viernes, 28 de enero de 2011

John Cassavetes, torrente cinematográfico

No hay dudas de que el cine de John Cassavetes no deja indiferente a quien lo vea por vez primera, o lo revisite en una y otra ocasión.
A esta altura del partido, su nombre es mítico ya sea en Hollywood como en cualquier escuela de cine a nivel mundial. Es, probablemente, el referente más presente del llamado “cine independiente” y, sin ninguna duda, un autor cinematográfico.
En 2009, con motivo de la preproducción de mi tesis como realizador audiovisual, descubrí a este cineasta después de pensar en la idea original de nuestro corto. Como la protagonista era una mujer por arriba de los cincuenta, de una presencia y carisma únicos, instantáneamente pensé en una actriz del calibre de Gena Rowlands, y en un film que tenía ciertas similitudes a nuestra idea: Noche de estreno.
Luego, al deleitarme con sus encuadres, su montaje particular, su dirección de actores, su gusto musical, y hasta su propia actuación en algunos films, empecé a ver su filmografía completa y, de paso, a inspirarme y “rendirle homenaje” intentando imitar algunos encuadres y climas en mi tesis.
Dicho esto, y por orden de realización, comparto con Uds. los diez films vistos de éste director, con excepción de dos que aún no pude conseguir: Too Late Blues (1961) y Big Trouble (1986, su última película.)

Shadows (1959)

Su ópera prima. Empezamos a notar su particular modo de filmar. Hay que ver con qué atrevimiento Cassavetes salta el eje una y otra vez, y abruptamente corta una y otra escena, para lograr un entramado sencillo, pero a la vez intenso.


A Child Is Waiting (1963)

Fue el único trabajo supeditado totalmente por la industria. De allí que se lo vea más convencional y “clásico” tras las cámaras.
De cualquier manera, logra transmitir cierta angustia y algunos miserias humanas, y hace brillar a una actriz subvalorada como Judy Garland. A su lado, Burt Lancaster queda opacado. Tal vez, el propio Cassavetes lo hubiese interpretado mejor.
En un papel pequeño, hace su primera colaboración con la obra del artista, su mujer, Gena Rowlands. Vendrían seis películas más en el camino, y una de las relaciones director-actor más fructíferas y talentosas del séptimo arte.

Faces (1968)

En Faces Cassavetes se consagra como director y nos dice “bueno, atención, tengo cosas para decir, y miren cómo las voy a contar…”
Faces es un dramón que refiere a una pareja en crisis y a las relaciones extramatrimoniales, con un carismático John Marley, una bellísima Gena Rowlands, y en un secundario entrañable, la joven actriz Lynn Carlin, que luego no filmó mucho más.
Faces es la película para explorar los recursos visuales y, sobretodo, analizar y subyugarse ante los primerísimos primeros planos que registra el propio Cassavetes, cámara en mano, de uno de sus elencos más brillantes.

Husbands (1970)

Protagonizada por él mismo y por dos de sus actores/amigos: Ben Gazzara y Peter Falk.
Piedra basal de cualquier novela, comedia, film o miniserie que hable de la masculinidad, del hombre como un macho viril, y también como un ser vulnerable y sensible.
De lenta digestión, Husbands abusa de sus más de dos horas, pero a Cassavetes el tiempo no le interesa: su escena cercana a los veinticinco minutos en la que los tres amigos beben y cantan descontroladamente en un bar colmado de gente, es admirable. Uno la ve, y realmente no ocurre mucho más, pero como John sabe filmar y exprimir a cada actor y situación, probablemente sean los mejores minutos del film.

Minnie and Moskowitz (1971)

Traducida como Así habla el amor, está protagonizada por Gena Rowlands (en una de sus primeras variantes de las mujeres que compondría luego en Noche de estreno y en Torrentes de amor) y Seymour Cassel, actor también de Faces y Torrentes de amor.
Desde mi punto de vista, el menos logrado de sus trabajos. Pero claramente, Torrentes de amor parte de las mismas raíces, y ésa será su gloriosa revancha.

A Woman Under the Influence (1974)

Para muchos, su mejor film. Es por el único que consiguió una nominación al Oscar como mejor Director (la otra nominación fue por el guión original de Faces).
Gena Rowlands en su máxima potencia, en un rol envidiado por cualquier actriz que se sienta capaz de explorarse a sí misma y desplegar su galería histriónica y plagada de matices. A su lado, Peter Falk sólo cumple como “actor de soporte”.
Aquí, Cassavetes reafirma su condición de “hago lo que quiero con la cámara”. Y lo hace bien, desde ya.


The Killing of a Chinese Bookie (1976)

Es una película extensa, y se siente como tal. Tampoco me gustó mucho. Vale por sus secuencias embriagadoras en el bar central de la trama. Y es clara referencia para el cine de Martin Scorsese (Buenos muchachos por ejemplo).
Protagonizada por Ben Gazzara, un actor con carisma, pero siempre medido y calculado.


Opening Night (1977)

Gran película gran. Extensa, ambiciosa, virtuosa a nivel visual y sonoro, es Cassavetes ciento por ciento.
Gena Rowlands en su mejor papel. Su Myrtle Gordon está al mismo nivel de la Norma Desmond (Gloria Swanson) de Sunset Boulevard.
Rowlands es magnética. Tiene la belleza pura de una Lauren Bacall, pero la fuerza interpretativa de la mejor Katharine Hepburne. Es el gran papel de su carrera, siempre a criterio personal.
En labores dignas, Gazzara, Cassavetes y una espléndida Joan Blondell.
Opening night tiene toques de Chicago, Being Julia o All about Eve. Pero brilla con su propia fuerza, con esa particularidad y esa pasión que transmite en cada escena –densa, con cadencia, plomiza, embriagadora, magnética– el maestro Cassavetes.



Gloria (1980)

Otro papel para el lucimiento de Gena. Otra tentación para su carrera de actriz. A estas alturas, claramente es su marido el director que más oportunidades le ha dado, y el que más la ha aprovechado, y enhorabuena.
Alguno recordará la remake/homenaje del prolífico Sidney Lumet, con el protagónico de Sharon Stone. Yo no la vi, aunque dicen que es mejor olvidarla. En cambio, he leído auspiciosas reseñas sobre Julia, en la piel de Tilda Swinton, y en una trama muy similar a la de Gloria.
Es un buen film, aunque no sea el Cassavetes en toda su expresión. Podría pasar como film mainstream, tiene buen ritmo y pulso dramático. Tal vez el director buscó un registro más convencional, para llegar a nuevos públicos.

Love Streams (1984)

Torrentes de amor, finalmente. Podría haber sido su despedida, y tal vez lo sea. No vi Big trouble, pero tratándose de una comedia, es probable que aquí Cassavetes haya dejado los últimos rastros de su esencia.
Otro dramón romántico, impecable, apasionante, intenso, cerrado.


Cuando recién había descubierto a Cassavetes, leí una nota al célebre escritor Juan José Saer, en la que hablaba de sus gustos por el cine. Sobre Love Streams dijo que probablemente sea el mejor Cassavetes. Coincido plenamente.
Nuevamente, Gena Rowlands deslumbra, y siempre nos sorprende con algo nuevo, para seguir siendo el estilo de actriz que busca Cassavetes, sin necesariamente repetirse. A su lado, el mismo John coprotagoniza las dos horas de película, y la química que hay entre ambos la convierte en la mejor dupla de su filmografía.

Dossier Woody Allen






¿Qué se puede decir a esta altura sobre Woody Allen? Hay muestras de sobra de que es un artista, un notable actor cómico -aunque limitado-, un prolífico director cinematográfico y un excelente guionista, sobre todo de comedias cuyos tópicos van y vienen entre las historias de pareja, las infidelidades, las relaciones familiares, el narcisismo, la cultura, los intelectuales y los esnobs, la decadencia y la felicidad -en fugaces y mágicos momentos.- Recientemente, fui viendo todas y cada una de las películas escritas y dirigidas por Woody Allen, que hasta el día de hoy son ¡treinta y ocho! Y en breve se sumará una más, Whatever works, esta vez sin Woody como actor. A modo de análisis variado, aquí van algunas observaciones sobre su cine.

Filmografía y géneros

Woody Allen lleva filmadas 38 películas, de las cuales 30 son comedias y/o comedias dramáticas, y hasta una comedia musical (Todos dicen ¡te quiero!), y un falso documental (Zelig). Las restantes 8 son dramas, a saber: Manhattan, Match Point, Crímenes y Pecados, Maridos y Esposas, Interiores, La otra Mujer, El sueño de Cassandra y Septiembre. Diferenciando las comedias humorísticas de las de tintes dramáticos, podemos ubicar en la primera columna a Disparos sobre Broadway, Bananas, Ladrones de medio pelo, El Dormilón, Robó, huyó, y lo pescaron, La última noche de Boris Gruschenko, Vicky Cristina Barcelona, Broadway Danny Rose, Sombras y Niebla, Misterioso asesinato en Manhattan, La maldición del escorpión de Jade, La mirada de los otros, Scoop, Todo lo que Ud. Siempre quiso saber sobre sexo… ¡y no se animó a preguntar!, y ¿Qué paso con Tiger Lily? Mientras que a la segunda columna pertenecen Annie Hall, dos extraños amantes, Hannah y sus hermanas, Días de Radio, La Rosa púrpura del Cairo, Los secretos de Harry, Celebrity, Recuerdos, Poderosa Afrodita, Comedia sexual de una noche de verano, Melinda & Melinda, La vida y todo lo demás, Alice y Dulce y melancólico.

Allen y el Oscar

Como actor, Woody Allen formó parte de 27 películas suyas, y consiguió 1 nominación al Oscar por mejor actor principal de Annie Hall. Como director, Allen cuenta con 6 nominaciones al Oscar: Annie Hall, Interiores, Broadway Danny Rose, Hannah y sus hermanas, Crímenes y Pecados y Disparos sobre Broadway. Como guionista consiguió nominaciones por los 6 films respectivos, cosechando tres Oscar, un par por Annie Hall (única estatuilla a mejor director) y la tercera por el guión de Hannah y sus hermanas. El premio a mejor guión por Annie Hall fue compartido con su co-guionista Marshal Brickman, con quien además co-escribió Manhattan y Misterioso asesinato en Manhattan. Pero a esas 6 nominaciones al mejor guión original se le suman 9 más a lo largo de su carrera, por las historias de Manhattan, Match Point, Maridos y Esposas, La Rosa púrpura del Cairo, Poderosa Afrodita, Los secretos de Harry, Días de Radio y Alice. Es decir que como guionista, Allen lleva el récord de ¡14 nominaciones al Oscar! Más otras 6 como director, y 1 como actor, suma un total de 21 nominaciones a los premios de la Academia.

Mia Farrow vs. Diane Keaton

Sus dos actrices con más protagónicos y/o secundarios. Farrow aventaja a Keaton, con 12 trabajos sobre 7, sin contar la participación de Mia en el mediometraje de Allen hecho especialmente por ese trío reunido en Historias de Nueva York, conformado por él, Martin Scorsese y Francis Ford Coppola.
Analizando con lupa, Farrow empezó con una actuación tibia en Comedia sexual…, pero enseguida vendría su desparpajo y matiz de comediante en Zelig y Broadway Danny Rose, aunque deslucida en obras mayores del cineasta como Hannah y sus hermanas (paradójicamente ella era Hannah, pero el film se lo robaban los secundarios de Wiest, Caine, Allen e inclusive Barbara Hershey) o en Crímenes y pecados. Pero realmente me convencí de que era una notable actriz en La Rosa púrpura del Cairo, en un papel muy bello al que supo dotarle sus mejores emociones. Y una mención especial merece esa chica ligerita de Días de Radio, un rol que el Woody guionista desarrollaría mucho tiempo después, con un perfil similar, para la prostituta de Mira Sorvino en Poderosa Afrodita.
Y Diane… ¡Diane! Sin duda una de las grandes comediantes de Hollywood de todos los tiempos. Woody pensó en ella desde el guión de Annie Hall, y es sabido el dato de que el verdadero apellido de Diane es Hall, y que la llamaban Annie. En esta obra maestra, melancólica, romántica, y también cruda y sincera, tanto ella como él componen de maravillas a esos “dos extraños amantes” del subtítulo. Diane ha brillado en cada film de él, exceptuando tal vez su rol híbrido en Interiores, opacada por la enorme Geraldine Page. Pero al lado de Allen siempre fue la compañera con mayor química y gracia. Como prueba, sus primeros filmes juntos: La última noche… y El dormilón. Y luego de Annie Hall, esa otra maravilla que es Manhattan.

Los Secundarios, el gran mérito del “Woody director de actores”

Cómo olvidar a Dianne Wiest (la hermana enamoradiza y limitada en Hannah…, o la diva del teatro en Disparos…), Judy Davis (esposa insatisfecha en Maridos… y en Celebrity), Mira Sorvino (la simpática “mujer de la calle” de Poderosa…), Penélope Cruz (la loca María Elena de Vicky Cristina…), Chazz Palmintieri y Jennifer Tilly (el gángster “dramaturgo” y la novata actriz insoportable en Disparos…), Sydney Pollack (su mejor rol como actor, en Maridos…), Jeff Daniels (el galán salido de la pantalla en La Rosa…), Mariel Hemingway (lolita en Manhattan), Maureen Stapleton (la nueva esposa en Interiores), Louise Lasser (gran comediante en Bananas y Todo lo que Ud…)

Los álter ego

Allen ha protagonizado 24 de sus filmes, y participaciones breves en un par (Dulce y melancólico y ¿Qué pasó Tiger Lily?, su ópera prima).
Cualquier fanático sabe que siempre hace de él mismo, o del personaje que se construyó desde Robó, huyó y lo pescaron. Aunque ha revelado algunos matices dramáticos en Maridos y Esposas, Manhattan o Recuerdos. Pero jamás encarnó un rol completamente dramático. En algunas ocasiones, ese personaje que tantas veces “vivió”, fue sostenido por las corazas de otros actores, como ocurrió con Michael Caine en Hannah y sus hermanas, John Cusack en Disparos sobre Broadway, Kenneth Branagh en Celebrity, Tobey Maguire en Los secretos de Harry, Jason Biggs en La vida y todo lo demás, Will Ferrel en Melinda & Melinda y, el último caso, Larry David, en la inminente Whatever works.

Profundidad de diván

Radiografías de pareja, y caigo en un lugar común (pero no encuentro otro término) para definir los inmensos trabajos que construyó desde su hora más temprana, en algún que otro relato de Todo lo que Ud siempre quiso saber sobre sexo…, o en la disparatada relación con Louise Lasser en Bananas.
Woody se fue afirmando en ese terreno tan íntimo y tan puertas adentros, empezando con las confusas infidelidades de Comedia sexual…, y luego centrándose en la pareja, con maestría de experto en Annie Hall, Manhattan, Crímenes y pecados, Hannah y sus hermanas, Maridos y Esposas, La otra mujer, hasta llegar a sus últimos trabajos, ya más "lavados", menos intensos, o con el discurso demasiado reiterativo.

Recuerdos

Pero también en el plano melancólico y familiar Allen fue maestro y artista. Relatos familiares ricos en anécdotas y aventuras en Días de Radio, historias fantásticas mezcladas con romances platónicos en La Rosa púrpura del Cairo, o el atractivo mundo del teatro movido por el hampa en Disparos sobre Broadway, o lograr “un canto a la vida y al amor” con Todos dicen ¡te quiero!

Similares pero tan distintas

El sueño de Cassandra tiene mucho del clima de Matcha Point así como ésta es pariente fiel de Crímenes y Pecados.
O Celebrity está hermanada en muchos sentidos con Maridos y Esposas, y Ladrones de medio pelo comparte varios genes con Robó, huyó y lo pescaron.
Asimismo, Woody ha hecho grandes homenajes a Ingmar Bergman, en los dramas Interiores, Septiembre y La otra mujer, o uno bien evidente al Ocho y ½ de Fellini en Recuerdos.
Y aunque le de vergüenza, o sea una pose de falsa modestia, muchos críticos lo han relacionado con los hermanos Marx o con Buster Keaton. Dichos artistas, junto a Vittorio De Sica o John Huston, entre algún que otro más, han sido referencias constantes y maestros desde siempre en el camino de Woody.

Luces sobre ellos

Sí, Scarlett es una delicia visual, pero nadie la ha vuelto a retratar como Allen en Match Point. O bien Charlize Theron, antes del Oscar y de los papeles serios, nunca fue tan amada por la cámara como él la registró en Celebrity, donde brillaba en cada fotograma al mejor estilo Marilyn. Difícil también despegar de un papel tan increíblemente bello, expresivo y natural como el de Diane Keaton en Annie Hall. Keaton pudo, aunque costó.
¿Pero acaso Mariel Hemingway pudo después de esa niña/adulta tan tierna de Manhattan? ¿La han visto a Judy Davis tan firme y convincente como en Maridos y Esposas? ¿Qué papel interesante tuvo Mira Sorvino luego de Poderosa Afrodita? ¿Y la genial Jennifer Tilly, después de Disparos sobre Broadway?
Grandes sorpresas fueron Elaine May y Tracey Ullman en Ladrones de medio pelo, o Colin Farrell y Jonathan Rhys-Meyers en Cassandra y Match Point, respectivamente.
¡Ni hablar de Mia Farrow! Su carrera no sería ni remotamente lo que fue sin cruzarse con el maestro. O el entrañable Alan Alda, siempre cálido y efectivo bajo las paletas que le ha permitido mostrar Allen. O la garantía de actuación que ha sido Diane Wiest en cada participación que obtuvo.

¿Qué le queda por contar al Sr. Allen? ¿Qué cuentas pendientes pueden quitarle el sueño? ¿Con quién le queda medirse? ¿Qué otra barrera puede cruzar, después de tanto andar? Woody es materia bruta, de análisis, de objeto de admiración, de estilo, modelo, género, de aprendizaje, de diversión, de gracia, de arte. Puede ramificarse demasiado. Esto es un pequeño conglomerado de ciertas cosas a las que ha ido moldeando, con las mejores armas, las legítimas, las de la vida misma, y las de su propio y poderoso ingenio, talento, astucia y verdad.

Woody Allen, señoras y señores.

jueves, 29 de julio de 2010

Ultimos visionados, del '70 a hoy

La Conspiración
Rod Lurie


La culpa es de Fidel
Julie Gavras

Regreso sin gloria
Hal Ashby

El último deber
Hal Ashby

Hud
Martin Ritt

Norma Rae
Martin Ritt

Sin miedo a la vida
Peter Weir

La pivellina
Tizza Covi – Rainer Frimmel

35 Rhums
Claire Denis

Tucker: un hombre y su sueño
Francis Ford Coppola

Justicia para todos
Norman Jewison

miércoles, 7 de julio de 2010

Glenda Jackson: la actriz sobrevalorada

Sí, tiene una presencia notable. Y una voz única. Sus miradas son intensas. Claramente es una actriz con carácter.
Y, en general, a sus papeles les ha impregnado esas dosis de tenacidad, de mujer fuerte, con personalidad.
Pero cuando hablo de “sobrevalorada”, me refiero al reconocimiento excesivo que ha tenido esta actriz británica en cuanto a premios se refiere.
Recientemente vi las dos películas que le valieron sendos premios Oscar como mejor Actriz, en las entregas de 1971 y 1974.
Por un lado, Mujeres enamoradas, dirigida formidablemente por Ken Russell (Tommy), un film definitivamente “de avanzada” para la época. Con todo, del cuarteto protagónico, apenas si sobresale la Jackson, y es sin duda alguna opacada por una jovencísima y pocas veces más vista, la actriz Jennie Linden. Jackson es casi secundaria, y realmente no descolla en ningún momento. Su actuación es medida y correcta, no más.
Si vamos a las comparaciones (sí, son útiles en cuanto a “premios” refieren), Glenda competía con Sarah Miles por La hija de Ryan, Ali MacGraw por Love Story y Jane Alexander por La gran esperanza blanca. Injusto.
Pero aún considero menos justificado su lauro a mejor Actriz por un rol mediocre en una comedia idem, que en su momento hizo mucho ruido, y que al verla hoy (sí, tal vez el paso de las décadas no ayuda) genera un mal sabor al espectador. Me refiero a Un toque de distinción, dirigida por Melvin Frank y coprotagonizada por un insoportable George Segal.
Aquí la Jackson se nivela con su compañero en un “duelo” típico de guerra de los sexos y de opuestos enfrentados bastante pobre, acudiendo a gritos y morisquetas que dan pena.
Por esas injusticias de los premios, otra vez, Glenda competía por ejemplo con Ellen Burstyn por El exorcista, Joanne Woodward por Deseos de verano, sueños de invierno y Barbra Streisand por Tal como éramos.

Como dato curioso, hay que decir que ninguna de las dos veces fue a recibir el Oscar. En la misma actitud rebelde y contra la corriente de Katharine Hepburne, también galardonada cuatro veces con el premio mayor, y también alguna vez con cierta injusticia (porque por Sabes quién viene a cenar? no lo merecía.)

Yo me quedo, mejor, con sus otros dos trabajos nominados al Oscar, por los que no ganó: Domingo maldito domingo, de John Schlesinger, y Hedda, sobre la mítica heroína del teatro Gabler.

martes, 6 de julio de 2010

Familia rodante, sobre Running on Empty, de Sidney Lumet



En Argentina la conocimos como Al filo del vacío. En España la rebautizaron Algún lugar en ninguna parte. Su título original es Running on empty, y es sin dudas, el film de la semana en mi blog.
Del prolífico Sidney Lumet, con un magnífico guión de Naomi Forner, y los protagónicos de River Phoenix, Judd Hirsch (impecables ambos) y Christina Lahti (luminosa y notable).
Lumet prioriza la bella y original historia, sin lucirse a nivel visual, como en otras tantas obras suyas. Con todo, y sin ser un film de enorme presupuesto ni mucho menos, el film se gana el corazón del espectador, en una historia conmovedora y fuerte, que nos habla de ideales, sueños, talentos y amores encontrados.
Nominada al Oscar a mejor Actor Secundario (River Phoenix, aunque es protagónico) y a mejor Guión original (perdiendo ante la inferior trama de Rain Man).
Debió haber sido nominada, sin dudas, Christina Lahti, también.

Véanla.

sábado, 26 de junio de 2010

Boyz n the Hood / Los dueños de la calle / Los chicos del barrio



Nominada al Oscar en 1.992 a la mejor Dirección y al mejor Guión original, ambos méritos de su realizador, John Singleton.
Entonces, dicho cineaste contaba con ¡24 años! Superó en edad a Orson Welles, quien fuera nominado en las mismas categorías por El Ciudadano (y levantaría su único Oscar por el guión de dicho film). Welles contaba con 26 años.
Singleton, además, fue el primer director afroamericano en conseguir la nominación al mejor Director. Recién este año, Lee Daniels lo secunda por su labor en Preciosa.
Boyz N the Hood fue una soñada ópera prima que, más allá de su virtuosismo y originalidad, sirvió como puntapié inicial para las carreras de Lawrence Fishburne, Ice Cube, Angela Basset y Cuba Gooding, Jr., en uno de sus papeles más medidos y logrados.

Sala de Cine recomienda, con viento a favor!

lunes, 10 de mayo de 2010

A SINGLE MAN / SÓLO UN HOMBRE, de Tom Ford


El 22 de abril del corriente, se estrenó en mi país A Single Man, bautizada aquí como Sólo un hombre. Y mis ansias por verla venían creciendo desde que su protagonista, Colin Firth, fuera premiado con la Copa Volpi al mejor actor en el Festival de Venecia, en septiembre de 2009. Por otra parte, era la ópera prima del diseñador de moda Tom Ford, y los elogios hacia él no tardaron en expandirse a lo largo del mapa mundial.

Sólo un hombre se ubica entre esos filmes de estudiada factura, donde desde el diseño de producción hasta la banda sonora, pasando por la fotografía y el vestuario, brillan por su presencia en relación al espacio temporal de la trama.
Basada en la novela de Chistopher Isherwood, la adaptación se centra en la vida del profesor de literatura George Falconer, quien deprimido por la muerte de su pareja Jim (Matthew Goode), decide ponerle fin a su propia vida, mientras rememora momentos felices en concubinato. En esos días decisivos, deberá enfrentarse con una amiga que lo desea, en la piel de una breve pero precisa participación de Julianne Moore, y el flirteo con un alumno de su clase, en el rol de Nicholas Hoult, el carismático partenaire de Hugh Grant en Un gran chico.

A Single Man está tan bien filmada, tan precisamente dirigida, con un elenco tan medido y correcto, pero por otro lado pierde en emoción y en dramatismo. Firth está muy bien, pero no deja de encarnar a un personaje bastante meditado y contenido, y ello se percibe hasta en las escenas de mayor sensualidad, o en la química lograda a medias con la amiga que encarna Julianne Moore. Por momentos, recuerda a aquel film protagonizado por esta última, Lejos del paraíso, y la sensación como espectador es similar.

Ford consigue un melodrama gélido, con buenas intenciones y los mejores recursos, pero promediando el film, hay escenas soporíferas que restan al producto final. Y la trama carece de giros y situaciones de mayor relevancia, por lo cual, a la media hora de visionado, ya está prácticamente todo dicho.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Deliver Us from Evil – The Cove






Tiempo atrás, vi por primera vez Capturando a los Friedman. Llegó a mis manos casi de casualidad, y tuve que hacer un esfuerzo por verla, ya que no me atrae el género “documental”, o mejor, priorizo siempre las películas de ficción.
Quedé maravillado por esa historia, por el registro, los testimonios, las dudas, ambigüedades, y también los hechos, las pruebas, las causas y consecuencias.
Fue tal el impacto que generó en mí como espectador, que quise seguir alimentándome de otros films así de contundentes e intensos. Y por ese camino descubrí a Líbranos del mal (Deliver Us from Evil, 2007), de la realizadora Amy Berg, y nominado al Oscar.
Cito la sinópsis de Film Affinity: “Documental sobre los escándalos sexuales de la Iglesia Católica en Estados Unidos. […] Narra la historia del padre Oliver O’Grady, el más conocido pedófilo de la historia de la iglesia moderna. Depredador sexual compulsivo, carente de remordimientos, O’Grady usó su encanto y su autoridad como líder religioso para violar a docenas de niños de familias católicas por todo el norte de California durante más de 20 años. A pesar de los indicios y las quejas de varios feligreses, la jerarquía de la Iglesia urdió un elaborado plan para enmascarar sus delitos y desacreditar a sus acusadores mientras trasladaban al padre O’Grady de parroquia en parroquia. Unos documentos internos de la iglesia demuestran que violó y sodomizó con el pleno conocimiento de sus superiores. La directora Amy Berg contactó con el padre O’ Grady, y milagrosamente le persuadió para que interviniera en el rodaje del documental. Utilizando su escalofriante testimonio como punto de partida, la película expone el alto nivel de corrupción dentro del seno de Iglesia Católica, y anima a alguna de las víctimas a narrar sus desgarradoras experiencias.”
El film transmite una impotencia por la desidia y la simulada ceguera del alto clero que indigna, y los testimonios de las víctimas, hoy convertidos en adultos, son conmovedores. El momento de mayor crudeza llega cuando varios de ellos, con la ayuda de un sacerdote, redactan una carta dirigida al Papa, y viajan especialmente al Vaticano para ello. Sean testigos Uds. mismos de lo que ocurre. De visión obligatoria, sobretodo en escuelas de sacerdocio, aunque eso no vaya a suceder.
Asusta el dato del porcentaje de víctimas que callan sus testimonios de por vida, y que ronda un 80%.
En un registro bien diferente, con una mayor producción, y avalado por varios organismos no gubernamentales, quise ver el largometraje documental ganador del Oscar en la última entrega, La caleta (The cove, 2009).
Dirigido por el antiguo fotógrafo de National Geographic Louis Psihoyos, quien contactó al que fuera el adiestrador de Flipper, el encantador delfín que dio origen a la emblemática serie, y que actualmente se muestra arrepentido por haber formado parte del inicio de un mercado industrial poderoso a partir de la imagen de los delfines, y lo que devino de allí: acuarios, pesca ilegal, peligro de la especie, etc.
El film documenta la matanza de más de 23.000 delfines en una caleta en Taiji, Wakayama (Japón). Dicha caleta es de acceso denegado, y a Psihoyos y equipo se les ocurre infiltrar micrófonos submarinos y cámaras de alta definición camufladas como rocas.
La contundencia de las imágenes registradas da pavor. Ver una porción de mar teñida de rojo es de un impacto pocas veces visto.
Desde ya, aquí también visita al espectador la impotencia, al ver cómo los funcionarios japoneses hacen y deshacen a su antojo sin ninguna ley que se los impida.
Dos películas muy fuertes, pero realmente necesarias, dignas y honestas.