viernes 18 de diciembre de 2009

Todo por un sueño, sobre The Blind Side, de John Lee Hancock.




The Blind Side es el drama deportivo made in Hollywood por excelencia. De esos que se han filmado tantas veces que ya no se ven muchos, pero en otra época, eran prácticamente un género aparte.
Desde Rocky hasta El luchador, o desde The Natural/El mejor, de Barry Levinson, a Campo se sueños, con Kevin Costner.
Muchacho de los suburbios con pocas posibilidades en su vida, y un talento innato que le abre las puertas a un mundo mejor. La diferencia aquí es que no lo incentiva ni lo descubre un entrenador, un amigo, un padre abusivo. Quien le da el primer empujón es una señora de la alta sociedad, que se lo cruza casi por casualidad, y que por otros motivos empieza a brindarle su ayuda, hasta que descubren juntos ese don que el joven lleva consigo.
Mi hermano, al ver el trailer, dijo que Sandra Bullock parecía Erin Brockovich, por el look y por la postura que se le veía: canchera, bien dispuesta, inteligente, con presencia, sin nada que perder. En cierto modo, la analogía es correcta. Y si Julia Roberts necesitó de ese papel para consagrarse como actriz "seria" y "oscarizable", la misma vara sirve para Sandra Bullock, aunque en menor medida.
Su actuación en este film es central, y esencial. Su presencia es ciertamente magnética. Está realmente hermosa, le sienta bien el papel de madre de familia, con un hogar tipo norteamericano de casa de muñecas. Es, vale decir, un rol algo estereotipado. Pero es válido por el tipo de film en que está inmersa.
Se sabe que está basado en un personaje e historia reales, y el hecho de que esté teñida de rubio se debe a que la verdadera señora a quien interpreta es una madre de familia de 50 años, y no es un personaje del pasado.
Hay muchos momentos que rozan lo inverosímil, pero reitero, al comprar el subgénero, y una vez metidos en él, la historia se disfruta, y uno espera ver a Bullock como un torbellino, como esa mujer que ampara a ese joven talentoso como una reina madre, con toda la potencia, el encanto y la más atractiva de las personalidades.
Personalmente, no alcanza para un Oscar, pero será bien merecido su lugar en el quinteto de nominadas.
¿Es un hallazgo verla aquí? ¿Es un logro del director?
Sabemos que le juega en contra haber hecho tantas comedias flojas, y tantos otros blockbuster, pero por ejemplo yo me sorprendí, y gusté de ella, al verla en La casa del lago, dirigida por el argentino Alejandro Agresti, y en otra sintonía bien diferente a Máxima velocidad, junto a Keanu Reeves.
Pienso también en 28 días, en Fuerzas de la naturaleza, o en sus sobradas dotes de histrionismo en Miss Simpatía. Y, la verdad, está muy bien. No creo, como afirman muchos, que Infamous, y su rol de Harper Lee, sea su mejor papel. Ni que la hayan subestimado por Crash, a diferencia de la olvidada Thandie Newton.
Pero espero algo para su futuro: verla en otros films, con personajes tan ricos como el de The Blind Side.
Un dato no menor: muchas podrían haber sobreactuado esta caracterización, y Bullock jamás lo hace. Se percibe que ha respetado su rol, y que lo ha llevado a los mejores destinos.

El rey de la comedia, sobre Funny People, de Judd Appatow



Por recomendación de un amigo, anoche vi Funny people, el nuevo film de Judd Appatow, que según me comentó fue un fracaso de público en los EEUU, y que aquí a la Argentina, entonces, no puede llegar de otro modo que no sea directamente en dvd, sin pasar por los cines.
Sobretodo, teniendo en cuenta que es una comedia agridulce, muy particular y original viniendo de Appatow, ¡y con una duración de dos horas y media!
Con un solo visionado, la cosa es clara: hasta la hora y media, el film me pareció redondo. Entretenido, ácido, rápido en gags inteligentes, muy bien actuado, con una lograda química entre Seth Rogen y Adam Sandler, y con un dejo de melancolía, otra característica de los guiones de la factoría de Appatow.
El problema es que el relato, que podría ser una versión actual y menos dramática de Lenny, de Bob Fosse, se torna bastante denso una vez que se resuelve un problema serio del personaje de Sandler, y empieza a tener una segunda oportunidad con un viejo amor.
De allí en más, y a pesar de los valiosos aportes de Eric Bana, en un secundario breve muy logrado, y de la calidez de Leslie Mann, el guión pierde ese ritmo que venía acumulando, las actuaciones del dúo protagónico decaen bastante, y el conflicto mismo del film se diluye por completo.
Con todo, y como es habitual, Appatow exprime la naturalidad y el talento de ese trío de amigos que conforman Rogen y los efectivos secundarios de Jonah Hill (a pesar de repetirse en cada film) y Jason Schwartzman, más algunas joyitas de actores haciendo breves cameos, como por ejemplo Ray Romano y Sarah Silverman.
Si vale la pena, es por los geniales monólogos ante el micrófono, por ciertas conclusiones expresadas por los protagonistas, por la química en general de todo el elenco (que tranquilamente podría aspirar a un lugar entre los nominados a mejor elenco en los SAG Awards, al igual que los muchachos de Adventureland), y por esas ganas que transmite Appatow de narrar su modo de ver, pensar y accionar en esta vida a través de las frustraciones, del humor y de los amores perdidos y encontrados.

viernes 11 de diciembre de 2009

Comer, beber y amar, sobre Julie & Julia, de Norah Ephron





Suena siempre tan fuerte Meryl Streep, que aún sin expectativas, vi finalmente Julie & Julia. No en cine, claro, pues aquí se estrenó hace tiempo ya. Pero estamos en temporada de premios casi, y siempre es grato saber que Meryl Streep puede estar entre las cinco nominadas al Oscar como mejor Actriz.
Ahora bien, debo decir que vi este film luego de leer una crítica en la que se hacía alusión a su rol como el de un personaje de la factoría de Antonio Gasalla. Gasalla, para los lectores que no son argentinos, es un famoso capocómico vernáculo que siempre se ha caracterizado por sus histriónicas composiciones sobre distintos tipos de mujeres, caracterizándolas con demasiado maquillaje, vestuario, posturas, y voces impostadas. Entonces, claro, no sonaba muy auspiciosa la analogía con la Julia Child que interpreta Streep en el último film de Nora Eprhon.
Pero hay que saber que la voz de esta señora (porque Julia Child existió, al igual que Julie, su admiradora) era tal cual la imita Streep, o bastante similar. Entonces, teniendo en claro eso, podemos decir que Meryl está bien.
Y el film está bien. Está correcto. Entretiene, no agota los recursos del montaje paralelo, y tiene en la contrafigura de Amy Adams, a una digna actriz que jamás desentona con la trama. O sea, Meryl y Amy jamás se cruzan en una escena, sus historias van en paralelo, pero no ocurre que al estar inmersos en las escenas de una, querramos que pasen rápido y que vuelvan las escenas de la otra. Las dos están bien, son buenas comediantes, y sus personajes son carismáticos y fuertes. Se bancan el protagónico.
Al igual que los secundarios. Y eso incluye a todos por igual. Evitemos subrayar lo bueno que es Stanley Tucci. Su rol cumple y ya, no es necesario alabarlo como muchos hicieron, ahora que "está de moda" y con "aires de Oscar" por The Lovely Bones. No, está correcto, al igual que Chris Messina, como los respectivos maridos de Julia y Julie.
La adaptación de las dos novelas, la de Julia y la de Julie, corre por cuenta de Eprhon, que logra un metraje de dos horas, algo extenso, y que aún así casi no se me te con la etapa de Julia Child como conductora de tv con su programa de cocina.
Eprhon se rodea de un buen equipo, en el que resalta el impecable diseño de producción, y los justos acordes del compositor Alexandre Desplat.
No conviene verla si uno tiene mucho hambre, aunque siempre es deleitable apreciar las locaciones en París y los platos de la cocina francesa.

Nota final: yo sé y entiendo que todos amamos a Meryl Streep, y que no hay dudas de que es una actriz sin límite alguno. Su rol es bien distinto a otros roles de comedia, como la soberbia editora de El diablo viste a la moda, o la suspicaz analista de Prime-Secretos de diván. Está lejos de su personaje en el filme de Abba, o de aquella caracterización en La muerte le sienta bien.
Por otra parte, me ocurrió que de tan alegre y positivo que es su personaje, por momentos me exasperó. Y me recordó a Sally Hawkins en Happy-go-lucky. Sí, tiene magnetismo, presencia, se disfruta. Pero atención: no sería justo una nominación al Oscar.
Seamos objetivos: esta temporada hay varias candidatas, más allá de las preferidas Carey Mulligan o Gabourey Sidibe. Va ganando fuerza Sandra Bullock, y están en gateras Helen Mirren y Emily Blunt. Por el mismo camino, y más atrás, sería genial que llegue a la meta Robin Wright Penn, o la aún joven (y eso siempre juega en contra) Saoirse Ronan. Entonces, una decimo sexta nominación para Streep empalaga, y habría que pensar si en otra actriz con los mismos logros para con el personaje, estaríamos hablando de una candidata en potencia. Creo que esta vez a Streep la ayuda su cartel. Y es bueno verla cada un par de años en el Kodak Theatre. Pero este año, mejor que esté como presentadora...

jueves 10 de diciembre de 2009

Música en espera, sobre El solista, de Joe Wright



El solista es un film que decepciona por todos los frentes.
Una pena, teniendo en cuenta el director tras las cámaras: Joe Wright.
Luego de demostrar su virtuosismo y talento enormes desde su ópera prima, Orgullo y precio, y en su segundo largo, la magnífica y no del todo alabada Expiación, deseo y pecado, Wright debutó en Hollywood con un guión bastante pobre, firmado por Susanah Grant, que ha demostrado mejores cosas con En sus zapatos y en Erin Brockovich, sobretodo.
Lo han dicho los críticos, esta vez con certeza: estamos ante la típica historia endulzada que gusta al mainstream hollywoodense, de una persona que descubre los talentos innatos en otra, pero que por ciertos motivos (físicos y/o mentales) no logran salir a la luz, como cualquier mortal con un don bajo el brazo desearía.
Ahora bien, si Robert Downey Jr. trabaja "de taquito", no niego que su presencia en el film es constante, y que al menos está correcto. Distinto es el caso de Jamie Foxx, un actor que no ha encontrado papeles interesantes tras su Oscar por Ray, al igual que su coterráneo Forest Whitaker.
Su labor es insoportablemente melodramática, y si uno trae consigo la carga de un film ambicioso en querer "entrarle" al espectador por el lado de la emoción, nada peor que las escenas dramáticas de Foxx.
Nota aparte, eso sí, para un plano secuencia en un callejón tomado por gente que vive en la calle, en el que Wright se hace sentir, y da rienda suelta a sus movimientos de cámara y a su creatividad para la puesta en escena. Pero no alcanza, como así tampoco los acordes de su habitual colaborador Dario Marianelli, quién no luce siquiera con su banda sonora, como nos tiene habituados en otros films.
Espero, y deseo, que Joe Wright siga pronto por el buen camino en el que comenzó. Aún es joven, y tiene dos grandes películas a sus espaldas. Hay que ser moderado. La próxima, será mejor...

viernes 6 de noviembre de 2009

Tesis: "La ocasión"














martes 3 de noviembre de 2009

Cuestión de honor, sobre Cuestión de principios, de Rodrigo Grande


Que es costumbrista, que tiene una puesta rígida, que Luppi se repite nuevamente, que esta historia ya la vimos mil veces, que los actores merecían mejores personajes, que el director perdió mucho en la adaptación. Todas contras, la mayoría, lugares comunes.
Sí, no fue muy bien recibida Cuestión de principios. Yo, sepan, no comparto.
La segunda película de este director rosarino, que elige contarla nuevamente en sus pagos, está protagonizada por Federico Luppi, quién encabezó la ópera prima de Rodrigo Grande, Rosarigasinos.
Luppi es un actor polémico. Es odiado y amado. En general, en las escuelas de cine, los profesores lo odian. Algunos críticos lo valoran, y otros lo defenestran. En menor medida, a Alterio le pasa igual, y por esas paradojas de la vida, en España son mejor valorados.
No niego que Luppi es el eterno puteador del cine argentino, reiterado alter ego de varios films de Aristarain, galán recio, hombre de pocas pulgas, de principios o sin escrúpulos, pero siempre en registros similares. Con ello, y a pesar de ello, es muy buen actor. Y aquí es claro que el objetivo con el director fue cambiar un poco ese ícono en sí mismo que representa. Luppi está tierno, humilde, amistoso, encantador. Es un digno protagonista de comedia, y se carga al hombro este film de 115 minutos, con su presencia absoluta.
Lejos, lo mejor de Cuestión de principios, es su guión. Buena trama, efectivos giros, pintorescos personajes, trabajados diálogos. Todo con una pátina de frescura, de espontaneidad, y una agilidad bien lograda del género por excelencia del film: la comedia.
Sí es cierto que no hay grandes riesgos ni ambiciones desde la puesta en escena, y que la fotografía no ayuda del todo en ciertas escenas. Pero la música acompaña perfectamente la historia, y el elenco se luce, quién más, quién menos.
Vale decir que Norma Aleandro no está en su mejor actuación. Por momentos, tiene tics que recuerdan a la Norma de El hijo de la novia, o a la insoportable madre de la nena en Cien veces no debo, aunque sean dos roles completamente diferentes.
Pero la sorpresa más agradable es el rol que le toca jugar a Pablo Echarri. El actor le saca el jugo a un personaje que ciertamente permite el lucimiento, y sabe afinar todas las cuerdas para destacarse en cada una de las escenas en las que aparece. Así como también son entrañables las composiciones de Pepe Novoa, Oscar Núñez y Oscar Alegre (en sólo una escena este último.)
Yo no vi Rosarigasinos, pero me basta este film para ponerlo entre las comedias más logradas últimamente del cine argentino. Creo que Fontanarrosa estaría orgulloso.

La ley del deseo, sobre Los abrazos rotos, de Pedro Almodóvar



Pedro Almodóvar vuelve a la carga con una historia colmada de pasiones, amores locos, odios, rencores y secretos.
Lo hace con su estilo y sello habitual. Se rodea de un notable equipo técnico, una música bien presente, y un elenco absolutamente significativo en referencia a su obra.
En Los abrazos rotos, el imán indiscutible es Penélope Cruz, una actriz tan bella como sólo Almodóvar sabe fotografiar (y el director o directora de un film llamado Las mujeres arriba, que ni me molesta en averiguar quién es.) Pero Pe no supera a esa criatura que la consagró en el séptimo arte en Volver, aunque su rol sea atractivo y desafiante para cualquier buena actriz que se precie de elegir papeles interesantes.
A su lado, Lluís Homar es un partenaire más que correcto, y en él se centra el eje de esta trama, por momentos demasiado folletinesca y rebuscada.
Hay varios cabos sueltos, e historias que no suman (como la de Tamar Novas), pero también momentos de notable clima almodovariano, secuencias que respiran buen cine, y diálogos filosos y brillantes, dignos de su pluma.
En su conjunto, las dos horas y minutos, son extremas. El manchego ha dicho que éste era su film más largo y ambicioso, y creo que eso no le juega del todo a su favor. Con todo, los primeros diez minutos seducen a cualquiera. Almodóvar nos cuenta desde el arranque el mundo del protagonista, con virtuosos planos y tempos perfectamente calibrados. Aunque no se correspondan con los minutos finales, llenos de explicaciones y cierres precisos a cada una de los nudos desarrollados. Arriesgo a que él mismo se siente incómodo con esa resolución, y por ello, el otro final de la película, ese que lo identifica con Mujeres al borde de un ataque de nervios, se presenta como un buen broche para su nueva historia de amor y pasión.

lunes 2 de noviembre de 2009

Centuria de Novela

A mis lectores:
he sumado un nuevo blog, con el comienzo de un primer capítulo de una idea de novela.
Si leo que hay diez interesados como mínimo en querer saber cómo sigue, pues entonces publicaré el capítulo completo, y de a poco, iré escribiendo esta novela que llevo en mi cabeza.
Y sino, muy amables de todos modos.
La idea, como siempre, es expresarse, y entretenerse.
Bienvenido quien quiera que sea.
El link es http://centuriadenovela.blogspot.com/

sábado 24 de octubre de 2009

La Ocasión





Desde el jueves 22 de octubre del corriente, y durante cuatro jornadas, estaremos filmando nuestra tesis en súper 16 mm, que consiste en un cortomeraje de doce minutos como máximo, ficción, y con algunos pautas a respetar.
El mismo, es el trabajo final de la carrera de Realización Audiovisual, cuyo título otorga la casa de estudios a la que pertenezco, E.N.E.R.C (Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica.) Y así como yo me recibo de director con esta tesis, habrá otros cinco compañeros, los cuales cada uno en su área, egresarán junto a mí con este trabajo. Ellos son: Facundo Bailez, en Guión. Julieta Bilik, en Dirección de Fotografía. Agustín Balestrini, en Dirección de Sonido. Victoria Fermani, en Montaje. Y Agustín Burghi, Paula Martel y Mariano Mouriño, en Producción.
La ocasión, cuyo título tomé prestado de una novela homónima del escritor argentino Juan José Saer, es la historia de un reencuentro entre una docente y veterana actriz de teatro, con su querida vieja alumna, hoy consagrada como actriz en el extranjero. La ocasión habla de un reencuentro, pero sobretodo de una mujer que ha pasado los sesenta años, y con motivo de un homenaje a toda su carrera artística, se replantea distintos acontecimientos de su propia vida íntima, saliendo a la luz algunas cuentas pendientes nunca realizadas, como tener un hijo o formar una familia.
Una trama colmada de sentimientos no siempre dichos, de alegrías y angustias, de momentos tensos y otros emotivos.
Contamos para ello con un sólido trío de actores argentinos, encabezado por Regina Lamm, en el rol protagónico, una actriz con gran trayectoria en las tablas de nuestro país. Lucrecia Blanco, como esa querida alumna que hoy sigue sus pasos en la actuación, de reciente exposición televisiva en el boom que fue Los exitosos Pells, y la participación especial de un primer actor argentino destacado en teatro, cine y tv: Hugo Arana, en la piel de un colega de años, confidente y alguna vez enamorado de nuestra protagonista.
Los saludo, y será hasta la post. No quería dejar de compartir este proyecto que para mí es un sueño, en éste mi espacio, con mis colegas bloggeros. Hasta pronto.