martes, 30 de diciembre de 2008

Las elegidas



Luego de una encuesta más que interesante y variopinta, el film animado "Wall-E" fue el más votado en los respectivos top five de los lectores que respondieron la consigna.
Algunos no llegaron a nombrar cinco filmes, aduciendo que no hubo cinco películas merecedores de sus top fives; otros, no recordaban cinco buenas películas vistas este año en una sala de cine o en un dvd; y los que menos, no alcanzaron en el transcurso del año a ver cinco estrenos cinematográficos.
Otros títulos que le siguieron al film de Pixar/Disney son: "Batman, El caballero de la noche", ocupó el segundo puesto. Le siguieron parejos "Petroleo sangriento" y "Quémese después de leerse", "La familia Savage" y "La mujer sin cabeza".
Un poco más atrás, algunas menciones para "Sin lugar para los débiles", "Expiación, deseo y pecado", "Iron Man", y las nacionales "Aniceto" y "Leonera".
Con un voto nada más, también hubo consideración para "Get Smart", "The Fall", "Paranoid Park", "Los paranoicos", "Historias extraordinarias", "Hacia rutas salvajes", "Mamma Mia", "Juntos nada más" y "Un novio para mi mujer".
Gracias a los catorce lectores asiduos y no tanto de este espacio que, por momentos, intenta respirar cine. Seguiré en 2009, felicidades a todos, y a disfrutar del cine, que esta etapa veraniega trae títulos para todos los gustos.

martes, 23 de diciembre de 2008

Las inevitables de fin de año






No soy un crítico profesional que ha visto casi todo lo estrenado, ni he cubierto festival alguno. Pero tomando como base los filmes estrenados en este año, y basándome en mi conteo de treinta y nueve películas vistas en cine y cerca de cincuenta en dvd, aquí va mi top five.
El mismo es, claro está, sumamente subjetivo, y no hay influencias en base a mis gustos sobre un determinado director, actor o guionista. Simplemente, los cinco films que más me llegaron de este 2008.
A una la considero una obra maestra, a la siguiente, la mejor película argentina del año. Una tercera es un drama de notables climas y vueltas de tuerca, y también hay un thriller soberbio y una conmovedora comedia dramática.
Van por orden alfabético, ya de por sí es difícil elegir solo cinco.
A quienes deseen, son bienvenidos sus top five antes del 31. Pueden escribirme a correotomas@hotmail.com
Gracias, a quienes alguna vez pasaron por este espacio. Vamos por más!

Mis Cinco:
Expiación, deseo y pecado, de Joe Wright;
La Desconocida, de Giuseppe Tornatore;
La familia Savage, de Tamara Jenkins;
Leonera, de Pablo Trapero;
Un Secreto, de Claude Miller.

martes, 16 de diciembre de 2008

Anclados en el Sur

Anoche se entregaron por tercer año consecutivo los Premios Sur, otorgados por la Academia de Cine Argentino, y nuevamente pasaron desapercibidos, y particularmente, creo que saltaron a la luz varias y notables fallas y “sorpresas”.
Por empezar, una vez anunciadas las nominaciones, Leonardo Favio se dio de baja. Su “Aniceto” era de los films más nominados, y el artista pidió excluirse de los rubros principales: Película y Dirección. Si tenemos en cuenta que anoche “Aniceto” ganó en los 8 rubros en los que figuraba exceptuando los de Favio, es fácil deducir que si todo hubiese seguido su curso, la vencedora a mejor película y dirección sería “Aniceto”. Ausencia mediante, “La mujer sin cabeza” obtuvo dichas distinciones, pero Martel brilló por su ausencia. Ahora bien: ¿es digno en este caso para la realizadora (aunque lo mismo vale para Burman o Trapero si ganaban con sus filmes) recibir dichos premios “en lugar de…”? ¿Le corresponde a Favio “bajarse” de dichas categorías?

Me considero un buen opinólogo sobre entregas de premios, y al escuchar y leer sobre ellos, me doy cuenta de que sólo unos pocos tienen noción sobre cómo organizar un premio. En el sitio OtrosCines.com surgió la polémica sobre los Sur, y la mayoría llegó a la conclusión de que en la Argentina no hay premios dignos sobre el mundo del espectáculo. Si nos remitimos a los del séptimo arte, tanto los Clarín (en sus escasos rubros) como en los Cóndor se presentan en sus rubros desprolijidades, y se nota que a los jurados les falta ver cine.
Yo era optimista con la Academia. Creía que todo sería mejor organizado. Pero estos premios no empezaron bien. A fines de 2006, en la primera entrega, “Las manos” de Doria era la vencedora en una ceremonia apresurada en la que ni siquiera había estatuillas, sólo diplomas. Se había hablado de un trofeo diseñado por Pallarols, una transmisión importante, y una evidente movida de prensa, pero no es que exprese frivolidad porque en mi país no hay una entrega como la de los Oscar. Aunque sí esperaba ver rubros (NO TERNAS como se refiere toda la prensa vetusta de los medios, pues ya no hay practicamente categorías de tres nominados, sino de cuatro y hasta cinco) más pensados, con mayor variedad, con menos ignorados, y justos reconocimientos. Es lo que ocurre, con sus reparos seguramente, en los Goya, que brinda la Academia de Cine de España.

Después podemos hablar de opiniones personales. Creo que no se debe premiar a las revelaciones. Si surge un actor nuevo, y se destaca en su papel, que se lo considere como actor o actor secundario. Más de una vez un actor novato ha sido premiado como revelación, pero no reconocido como actor principal, y ayer ocurrió con Martina Gusmán. Valeria Bertucelli es una gran actriz, pero su labor en “Un novio para mi mujer” perdía con la entrega de la Julia que interpreta Gusmán en “Leonera”. En otras ocasiones, directamente se excluye a un nuevo actor del rubro a mejor actuación, y sólo se lo nomina en la revelación. Ocurrió el año pasado con Inés Efrón, por XXY. Su labor fue la mejor labor femenina del año, entonces que se la premie como mejor actriz y punto.
En menor medida, hay varios casos en Opera prima y en mejor Película, aunque el año pasado los Sur hicieron justicia. Premiaron a XXY como mejor Ópera prima, pero también fue justa merecedora de la máxima distinción.

¿Los olvidados?
Si “Los paranoicos” entraba por cronograma (ocurre que a veces no están dentro del período evaluado, y este año pasó con Silvia Pérez, nominada como mejor Actriz por Encarnación, un film ya mencionado en otras entregas de la temporada pasada) Daniel Hendler y Walter Jakob merecían nominación por sus roles sin duda. Al igual que los excelentes Leandro Castello, Luz Palazón y Mercédes Scapola por la injustamente bastardeada “Rancho aparte”, así como también Laura García por “Leonera” y los soberbios protagónicos de Bertucelli y Alterio para “Lluvia”. Otro que pudieron tener en cuenta es Rafael Spregelburd por “La ronda”.
Una lástima, pues se percibe que hay muchos nominados de films renombrados o “más vistos”, o bien categorías en las que hay nominados “por chapa” o trayectoria, y se olvida a verdaderos merecedores. Se sabe que los premios siempre son injustos, parciales, polémicos, y que uno puede estar o no de acuerdo, pero como espectador de cine y como conocedor de las áreas que dan vida a una película, siempre los premios del cine argentino me dejan un sabor amargo, sin excepción.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Dulce y melancólico


No esperaba mucho de “Los paranoicos”. Fui a verla por curiosidad, pues a un conocido le había gustado mucho. Salí muy conforme. Me encontré con la mejor actuación de Daniel Hendler hasta el momento. Básicamente, quien hable de que siempre hace lo mismo, sólo ha visto uno o dos films de él. Lo que hace con su criatura Gauna es digno de un actor profesional que sabe hacer usos de sus condiciones y que entrega todo en pos del film. De Jazmín Stuart, rescaté a una buena partenaire del propio Hendler, con interesantes cualidades para los roles descontracturados, como nunca se la ha visto. Sobre Walter Jacob puedo decir que ha brindado un valioso rol secundario, ubicado como contrafigura rica e intensa del personaje de Gauna.
Evidentemente, Gabriel Medina es un buen director de actores. Y empieza su carrera como realizador con el pie derecho. Porque además, el film pasa los cien minutos y nunca aburre, y uno ciertamente la pasa bien, lo disfruta, por lo que es evidente que Medina sabe manejar los tempos más que bien.
Hay varias escenas de lograda tensión, sobretodo la del duelo entre amigos frente a un videojuego, o algunos momentos en que parece que el romanticismo va a ceder, entre Stuart y Hendler, y es allí, en esas escenas, en las que todo funciona a la perfección: los actores, la puesta, el clima, la música.
“Los paranoicos” es una película fresca, que no se hunde en los clichés de “personaje que no sabe que hacer se droga y busca su destino” ni en la típica histeria de “chico melancólico conoce a chica apática y no se sabe bien hasta donde se quieren”. Es un producto sumamente pensado, trabajado y organizado. Hay una historia clara, y un tratamiento de personajes notable. Ojalá Medina siga al menos un film más por este camino, porque como espectador tengo la sensación de que aún hay mucha tinta en el tintero para este personal director.



“Aniceto” es “El romance del Aniceto y la Francisca” pero en ballet. Así de simple, y así de complejo. Porque si bien el guión de Leonardo Favio sobre el cuento de Zuhair Jury se mantiene prácticamente intacto, ahora en lugar de actores hay tres bailarines para darle vida al Aniceto, a la Francisca y a la Lucía. Y quien haya visto aquel film notable, puede mostrarse susceptible ante una nueva versión.
El desafío era grande, pero Favio lo consigue. Con una banda sonora increíble, del maestro Iván Wyszograd, una presencia única de Hernán Piquín como Aniceto, una fotografía de tonos fuertes y expresivos, y unos decorados notoriamente resaltados, artificiosos y bellos, a Favio sólo le resta hacer uso expresivo de sus encuadres, y contar su pequeña fábula como pocos.
Hay escenas maravillosas como el primer encuentro entre el Aniceto y la Francisca, o las riñas de gallos, con planos detalle increíbles, o la sublime escena en la que el Aniceto y la Lucía hacen el amor. El final es desgarrador, tal como en el film original, y las ausencias de Luppi, Elsa Daniel y María Vaner no se perciben, gracias al empeño y la entrega total de Piquín, Natalia Pelayo y Alejandra Baldoni.
Un Aniceto que vale la pena conocer, porque tras él hay un artista, que sabe combinar en el séptimo arte las cualidades justas de la música, la danza, la narración y el teatro.

Refracción y reflexión, sobre “La cámara oscura”


El cuarto film de María Victoria Menis habla de una mujer poco agraciada, que sufre la discriminación desde niña, por parte de su madre, y luego crece aislada de la juventud, hasta casarse con un hombre que la elige por sobre sus hermanas, sin duda más bellas, aunque el espectador no sabrá el motivo por el este hombre la elige. Así, Gertrudis cría a cuatro hijos, pero su función en el hogar es la de cocinar y servir a su familia como si fuera una fiel empleada doméstica.
El problema de los personajes retratados por Menis es que son demasiado fríos, inexpresivos y poco interesantes. No hay secretos, ni matices, ni intenciones marcadas, ni dilemas, y es notable en el rol protagónico. A Gertrudis, interpretada por la actriz de teatro Mirta Bogdasarian, la vemos siempre como un ser callado, sumiso, curioso, y siempre en segundo plano. Pero rara vez sabemos qué es lo que siente, cuales son sus expectativas, deseos, frustraciones. Apenas si cruza palabra con su marido, o con sus hijos. Y si bien el primer caso puede referir a una extraña relación, resulta cuanto menos dudoso, sino poco creíble, que por más ambiguo y ermitaño que sea en su accionar, esta mujer no exprese nada en relación a sus hijos, justamente por ser una madre, más allá de su fealdad.
Es por ello que este film se vuelve demasiado distante, y ni siquiera resulta interesante la relación que plantea la trama entre Gertrudis y ese fotógrafo que descubre en ella otra concepción de la belleza, en un rol al que el actor francés Patrick Dell’Isola –¿qué necesidad de que sea un actor extranjero?- no le aporta nada, y entre ambos no surge un ápice de carisma, o de conexión.
Aún así, es valioso el aporte del diseño de producción, de la fotografía, de la banda sonora, e inclusive las buenas intenciones de Menis, que se perciben, aunque los resultados no sean los mejores.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Percepción


Hay algo de perversión en el cine de Lucrecia Martel. Va más allá de que uno como espectador no pueda salir inmune de su película. Tiene que ver con una sensación de sufrimiento, de pesar, de paciencia extrema y, también, de placer. Como artista, como cineasta, como comunicadora, encontró su lugar en el cine, lo que le da ese status de autora.
No es clásica, no es lo que llamaríamos moderna, no es moralista, ni política, ni siquiera excéntrica. Es costumbrista en su entorno (chapeau a cualquier artista que sepa explotar el contexto en el que nació y fue criado), es ambigua en sus guiones (o en su estructura, vaya a saber de qué manera escribe sus guiones), es virtuosa en sus encuadres (sus composiciones son brillantes, con algún mérito para la dirección de fotografía seguramente), y el sonido, se sabe, siempre es notable. Además, y a diferencia de Trapero o Sorín (realizadores que trabajan a menudo con actores poco experimentados con irregular resultado), Martel selecciona actores o simplemente gente de su zona junto a otros, provenientes de circuitos alternativos del teatro por ejemplo, y logra forjar elencos homogéneos y sumamente expresivos y naturales en su composición.
No obstante, tengo sentimientos encontrados con su tercer largo. Había algo genuino y resplandeciente en "La Ciénaga". Se notaba la tensión y el pulso maestro en "La niña santa"; pero siento que en "La mujer sin cabeza", la trama se diluye demasiado, y de algún modo no me alcanza con su modos operandi para contarnos las sensaciones y consecuencias de sus criaturas.
Reconozco escenas excelentes, como las de madre y cuñada sentadas en la cama con la vieja que está casi agonizando (María Vaner en su últimos y muy honrado papel), o bien el shock de Vero luego del accidente (María Onetto en su mejor momento), o los geniales diálogos encabezados por la cuñada (una desconocida y brillante Claudia Cantero).
Tuve el privilegio, se podría decir, de ver "La mujer sin cabeza" en una de las pantallas más grandes de Sudamérica, la del Gaumont, y el sonido no estaba nada mal. Por lo cual, los encuadres y las sensaciones perceptivas en el espectador se disfrutan, y algunos planos son realmente embriagadores. Probablemente la vuelva a ver pronto, seguramente encontraré otros méritos y algunas molestias más, por qué no, pero definitivamente soy conciente de que me es difícil expresar un análisis exhaustivo sobre el film en cuestión, y de algún modo me siento condicionado por la directora tras las cámaras. De momento, me queda una sensación agridulce, pero espero ansioso más películas de Martel, aunque también desearía verla en otro tipo de films, y ver cómo logra imprimir sus particularidades. Tal vez "El eternauta" sea la oportunidad, tal vez no...

jueves, 18 de septiembre de 2008

El gran Scola



Hoy por hoy, diría que son tres los directores que más admiración y respeto generan en mí. Uno es Clint Eastwood, sobretodo en su faceta dramática, con títulos como Million Dollar Baby, Río Místico y Los puentes de Madison, entre varias más. El otro es Adolfo Aristarain, que me conmueve tanto en sus logrados policiales, como en sus obras más personales, ya sea Roma, Lugares comunes o Martín (hache). El tercero, recientemente incorporado en mi lista, es un enorme artista italiano, aún en actividad (al igual que los otros dos), figura reconocida de la subestimada "commedia alla italiana", que ha incursionado con igual potencia en el drama, el melodrama, la comedia e inclusive el musical. Para él es este texto, para el Sr. Ettore Scola.
Director de varias capas, sabe contar una historia, ante todo, y en varias ocasiones se vale del paso del tiempo en la trama para el desarrollo completo de sus personajes. Scola ha dirigido clásicos como Nos habíamos amado tanto, La Cena o Feos, sucios y malos, le ha sacado lustre a la pista con el musical El baile, y ha sabido conmover con pequeñas historias, de enorme carga dramática a nivel actoral, dirigiendo a duplas memorables como Marcello Mastroianni-Massimo Troisi en Esplendor y en Qué hora es, o al primero con Sophia Loren, en la inolvidable Un día muy particular.
A lo largo de su carrera, han pasado por sus films los mejores actores italianos, entre ellos Vittorio Gassman, Stefani Sandrelli, Sergio Castellito, Alberto Sordi, Nino Manfredi y los ya citados, más luminarias extranjeras como Jack Lemmon y Fanny Ardant. Su último film fue en 2003, con su particular obra Gente de Roma.
Hace un par de días, vi en dvd La familia y Un día muy particular, por segunda y tercera vez, respectivamente. A ambas las considero obras maestras. La primera cuenta la historia de una familia en cuestión, a lo largo de ochenta años, pincelando los sentimientos y aconteceres de los personajes con la historia de Italia en el período que abarca el film, característica habitual en los guiones de Scola. Protagonizada por Vittorio Gassman, al film no le sobra ni le falta nada. Cada personaje está perfectamente construído, con sus particularidades y sus modos de convivir con los otros integrantes de la familia. El amor, el desencuentro, la traición, los ideales, los sueños frustrados, todo es registrado por la genial cámara de Scola, que nos deleita con sofisicados paneos y travellings a través de un enorme caserón de la época, y climas admirables en las escenas más delicadas.
Scola tiñe a sus films de nostalgia y cierta decadencia, pero también se reserva, ya sea para algunos personajes, o para los desenlaces, señales de esperanza y sensaciones de felicidad, a pesar de la dificultad diaria de nuestras vidas. De igual manera, pero en una historia mucho más sencilla y con un elenco reducido, el realizador italiano construye una hermosa historia de amor entre dos personajes completamente diferentes, a los cuales Sophia Loren y Marcello Mastroinanni dotan de excelencia actoral, en esa jornada tan particular a la que alude el título. Ella es una ama de casa frustrada y destinada de por vida a su hogar, su marido y sus seis hijos, en pleno auge del fascismo en Italia y de la alianza con el nazismo previa a la Segunda Guerra Mundial. El es un escritor algo bohemio, que esconde algunos secretos, y que coincide con ella al quedarse ambos prácticamente solos en un gran edificio de familias, la mayoría ausentes por concurrir a un histórico desfile que se sucede en las calles de Roma, en honor a la visita de Hitler. La construcción de cada personaje es perfecta, y la química y empatía que se genera entre ambos monstruos de la actuación, logra conmover hasta las lágrimas. De fondo, los acordes melancólicos del compositor Armando Trovajoli. Una pequeña gema, con escenas memorables como la discusión que ambos tienen en la terraza, mientras ella destiende la ropa ya seca, o la pudorosa y sensible escena sexual, o bien sólo las miradas de ambos, en un duelo de composición difícil de alcanzar. Scola tiene su mérito, porque se vale siempre de su dirección actoral para sacar lo mejor de sus elencos, como otros notables del asunto (Bogdanovich, Lumet, Bergman.)
A los lectores del blog, se las recomiendo ampliamente.

sábado, 13 de septiembre de 2008

Sobre la muñeca inflable


Otro film pequeño, de esos que han recibido elogiosas críticas, y que de algún modo han fortalecido la industria pseudo independiente del cine norteamericano. Estoy hablando de "Lars y la chica real", de reciente estreno en nuestro país, luego de un año con películas de ese estilo, como "La familia Savage", o directo en DVD "Margot y la boda", o bien anteriormente, en la temporada de los Oscar, "La joven vida de Juno", máxima representante del género,poe su repercusión, éxito y premios.
Una historia sencilla, un personaje encantador (antihéroe absoluto), una ciudad o comunidad pequeña y discreta, y un humor particular, pincelando algunos dramas de la vida cotidiana. Estas características son comunes a los citados films, incluyendo a Lars, en la piel del ascendente Ryan Gosling, aplaudido y nominado a un primer Oscar por su papel en "Half Nelson", y reconocido a partir de esa historia de amor que una buena parte del público celebró, "Diarios de una pasión", dirigida por el hijo de John Cassavetes, Nick.
Aquí, Gosling es un ser hermético, sumiso, calmo, y con tendencia al mutismo. Pero no tiene algún tipo de retraso, como algunos críticos observaron. Aislado y solitario, vive en la parte trasera de una casa familiar, con su hermano y su cuñada como vecinos. Cierto día, Lars les toca el timbre en compañía de una dama para la cena. Pero su invitada es una muñeca de tamaño real, tipo maniquí, vestida con ropa de mujer, maquillada y con un largo pelo lacio.
No es casual que tanto esta película como las citadas "The Savages" y "Juno" hayan compartido nominación a mejor guión original en los últimos Oscar. Sí lo es, que los guiones en cuestión hayan sido escritos por tres mujeres, cosa insólita en la industria.
Pero esta trama, tejida por la guionista de “Six feet under” Nancy Oliver, no tiene la suficiente emoción y reflexión presentes en Savages, ni la frescura y naturalidad tan elogiada en Juno. Es una historia particular, pero con sólo un par de escenas bien construídas, y luego bastante monotonía en diversas escenas que avanzan poco, y dispersan al espectador. Sobre la última media hora, la historia crece y termina por involucrar al espectador que ha resistido, gracias a la comprometida, difícil y más que lograda composición de Gosling, quien merecía mayores reconocimientos, y a quien habrá que tener en cuenta como uno de los actores más prometedores del panorama actual hollywoodense. El resto del elenco cumple con cierto encanto propio, dando vida a una comunidad unida, cómplice de las reacciones de un personaje fuera de lo común, y dispuesta a ayudarlo hasta las últimas consecuencias.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Miniseries y Films para TV


Por gentileza de HBO, he recibido dos materiales en dvd de la última temporada de miniseries y películas hechas para televisión.
Una es la miniserie de siete capítulos titulada “John Adams”, que está nominada a seis premios Emmy, de la Academia de Televisión de los EEUU, incluyendo mejor miniserie, mejor actor y mejor actriz.
Encabezada por Paul Giamatti como John Adams, quien fuera el segundo Presidente de los Estados Unidos, considerado uno de los padres fundadores de esa patria. La película abarca primero su etapa de abogado, desempeñando los cargos de Delegado continental del Congreso y luego de Vicepresidente, militando en el Partido Federalista de los Estados Unidos. Adams apoyaba activamente la Independencia de los Estados Unidos, siendo un diplomático clave en la década de 1770. Y sentaría las bases del republicanismo, afirmando que era el núcleo de los valores políticos estadounidenses.
Laura Linney es la Sra. Adams, y el elenco cuenta con nombres de la talla de Tom Wilkinson, Stephen Dillane y David Morse. Solo vi el primer capítulo, de una hora de duración, y pude apreciar la exquisita reconstrucción de época, las sólidas actuaciones y el rigor cinematográfico presente en todo el episodio. Sin embargo, tal vez por ser el primero de siete capítulos, lo sentí algo extenso e irregular, carente aún de esa adrenalina y emoción que saben contagiar algunas producciones avaladas por una señal como HBO.
Por otra parte, la película para tv “Bernard & Doris” está basada ligeramente en situaciones de la vida real y del vínculo forjado entre Doris Duke, hija y heredera de una fortuna billonaria del magnate de las tabacaleras, y su mayordomo, quien estuvo a su lado hasta el momento de su muerte, y con quien alimentaría una relación mucho más profunda que la de empleador-empleado.
La dupla está compuesta por Susan Sarandon, como la caprichosa y temperamental Doris Duke, y Ralph Fiennes, como el fiel y sumiso mayordomo. Si bien son dos grandes actores, algo en sus interpretaciones no logran transmitir el sentimiento necesario para hacer crecer esa relación tan particular. Sarandon es una gran actriz, pero al verla da la sensación de que la hemos visto atravesar personajes similares, y entonces su labor no resulta tan interesante. Mientras que en el caso de Fiennes, su rol tiene similitudes con el del memorable Anthony Hopkins en “Lo que queda del día”, pero no sabe sacarle el suficiente provecho. Tal vez, la falta de mérito haya que recriminársela al novel director, otrora actor, Bob Balaban, quien no sorprende ni a nivel visual ni con su conservadora y clásica forma de contar esta historia pequeña.
Seguramente, y volviendo a “Lo que queda del día”, distinto hubiese sido el resultado si el film era dirigido por James Ivory, director de dicha cinta, capaz de explotar lo mejor de esos vínculos tan particulares. Porque después de todo, “Bernard & Doris” es un film para el lucimiento de dicha dupla, sostén de la sencilla trama. Se deja ver, y no mucho más.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Sobre un notable film y ciertas críticas


Hace ya un par de meses, exactamente el jueves 5 de junio del corriente, llegó a los cines un filme de terror (sólo para enmarcar la película en un género, aunque sea mucho más que eso en este caso) dirigido por Frank Darabont. Me refiero a “La Niebla”, basada en la novel a de Stephen King, quien ha demostrado una gran conexión a nivel de adaptación, rigor y calidad artística de la mano de dicho realizador, a juzgar por los resultados en “Milagros inesperados” (1999) y en “Sueños de libertad” (1994).
Tuve la ocasión de verla días atrás en dvd, y lamenté no haberla tenido en cuenta en su momento, porque creo que es un film realmente valioso y muy superior al cine pochoclero, mediocre y previsible de suspense y/o terror que suele verse en las salas.
Un exquisito clima sonoro, una impecable construcción sensorial desde el lugar de refugiados en relación al fuera de campo, un elenco homogéneo, y dosis justas de adrenalina y miedo. Hablo de una trama con riesgo para la transposición a lo audiovisual, ya que aquí hay un variado número de pobladores que se encuentran haciendo compras en un supermercado cuando de repente una espesa y aterradora niebla invade la zona, dejando sin visión alguna a los grandes ventanales de la tienda. Es decir que Darabont apuesta por una historia cuya acción transcurre en la mayor parte del metraje, entre góndolas de supermercado, pero se vale de un buen manejo de actores como para desarrollar los diversos matices y reacciones de la gente que allí queda atrapada, y de la que decide salir, a costas de terroríficas consecuencias.
Pero quiero ahora hacer una corrección necesaria, pues uno es responsable de lo que escribe, y del medio en el que lo hace, y lo cierto es que cuando consulté el archivo de Página12, para ver la crítica del film en cuestión, me encontré con un texto firmado por Horacio Bernades, y un puntaje para dicho filme de 4 puntos sobre 10. Particularmente, soy un asiduo lector de algunas de sus críticas, al igual que de las de Diego Batlle en La Nación o en su sitio OtrosCines.com. No comparto muchísimas cuestiones a favor o en contra, de ambos, sobre determinados filmes o ciertos directores, pero me atraen sus prosas, y su coherencia formal y teórica del cine en general. Y me resultó muy chocante el primer párrafo de su opinión sobre La Niebla: “A fines de la década pasada, el director y guionista Frank Darabont ganaba cuatro Oscars con “Milagros inesperados”, un sancocho de trucos y efectismos clase Z con pretensiones de seriedad y mensaje New Age, reconocido a partir de una novela gráfica escrita por su amigo Stephen King.”
Ahora bien, Sr. Bernades, sepa que con total seguridad ha escrito una gran mentira, en pos de ir sumando argumentos poco convincentes para justificar su 4 como puntaje, en su empecinamiento por un filme que no lo merecía. Es decir, desde el vamos desmereció a un realizador, utilizando el lugar común de muchos “intelectuales de cine” que se valen de menospreciar a ciertos directores o películas que merecieron el Oscar. Y sin embargo, sostiene una gran mentira, pues “Milagros inesperados” no ganó ni uno de los cuatro premios a los que estuvo nominado por la Academia.
Conclusión: hay que tener más cuidado con lo que se dice, no sea cosa de que se encuentre con un lector que sabe lo suficiente sobre esos premios, y al que no es fácil engañar en pos de argumentar una crítica con bastante de saña.

lunes, 14 de julio de 2008

Un secreto bien contado


¿Dónde veo yo a un buen director? En una película como "Un Secreto". ¿Por qué? Porque Claude Miller, realizador de "Ciudadano bajo vigilancia", logra manejar con solvencia los hilos de una trama muy compleja, eligiendo no complicarse cayendo en algunos lugares comunes, y utilizando las mejores herramientas cinematográficas. No abusa de los flashbacks, sino que la historia es un constante viaje al pasado pero desde ese preciso momento, narrada sólo en determinados momentos (los imprescindibles) por uno de los personajes. Consigue notables actuaciones por parte de su estelar elenco, todos ellos renombrados y cotizados actores franceses: Cécile De France, Patrick Bruel, Ludivine Sagnier, Julie Depardieu, Mathieu Amalric. Y se vale de un excelente trabajo de montaje, de unos expresivos encuadres, y de un clima de tensión que se percibe desde el minuto uno en adelante.
Pero cuando digo que veo en "Un secreto" a un buen director, a un gran director, me refiero a que como espectador me sumerjo en los distintos puntos de vista que plantea la trama, y en ambos aprecio la calidad con que se construyen esos determinados puntos de vista. Rememoro la disfrutable experiencia de un film con un planteo similar, como me ocurrió con "Expiación, deseo y pecado", meses atrás. Lo cierto es que Miller condensa en una hora cuarenta una historia de amor, de tragedias, de encuentros y decepciones, donde más allá de los horrorosos acontecimientos históricos de la época, también juegan los factores personales, los pensamientos, deseos y sensaciones de los personajes que dan vida al film.
Dejo para el final al secreto en cuestión. Por supuesto que no aludiré a él, sólo diré que el mismo no es el fin sobre el que se ponen en movimiento los medios, sino que va de la mano junto con las acciones de los protagonistas, tejiendo una intensa historia con climas angustiantes y otros esperanzadores. Una gran película, con tempos internos absolutamente justificados, que está cerca de ser una obra maestra. Véanla en cine, ya casi desaparece.

Un pasado para olvidar


Lo primero que quiero expresar sobre El Pasado, es “desconcierto”. Es que no puedo entender cómo una gran producción de varios países, entre ellos Argentina y Brasil, más el aporte de poderosas empresas, y sobre la base de una prestigiosa novela, Premio Herralde, y escrita por una de las voces más consumidas de la literatura sudamericana de los últimos tiempos como Alan Pauls, termina en una olvidable adaptación, y a cargo nada menos que de un realizador con la experiencia y el talento de Héctor Babenco.
Evidentemente, Babenco se sintió atraído por la trama de la novela, pero al momento de adaptarla, no eligió los mejores caminos. Ahora bien, hay un factor que, con otro resultado, hubiera cooperado para con un mejor film, sin lugar a dudas: los actores.
Repasemos: esta película nos habla de Rímini, un treintañero seductor, algo bohemio, con un carácter particular, y un poder para no pasar desapercibido ante las mujeres y dejar una huella profunda en cada relación amorosa. El film registra sus constantes idas y vueltas con su ex mujer, su atracción pseudo adolescente con una hermosa modelo, y su unión más madura y fructífera, luego de la modelo, con una profesional algo mayor que él. Pero siempre algo falla en sus relaciones.
Babenco elige entonces para estos roles a Gael García Bernal, cuyo único mérito es que realmente parece un porteño hablando, sin un dejo de su acento mexicano. Luego, se lo ve a la deriva, como el film mismo, bastante inexpresivo, más allá de que su rol se lo exija. Hay muchas sensaciones de esta criatura que perdemos gracias a la interpretación de Bernal, y sólo pienso en actores que hubieran sacado un mejor provecho de un rol tan rico y colmado de matices. Peor nos va con el papel de la ex mujer, el más importante entre los femeninos. Babenco quiere arriesgarse y lo cierto es que, exceptuando a García Bernal, el resto del elenco son caras practicamente nuevas para el cine. Para la ex mujer elige entonces a una gran actriz de teatro como Analía Couceyro (a quien Albertina Carri llevó primero al celuloide con Los rubios), pero el registro de su voz, y el modo en que dice sus lineas de diálogo suena realmente inverosímil. Teniendo en cuenta su talento, debería acusar entonces al mohoso guión, o a la propia mano de Babenco como director de actores. Lo mismo ocurre con Moro Anghileri (Buena vida delivery) y, en menor medida, con Ana Celentano (Las vidas posibles). Pero cuesta pensar en Babenco como el responsable de tan inexpresivas actuaciones. Estamos hablando de un director que sacó lo mejor de actores de gran nivel como Raul Juliá, y que no mostró debilidad ante dos pesos pesados como Jack Nicholson y Meryl Streep al dirigirlos en El amor es un eterno vagabundo, e inclusive el único Oscar que ganó William Hurt fue por su protagónico en El beso de la mujer araña, llevada al cine con notables resultados por Babenco.
Entonces: ¿qué pasó con El Pasado? Es una pregunta que nos podemos hacer con varias adaptaciones de novelas interesantes. Sin ir más lejos, este año ya tuvimos los magros resultados de transposiciones como El amor en los tiempos del cólera, o de Seda, titulada aquí su versión fílmica como Retrato de amor. Son las reglas del juego, y en el cine se sabe: la literatura y el audiovisual, no siempre van de la mano.

sábado, 12 de julio de 2008

Seminario



El pasado martes primero de julio, en la ENERC (Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica) tuvimos el privilegio de ser parte de un seminario de interpretación actoral, a cargo de los actores Assumpta Serna y Scott Cleverdon. Matrimonio desde 1994, ambos artistas impulsan desde el año 2000 una institución con raíz en territorio español, dedicada al análisis, la creación y el trabajo en desarrollo con el actor, pero también con el director.
Fundación First Team, creada a semejanza del prestigioso Actor’s Center de Londres, tiene como objetivo proporcionar un lugar de encuentro creativo que inspire a los cineastas a compartir información, intercambiar ideas y aprender no sólo de su técnica sino de todos los aspectos del proceso de una película o una obra de televisión. La Fundación cuenta con el apoyo de profesionales del sector audiovisual como Philip Noyce, Alsira G. Maroto, Antonio Saura, Bigas Luna, Edouard Fernández, Emma Thompson, José María Morales, Manuel Gutiérrez Aragón, Paco León, Ray Loriga.
Serna y Cleverdon llegaron a la Enerc por segundo año consecutivo, en acuerdo con la institución, para dictar este seminario del cual fuimos protagonistas exclusivos los diez estudiantes de Realización de dicha escuela. Así como el año anterior nos tocó presenciar el seminario como oyentes, en esta ocasión tuvimos la posibilidad de trabajar cada uno con un actor elegido de entre diversas escuelas de teatro de la Ciudad de Buenos Aires. Y en los sets de la Enerc, pudimos experimentar los modos de encarar un diálogo, un contexto y una situación determinada. La experiencia fue notable, y como alumnos y futuros profesionales del medio cinematográfico que pretenden dedicarse el día de mañana a la dirección, el poder trabajar con actores supervisados por ambos artistas fue una gran oportunidad, que nos deja muchas más herramientas para trabajar con el actor.
Fue un seminario intensivo, de cinco días de duración, de ocho de la mañana a siete de la tarde, y el clima que se generó en cada uno de los trabajos de las duplas actor-director fue increíble. Este fue un proyecto por el cual todo alumno de escuela de cine debiera pasar, pues enriquece a quien intenta formarse como director, pero también es sumamente valioso para un director de fotografía, para un guionista y hasta para un sonidista. Ojalá este seminario sirva como inspiración a muchos otros, que puedan recorrer las escuelas de cine de todo el mundo, porque es una experiencia que vale la pena…

miércoles, 25 de junio de 2008

El Allen de las aguas turbias


Entre "Crímenes y pecados" y "Match Point", Woody Allen retoma los caminos de los pecados más atroces, llevando a sus personajes al límite, en su último film en cines, "El sueño de Cassandra." Su trama me recuerda en varios aspectos a la aún no estrenada "Antes que el diablo sepa que estás muerto", del prolífico Sidney Lumet.
Aquí, el duo protagónico son los carilindos Ewan McGregor y Colin Farrell, y debo admitir que cuando leí en su momento que el director los había elegido para su último trabajo, sus nombres sólo me hacían ruido. Si bien McGregor está correcto, su tono de voz y enunciación no siempre ayudan a construir el verosímil de su personaje. La sorpresa viene de la mano de Colin Farrell, en un rol lleno de matices que le permite explotar unas dotes actorales que otros directores del talento de Terrence Malick, Oliver Stone o Spielberg no supieron conseguir. Ambos actores dan vida a dos hermanos inmersos en problemas económicos que los llevan a recurrir más que nunca a su acaudalado tío (el notable pero por momentos sobreactuado Tom Wilkinson.) Uno cuenta con el apoyo de su novia (Sally Hawkins, actriz de talento presente en varios films de Mike Leigh), que no es conciente de los vicios de su pareja, mientras que el otro se enamora perdidamente de una mujer tan atractiva como ambiciosa (la debutante Sally Hawkins.)
Con un ritmo vertiginoso, Allen estructura la historia de modo lineal y convencional, sucediéndose los actos y sus respectivas consecuencias a lo largo de los 110 minutos, en un clima de creciente tensión, con pulso firme y seguro. Se vale para ello, además, de los acordes de Phillip Glass, ese excelente compositor al que me cuesta apreciarlo luego de la maravillosa banda sonora elaborada para "Las horas", imposible de superar. Así, por momentos, las notas no acompañan del todo las diversas acciones de los hermanos McGregor-Farrell.
Se sabe que Allen no es un director de virtuosos encuadres, sino más bien un mesurado realizador, que recurre a las puestas clásicas y convencionales. Sin embargo, y como ocurría en la reciente Match Point, en los momentos donde puede hacer uso de sus condiciones de narrador, se luce en la puesta de ciertas escenas. En este caso, la del diálogo de los hermanos con su tío bajo un arbol, con la típica lluvia inglesa cayendo sobre ellos, y la secuencia de un asesinato incluído en la trama, están resueltas del mejor modo, en todos los sentidos.

jueves, 19 de junio de 2008

Ese infierno tan temido

"Una serie de fotos fijas contrapunteadas por un timbal mostraban a Nadia Gray tirada en el piso de un lujoso apartamento, apenas cubierta por un tapado de piel, rodeada de gente que aplaudía. En seguida, Anita Ekberg bañada por las aguas de la Fontana de Trevi ante un Mastroianni extasiado. Después, imágenes de lo que suponía ser una orgía, con Marcello cabalgando a una señorita robusta, festejado por muchos. Más allá, gente rezando en un espacio abierto frente a cámaras de televisión, nobles y villanos compartiendo tragos en un castillo decadente, una imagen de Cristo de tamaño natural que sobrevuela Roma, colgada de un helicóptero, Magalí Noel disfrazada de conejita en un cabaret para gente mayor, el severo rostro de Alain Cuny mostrando una sabiduría y a la vez una tristeza infinita y la imagen final de una muchachita de rostro angelical mirando a cámara desde una playa, como pidiendo que alguien sepa cómo salir de ese infierno tan temido."

Jorge Carnevale, Revista Ñ, 5 de enero de 2008

Gracias Rocío por pasarme este fotograma increíble, que no solo es de una composición y un virtuosismo sorprendente, sino que subraya aún más la explícita descripción del crítico Carnevale sobre "La Dolce Vita", una de las obras más embriagadoras y fellinescas del realizador italiano.

lunes, 9 de junio de 2008

En la cárcel: emoción a flor de piel


El pasado año, en una clase que cursaba de Dirección de Actores, surgió el tema de Trapero y sus actores en su variada filmografía, en ese momento compuesta por cuatro filmes. Ante cierta decepción general por “Nacido y criado”, pero sobretodo la crítica expresada ante las flojas labores de los personajes de “Familia rodante”, mi profesora dijo que algo estaba mal en la búsqueda de Trapero. Y que eso se confirmaba en la idea de su próximo film: una mujer que despierta con dos hombres “asesinados” a su lado, y que debe ir a la cárcel, embarazada. En ese momento, sin saber mucho más, compré el prejuicio, y estuve de acuerdo en que algo andaba mal ultimamente con Trapero.
Este año vino Cannes, y lo cierto es que “La mujer sin cabeza”, de Martel, pintaba como fuerte candidata a entrar en competencia. Y entró, pero en un hecho histórico para nuestro cine, fueron dos las obras “en competencia”. Despacito, y callado, Trapero logró un lugar con su quinto film, recién salido del horno del montaje, bautizado como “Leonera”. Cannes pasó, no hubo premios oficiales, pero sobre el final Martina Gusmán era un rumor fuerte para el galardón a la mejor actriz. Y si los especialistas hubieran arriegado una ficha para alguno de los dos filmes argentinos, todos la hubieran puesto en “Leonera”.
Concretamente, “Leonera” es la mejor película argentina de este año, hasta el momento. Sin dudas, Martina Gusman es la gran revelación, y sus dotes ya no están en duda, como sí lo estuvieron por su labor en “Nacido y criado”. Trapero se consagra como un talentoso director nacional, y su mérito para dirigir a “no actores”, personalmente, es mayor al de Sorín.
No diré lo que ya afirmaron los críticos, aunque coincida: Trapero no cae en lugares comunes, no nos cuenta una historia sobre mujeres en la cárcel, no recurre a ciertos clichés.
Su film es sobre un personaje, con un arco de transformación ejemplar para tomar en cuenta en cualquier clase de guión. Ese personaje tiene la fuerza y la potencia de una “leona”, y Gusman sabe donde se está metiendo al aceptar componerlo. Sabe lo que busca su marido, es decir Trapero, el director. El lo sabe, mejor que nadie. Quiere contar el triste y árido panorama de una mujer que da a luz y luego cría a un niño en un lugar hostil como una cárcel.
Las guardiacárceles, algunas reclusas, las trabas judiciales y la causa pendiente son obstáculos, unos más fuertes que otros, pero secundarios en relación con esta leonera que es capaz de todo por un hijo.
Brillante la actuación de la amiga y compañera de celda, una dignísima “no actriz”. Naturales y expresivas cada una de las mujeres que aparecen en escena. Impecables los rubros técnicos, y sólido el guión, escrito por Trapero y por los directores de “El Amor. Primera Parte”.
“Leonera” vale por la secuencia en que los niños del pabellón van al jardín de infantes improvisado allí. Vale por algunos travellings como el que nos sitúa en el pabellón en los primeros minutos del film, cuando la guardia toma asistencia y vemos que las reclusas dan un paso adelante con sus panzas a cuestas. Vale por Gusman, vale por los no actores, y vale porque a lo largo de casi dos horas nos mantiene en vilo, despertando la ternura, la emoción, la tristeza y el desamparo que puede sentir un ser humano, más allá de los pecados cometidos. Que todas esas sensaciones vibren en el espectador, con un contexto como el de una cárcel, habla a las claras de una película con todas las letras.

Entre dar la vuelta e irme al carajo




Ambivalentes sensaciones las de este fin de semana. Primero fue “S.O.S.Ex”, y luego vino “La ronda”.
Primero lo primero: Tambornino, no te comprendo. Pienso y analizo, y no entiendo cómo lográs filmar un guión tan endeble, una idea que parece interesante, pero que destruís a los cinco minutos de arrancado el film. Ya en tu debut (aunque fue compartido con Rodrigo Moreno y Ulises Rossell, quienes filmaron “El custodio” y “Sofacama” respectivamente, las cuales me gustaron), en esa ópera prima llamada “El descanso”, me hicieron ruido muchas cosas.
Por otra parte, dejame elogiar al menos tus contactos: no sólo conseguís financiación de tu escuelita (generoso Don Antín) y del INCAA (ay chicos, chicos), sino que además te hacés un lugarcito en la competencia oficial nacional del último Bafici, lugar que con más mérito pudieron ocupar “La rabia” o “Cordero de Dios”.
Ahora, además de los insufribles ochenta minutos a la vera del río, tormenta va, solcito viene, dirigís a dos potentes actrices del cine nacional con una pereza que irrita. Porque sino, ¿cómo se explica lo incómoda que se siente con cada línea que debe decir Ana Celentano, o bien lo ridícula que queda Camila Toker con las carcajadas que supuestamente caracterizan a su personaje? Por si fuera poco, el eje del relato está centrado en Pablo Ribba, un actor del que no dudo que puede dar más, pero que aquí da vida a un supuesto galán que le baja la caña a cualquiera, inmaduro y cliché, y de pronto sale con una confesión que intenta conmover, pero que a esa altura el film ya naufragó. Y el cuarto personaje, un actor oriental, no me explico cómo llego ahí. No es que sea un xenófobo, ni que me moleste la arbitrariedad del guión en que uno de los cuatro personajes sea extranjero, el tema es que actúa mal, y ni les cuento cuando se enoja…
Una de esas decepciones que sirven para alimentar a aquellos que defenestran al cine argentino.Aquí no los puedo ayudar, pero les aseguro que el panorama no es tan caótico.
Y luego de dicha advertencia, paso al segundo film. En este caso, a vos te digo Inés Braun, me pareció correcta y válida tu intención para con el género dela comedia. Tu ronda es desigual, y más allá del simple y concreto guión, lo irregular del círculo puede atribuirse a algunas actuaciones.
A ver: Sofía Castiglione abre la ronda. Es simpática, natural, y buena anfitriona. Se nota que te enamoraste de ella frente a cámara, pero su personaje no es tan interesante. Como sí lo es el de Mercedes Morán, una actriz con registros comunes a otros trabajos suyos, pero con un par de frases que siempre suenan bien en sus diversos roles, y nunca resta, su actuación suma en matices e interés sea cual sea el film en cuestión. Ahora, Fernán Mirás se la lleva a marzo. Su participación es mediocre, ni más ni menos. Leonora Balcarce está correcta, y su presencia también suma en general. Finalmente, como frutilla del postre, y del film, la revelación es el actor de teatro y dramaturgo Rafael Spregelburd. Ha nacido un comediante. Notable.
Con ellos a bordo, “La ronda” se aprecia y se disfruta en sus noventa y cinco minutos. Solo te pido, Inés Braun, mayor compromiso en tu próxima película. Pero confío en tu oficio.

Antes que el diablo se lleve a Lumet


Sidney Lumet es un señor director que podría estar simplemente disfrutando de los suyos y de los placeres de la vida. Pero como además es un señor artista, tiene inquietudes, a sus ochenta y pico abriles. Y al ser un señor artista, conserva su don de gran tejedor de historias, ese don de narrador brillante que lo ha llevado a la cima en Hollywood, ícono y ejemplo reconocido de las nuevas generaciones de cineastas.
Lumet, al igual que en su momento unos de sus admiradores (don Scorsese), tampoco recibió jamás el Oscar al mejor director. Tuvo la oportunidad en cuatro ocasiones. Observen nomás estos títulos y estas duplas: “Veredicto final”, con Paul Newman y Charlotte Rampling. “Tarde de perros”, con Al Pacino y John Cazale. “Network”, con Faye Dunaway y William Holden. Y, finalmente, “Doce hombres en pugna”, con Henry Fonda y Jack Warden. Es decir que al leer esto, uno deduce pronto y seguro que el Sr. Lumet ha sido un gran director de notables historias, y un enorme director, de actores.
En “Antes que el diablo sepa que estás muerto”, Lumet elige a un guionista fresco y novato de la industria, que le ofrece una intensa historia con varios giros y posiciones enfrentadas. Sidney, fiel a su estilo, confía esa trama a una dupla riquísima, conformada por Phillip Seymour Hoffman y Ethan Hawke. El primero, para variar, brilla y resplandece. El segundo, para no ser menos, y porque sabe que su director va a afinar sus mejores cuerdas interpretativas, se luce a la par, y su trabajo puede considerarse el mejor en su filmografía.
No conviene saber mucho de la trama, pero sí vale adelantar el planteo inicial: la dupla citada son dos hermanos que hacen agua en varios aspectos. Uno parece un desalmado, y el otro actúa como un vulnerable. Planean un robo, y el mismo ocurre en la primera parte del film. Pero el montaje y las lineas narrativas nos harán regresar al hecho en reiteradas ocasiones (y no literalmente), cada vez más interesantes, y menos convencionales en este tipo de historias.
El film es decididamente original, y Lumet sabe correrse de varios lugares comunes, para demostrar, una vez más, que detrás de cámaras, y más allá de virtuosos encuadres o no, hay un autor, y un sello. ¡Viva Lumet!
Pd.: la distribuidora viene postergando el estreno en nuestros cines, pero varios la habrán apreciado en las dos funciones a sala llena del último Bafici. Yo la alquilé en una DVDteca de futuros estrenos, harto de esperarla.
Pd.2: la Academia ni siquiera tuvo en cuenta al talentoso guionista debutante. Ni pudieron ver en “Antes que el diablo…” un thriller mucho más rico e intenso que el sobredimensionado “Michael Clayton”.
Pd.3: no se lleven a Lumet, ni Dios ni el Diablo, pues aún tiene polenta, y sabe qué hace falta para hacer digno al séptimo arte.

domingo, 1 de junio de 2008

Un viaje de ida


Me pasan dos cosas con el cuarto trabajo de Sean Penn tras las cámaras. La primera es que como realizador, lo encuentro más interesante a nivel narrativo en su film anterior, “Código de honor”, en el que percibo su ritmo y su enérgica dirección, cómodo en las aguas de un thriller. Entonces, al ver “Hacia rutas salvajes”, por momentos me disperso, y siento que se enamoró demasiado de la historia y de sus paisajes, descuidando por momentos la trama. Lo segundo es que se rodea de un excelente equipo, desde la fotografía, el montaje, el sonido, la banda sonora y el elenco. Y, como realizador, sabe explotar lo mejor de cada área, en pos de una trama muy atractiva para ser llevada al cine.
A lo largo de unas extensas dos horas y media, Penn recurre a al drama, la comedia, las citas literarias, las imágenes de videoclips y las tragedias humanas. Y si bien su película no siempre nos mantiene en vilo, sí consigue un sobresaliente nivel visual. Penn logra que cada uno de los planos, y ésta es una película colmada de planos detalle y de grandes planos generales, posea una riqueza y una composición tan bella como embriagadora, que mereciera ser vista en una gran pantalla, privilegio que no conseguimos aquí, ya que el film se editó en abril directamente en dvd.
En cuanto al nivel actoral, Emile Hirsch (un actor casi desconocido pero camino a convertirse en estrella hollywoodense que suma belleza y talento en dosis justas) está presente en casi todas las escenas, y consigue una dignísima actuación, y en los momentos más comprometidos sabe brillar y conmover. Virtudes extendidas a actores consagrados como Marcia Gay Harden, Hal Holbrook (la escena en que despide al personaje de Hirsch es de lo mejor del film), Catherine Keener y William Hurt.
La última media hora revive el espíritu del film, y el desenlace consigue conmover, sin golpes bajos ni resoluciones fáciles. Tal cual fue en la realidad, porque el viaje de este joven que tenía todo para armar un futuro brillante y opta por un viaje espiritual sin retorno fue real, y Penn sabe honrarlo, avanzando un paso más como virtuoso director de cine.

sábado, 31 de mayo de 2008

Encantadora federación

Federación es un pueblo de la provincia de Entre Ríos que en los años setenta fue demolido e inundado, para la construcción de la represa de Salto Grande, por lo que sus habitantes debieron trasladarse en su totalidad a un nuevo territorio, cercano al anterior.
El excepcional y casi inverosímil hecho de trasladar un pueblo entero cual pieza de rompecabezas resulta, más allá de lo referido al análisis sociocultural y político, tan pintoresco como fantástico, en el sentido literal de la palabra. Por ello ya es un primer acierto el del realizador Nestor Frenkel, al enfocarse en las historias de los habitantes que al mudarse sienten un lógico desarraigo, cierta impotencia y hasta diría que varios, hoy día, pueden sentirse como actores sociales fundamentales de un proyecto que pudo haber resultado mucho más nocivo y cruel en comparación con el contexto actual. Es que Frenkel no sólo nos va a presentar a varios vecinos para que seamos partícipes de sus penas y nostalgias, sino que junto a ellos vamos a recorrer una y otra vez esa reconstrucción del pueblo de Federación, transformado hoy en un punto turístico de gran afluencia por el descubrimiento de las aguas termales.
"Construcción de una ciudad" es un fresco notable, con reminescencias de ese gran documental llamado "El cielo gira", de Mercedes Alvarez, en el cual también era un pueblo el contexto y eje central de varias historias de vida. Lo que logra en este caso Frenkel son pinceladas de sincero humor, de elogiable comedia, y no pocos momentos conmovedores. El modo en que elige (con un impecable trabajo de montaje) registrar a los habitantes, los testimonios que obtiene, las caras y los gestos que explota le dan al film una calidez y una simpleza entrañables.
Frenkel ya se había mostrado ducho en este tipo de trabajos, apreciable en su primera labor documental de "Buscando a Reynols".
Sin duda, vale la pena y, por estos días, el Malba es un buen lugar para encontrarla. No se van a arrepentir.

domingo, 18 de mayo de 2008

Lo que perdimos en el camino


Acaba de estrenarse directo en dvd el nuevo film de la danesa Susanne Bier, directora de dramas desgarradores como “Hermanos”, “Te quiero para siempre” o “Problemas de familia”, financiado por primera vez en su carrera por los Estados Unidos nada menos que por DreamWorks. Luego de recibir una nominación al Oscar por mejor film en idioma extranjero gracias a “Despues de la boda” (2007), Susanne Bier empezó a ser considerada como una interesante directora de melodramas y de historias trágicas, y fue Sam Mendes (Belleza americana) quien produjo su nuevo opus, “Cosas que perdimos en el camino”.
Halle Berry como una joven viuda que establece poco a poco una relación con el mejor amigo de su marido, un adicto a la heroína en la piel de Benicio Del Toro, y dos niños muy naturales y bien dirigidos, hijos de Berry y su fallecido esposo (el niño es el hijo de Berry en la realidad) son los protagonistas de esta interesante película de personajes conflictivos y sin rumbo.
El acierto de Bier es no llevar la historia en torno a las confusiones sentimentales de los protagonistas, y establecer el clásico dilema moral de hacerle o no caso al corazón cuando hay un ser querido fallecido recientemente. Por el contrario, lo interesante es cómo cuenta esa relación entre estos dos seres a los que sólo lo unía ese ser querido que ya no está.
Bier dirige muy bien, no sólo a todo el elenco (Halle Berry y Benicio Del Toro se lucen en sus roles) sino también a través de notables planos detalle, y encuadres muy bellos, sin perder jamás el sentido del relato.

Entre dos secuestros.


Cuanta atracción sienten los cineastas locales para con la época de los setenta, y también con la de 2001 y su crisis posterior. Y no es una crítica, pero hemos visto o leído de tantos proyectos en torno a esos tiempos difíciles que varios pueden tener un prejuicio con este film, que enlaza constantemente dos secuestros, ocurridos uno en los tiempos del Mundial ´78 y el otro en plena crisis de 2002. Pero hay una vuelta de tuerca en la historia que se propone contar Lucía Cedrón, una realizadora que debuta con el largo, tras ser multipremiada con su notable corto “En ausencia”. Se siente a lo largo del film en cuestión cómo Cedrón lo fue elaborando cuidadosamente, y de hecho se sabe que el guión tuve 33 versiones.
“Cordero de Dios” es una película que no está mal, pero que tampoco le genera demasiado al espectador. Hay algunos rebusques de la trama (las connotaciones de “cordero” no son muy felices), actuaciones poco convincentes como las de Malena Solda, Leonora Balcarce u Horacio Peña, personajes prescindibles como el de María Izquierdo, y algunos momentos logrados de la mano de Mercedes Morán y Jorge Marrale.
Cedrón ya tiene una carrera por delante (este film lo produjo Lita Stantic), su nombre es conocido en Europa, y probablemente funcione en Francia y España. Aquí se ubicó novena en la primera semana, pero no creo que siga la suerte de El nido vacío. Aún así, podemos apostar unas fichas a esta directora…

La Conspiración


Segunda película de Paul Haggis como director.
Antecedentes: guionista valorado, premiado y cotizado. Trabajó en varias de las últimas de Clint Eastwood, y se dio el gusto de dirigir un guión propio. Esa historia coral fue Vidas cruzadas, o Crash, la sorpresa de los Oscar 2005 al vencer como mejor Película a Secreto en la montaña.
A Vidas cruzadas se la recuerda más como un film polémico que como un valioso retrato de diversos personajes de Los Angeles. La potencia, los climas y la conmoción en varias de las secuencias de aquel film, lo llevaron a Haggis a intentar contar otra historia fuerte, delicada, pero además basada en un caso real, sobre la que leyó un artículo que inspiró su guión.
Se dice que Haggis le llevó el proyecto a Clint Eastwood nuevamente, y no era mala idea, porque hacen una excelente dupla director-guionista (Million Dollar Baby, Cartas desde Iwo Jima). Sin embargo, Haggis terminó dirigiéndola, y en los protagónicos ubicó a Tommy Lee Jones y a Charlize Theron.
Si el espectador ha visto la filmografía reciente de Eastwood, notará los climas que consigue y el trabajo con sus actores, y se dará cuenta que esta historia le hubiera venido como anillo al dedo, e inclusive el mismo Clint la hubiera podido protagonizar.
Pero Haggis solo parece haber acertado con las notables actuaciones (sobretodo la de Tommy Lee) ya que no consigue una película interesante en su totalidad, sino una suma de viejos tópicos y algunos lugares comunes sobre la sociedad estadounidense y la guerra de Irak.
Ademas resulta insoportable el cliché de la mujer policía discriminada por su propio entorno laboral (Theron), que casualmente puede conseguir mayor respeto al incriminarse en el caso del padre del soldado desaparecido al que le da vida Jones. Un film regular, con algunos momentos dignos, nada más.

sábado, 17 de mayo de 2008

Nido de cuervos


La que me faltaba ver de las cinco nominadas al Oscar como mejor Película, la ópera prima del guionista de la trilogía Bourne. Un debut con todas las luces para un cotizado escritor de la industria.
Lo cierto es que luego de ver Michael Clayton, debo afirmar que Gilroy consigue montar un thriller con lo mejor del suspenso que pudieron tener guiones suyos como Prueba de vida o El abogado del diablo, y mucha tensión al mejor estilo de Eclipse total, estos dos últimos dirigidos por Taylor Hackford (Ray.) Pero además de tejer una trama efectiva, ágil y certera, Gilroy se revela como un notable director de actores. El trío que conforman George Clooney (en la piel de Clayton), Tom Wilkinson (como el abogado que tiene trastornos) y Tilda Swinton (la ambiciosa funcionaria de la multinacional que desencadena el conflicto) es creíble y con momentos de lucimiento para cada uno de ellos en las escenas clave. Todos estuvieron nominados en los Oscar 2008, y Tilda Swinton fue la sorpresa al vencer como Actriz Secundaria, opacando a las favoritas Cate Blanchett y Ruby Dee. Hay que decir, nunca se sabe con la Academia, que Swinton está muy bien, pero no era para una estatuilla.
Es cierto que al género en sí no le aporta mucho, y hemos visto varios filmes del tipo muy logrados, pero me pregunto cómo la hubiera dirigido Michael Mann por ejemplo, tal vez el indicado del género para hacer de cada minuto, un film mayor, como El informante o Fuego contra fuego, por caso. Sin embargo Tony Gilroy consigue un puntapié inicial muy positivo tras las cámaras, y como espectador ya estoy ansioso por ver Duplicity, sobre los entramados de las corporaciones farmacéuticas, y con Julia Roberts y Phillip Seymour Hoffman en foco. Allí estaré, Sr. Gilroy.

viernes, 9 de mayo de 2008

लोस हेर्मनोस सीन unidos



Al salir del cine sólo pensé: "qué bueno poder contar este tipo de historias en la pantalla grande..." Un film tan cálido, tan sentido, y a la vez cínico, doloroso, intenso, pero bien contextualizado entre los límites de la comedia y el drama, sin llegar a ninguno de los extremos. Por allí va "La familia Savage", el segundo largo de esta notable directora pero sobretodo talentosa guionista, nominada en los últimos Oscar en Guión Original.
A los Savage los han eclipsado cierta "sorpresa" o revelación llamada "La joven vida de Juno", pero lo cierto es que ésta es una ¿comedia? muy bien planteada y dirigida, que conmueve y a la vez entretiene con las mejores armas, y si Tamara Jenkins brilla con sus líneas de diálogo y sus medidos encuadres, el mérito por la dirección actoral es un premio aparte. Mientras que Phillip Seymour Hoffman sigue demostrando que después del Oscar está eligiendo los mejores papeles que le puedan escribir (sino vean la última de Sidney Lumet o de Mike Nichols), no hay palabras suficientes para describir la inmensa labor de esa dúctil y expresiva actriz que es Laura Linney, con justicia nominada como mejor Actriz en los Oscar 2008. Realmente transmite una energía y una naturalidad únicas y, como bien expresó Diego Batlle en La Nación, "ilumina cada toma en la que aparece"; yo adhiero absolutamente. En tanto, Philip Bosco está muy bien en el difícil rol del padre de ambos, con algunas similitudes al personaje de Alan Arkin en "Pequeña Miss Sunshine".
Disfrutable película, que puede dejarnos con un sabor agridulce (por su trama), pero que con el correr de las cuadras que nos separan de nuestras casas, nos va gustando más y más. ¡Esa es la magia del cine!

sábado, 19 de abril de 2008


Woody Harrelson, Kristin Scott Thomas, Lauren Baccall y Lilly Tomlin más las participaciones especiales de Ned Beatty y Willem Dafoe. Gran elenco gran para la nueva película del cineasta Paul Schrader, hasta la muerte recordado por sus guiones de "Taxi Driver" y "Toro Salvaje", y no tanto por sus más de quince films, entre los que se destacan "Gigoló Americano" y la increíble "Aflicción", también traducida como "Días de furia". El sábado por la noche, y a sala llena, en el Atlas Santa Fe, vi su último opus, "The walker", traducido como El acompañante. Dentro de la sección Panorama Trayectoria, se pudo apreciar de un thriller muy particular, con tiempos reposados y jugosos y verborrágicos diálogos, siempre de la pluma del director y guionista Schrader.
Harrelson encarna a un tipo de relacionista público de la elite yanky, y su condición de homosexual lo lleva a entablar cordiales “amistades” con las aburridas esposas de los políticos del momento. Así, Harrelson se convierte en una especie de Truman Capote del momento, con sus comentarios ácidos, y su visión clara del contexto que lo rodea, hasta que llegado el momento se verá involucrado en un crimen con mucho mar de fondo.
Con una exquisita ambientación en diversas salas de estar y penthouses glamorosos, y un vestuario generoso de impecables sacos, camisas y corbatas, Harrelson se mueve cómodo en una historia que dice más de lo que desarrolla, y el carisma de su personaje influye en el resultado total de la película. El reparto femenino acompaña notablemente, al igual que la enérgica música del artista Brian Ferry, y Schrader nos relata todo con prolijos encuadres, aunque sin la potencia y el desgarro de otros trabajos suyos.

jueves, 3 de abril de 2008

¿Dónde va la gente cuando llueve?


¡Qué buena idea por parte de una realizadora y guionista enmarcar una película de casi dos horas bajo una constante lluvia! Es decir, una situación climática semejante, durante todo el relato, no puede resultar inmune en una película, y lo que consigue Paula Hernández es un contexto armónico y a la vez desolador, para contar su cuento de ¿amor?, ¿encuentros y desencuentros?, ¿relaciones humanas de diverso tipo?
Y estamos hablando de otro film argentino que, al igual que Rancho aparte, cuenta con muy pero muy pocos personajes protagónicos, donde no hay lugar para los secundarios, y si hay extras, que se vean fuera de foco… En este caso, Valeria Bertucelli (ya convertida en la actriz del cine argentino) y Ernesto Alterio, un actor más español que argentino, pero que de vez en cuando invade la pantalla con actuaciones brillantes como la que nos brindó en El método, o en la miniserie Vientos de agua.
Esta pareja sí que sabe transmitir al espectador, y miren que es difícil lograrlo cuando los personaje están construídos tan sutilmente, con tantos halos de misterio, y muchos silencios… Ambos dan clase de actuación, con sus gestos calculadamente cuidados, sus poses incómodas, sus inquietudes internas, sus gritos reprimidos… Alterio va del mutismo a lo histriónico, y de lo apático a lo enternecedor, mientras que Bertucelli demuestra ser esa clase de actrices en las que unos simples diálogos pueden ganar tanta riqueza como en ninguna otra. Su labor es impecable, y la mesura con la que se mueve a lo largo del film, se contaia con ciertos impulsos que la convierten en un personaje entrañable; por algo habrá sido bautizada desde el guión como “Alma”…
Lluvia es una pequeña gran película, sí, al igual que Rancho aparte, y Paula Hernández gana una nueva victoria con su segundo film (Herencia fue su debut).
Por momenos, requiere paciencia del espectador, pero hay que relajarse, y disfrutarla a medida que va madurando, como tantas pequeñas delicias de la vida.

Cambio de hábitos


¿Por qué una película como Rancho aparte me gustó tanto? El jueves se estrenó y ya leí repetidas críticas en las que se habla de una fallida adaptación, con mucho de teatral y poco de cinematográfico. En Clarín hablan de una escena final que puede valer por todo el film, mientras que Diego Batlle, crítico de La Nación, lo cree innecesario desde su portal OtrosCines.com. Yo no estoy de acuerdo con ninguna de las dos, aunque sea muy logrado ese plano final, pero el film, de un veterano de la publicidad pero debutante en la ficción como Edi Flehner, vale por otras virtudes, a saber: me reí con ganas de principio a fin, no encontré gags o escenas forzadas para generar esa risa, sino todo muy cronometrado y logrado, desde las excelentes actuaciones hasta la rigurosa puesta en escena.
Me encariñé con cada uno de los personajes, y admiré los trabajos actorales, de un histrionismo y un talento únicos, lo cual me hizo olvidar que en ésta película el elenco lo forman sólo tres actores.
Aprecié varios encuadres del director, me pareció muy prolija y virtuosa su labor como realizador, y también disfruté de una notable banda sonora, y una fotografía muy interesante. Y más allá del grotesco, o costumbrismo, o de algunos diálogos o actitudes poco verosímiles, creo que Rancho aparte se construye como una encomiable ópera prima, redonda, intensa, muy entretenida y verdaderamente graciosa. ¿No son éstos excelentes motivos si tenemos en cuenta los magros resultados de cierto cine nacional de “operaprimistas”?
Ya hablé de ellos, pero quiero cerrar destacándolos nuevamente: Leandro Castello da vida a un entrañable campecino, ya de la tercera edad, al que el joven actor le saca provecho en una caracterización formidable. Luz Palazón es su hermana, devenida en mujer mundana, exitosa, que les da albergue a él y a su sobrina. Si al principio pareciera que su personaje es el menos efectivo, en el transcurso del film su rol crece de un modo desopilante, y Palazón le entrega cuerpo y alma sacándole el brillo necesario. Finalmente, Mercedes Scápola, quien hizo bien en cortar su doble apellido (el segundo es Morán, su madre es Mercedes), pues no lo necesitará de aquí en más. Esta joven actriz debuta en la pantalla con un personaje exquisito, y sus expresiones y gestos se llevan muy bien con la cámara…

domingo, 16 de marzo de 2008

No es película para Oscar

Hay dos campanas cuando se habla de Sin lugar para los débiles, la primera adaptación de los hermanos Coen sobre una novela de Cormac McCarthy, No es país para viejos. Por un lado, los críticos la adoran. He leído las reseñas de los diarios más importantes, y escuchado a diversos columnistas de radio y, en ese sentido, la prensa está de acuerdo en considerarla, sino una obra maestra, una gran película, por demás de consagratoria para los Coen. Sin embago, también fui testigo de otras sensaciones, entre el público mismo de la sala de cine a la que asistí para el estreno, como de alguna minoría en los medios. Algo de ruido hace esta película, hay un hueco difícil de cubrir. Y yo también lo sentí. A ver: digamos que no creo que sea la mejor película para el Oscar, ni tampoco la mejor dirigida. Sí opino que está bien escrita, aunque no perfectamente resuelta. Varios somos los que nos quedamos con una sensación de inercia ante el desenlace de esta obra, la número doce en la filmografía de los Coen. No voy a decir como muchos otros (perdón lugar común, pero yo no te voy a utilizar) que la ópera prima, Simplemente sangre, es la obra más referencial para Sin lugar para los débiles, y también superior a ésta. Tampoco voy a compararla con Fargo, una película a la que veo de veo de vez en cuando y le encuentro nuevos encantos. Sin lugar para los débiles tiene su propio sello, su determinado estilo, y es una película más que interesante, pero no apasionante. Claro que hay secuencias fenomenales, encuadres virtuososo, un buen elenco y un clima en general logrado. Pero falta algo, siento que no alcanza sólo con el recorrido de los personajes huyendo el uno del otro, y el sheriff meditando en medio de las secuencias más escalofriantes, como para darle un respiro al espectador y justificar el título de la película. Sobretodo, porque el sheriff es un veterano, que en la piel de Tommy Lee Jones no le aporta demasiado, aunque su labor haya sido muy elogiada. Es cierto que el asesino era un rol fundamental y debía ser personificado por un actor que le otorgara una gran performance. No hay dudas (no las hay) de que Javier Bardem lo consigue sobradamente, así como se destaca Josh Brolin en su papel de hombre mediocre frente a un botín millonario. El es más protagonista, un poco más al menos, que los otros dos, y mueve el hilo de la trama, bastante básica y concreta (y hasta previsible, o mejor dicho, sin sorpresas.)
El crítico Guillermo Ravaschino, en su web Cineismo.com, es uno de los pocos contreras en cuanto a críticas, y claramente habla de un tipo de película que ya hemos visto, e incluso bien representado a nivel nacional, en La parte del león, por ejemplo, un film de Aristarain de la década del setenta, o en muchos exponentes a nivel mundial, también de varios años atrás. Lo cual habla de un film digno, sí, solemne para muchos, pero que de aquí a un par de años no creo que deje una huella en la historia del cine, ni siquiera de la década. Y ojo, no es que sea una condición sine qua non, por tratarse de los Coen, pero entiéndanme: fui con tanta expectativa, por todo el ruido y contexto, que es lógico que me ocurra lo que a muchos: no me parece una gran película, nada más.

sábado, 15 de marzo de 2008

Cine argentino

Sin muchas ganas, dispuesto a pasar una tarde de viernes en el complejo de cines Gaumont, fui a ver dos de los tres primeros estrenos nacionales de 2008. La ópera prima Tres minutos, de Diego Lublinsky, un egresado de la E.N.E.R.C., la escuela de cine estatal dependiente del I.N.C.A.A. donde curso actualmente mis estudios, y la segunda película de Sandra Gugliotta (Un día de suerte), también egresada de dicha institución, llamada Las vidas posibles. Digo sin muchas ganas, porque Tres minutos no estaba entre mis planes, pero tenía que hacer tiempo hasta la función de Las vidas posibles, así que en definitiva vi ambas, y ninguna me convenció, por no decir que no me gustaron para nada. Las dos son buenos exponentes de la clase de películas argentinas odiadas por una camada de críticos (encabezada por Pablo Sirvén, de La Nación, y Jorge Carnevale, de Noticias y Ñ) y muy poco atrayentes para una buena cantidad de argentinos, es así.
Empecemos por la primera, que a decir verdad tienen una buena e innovadora idea en cuanto a trama para un film. El tema es la ciencia ficción, o algo por el estilo, pero creo que las pretenciones de este cineasta eran un tanto complicadas para encararlas en una ópera prima, y más allá de muchas deficiencias, las conocidas caras (al menos en el cine todos trabajan bastante) de los actores no ayudaron. Hay que subrayar las pésimas actuaciones de Antonella Costa, una actriz que supo brillar en Garage Olimpo u Hoy y mañana, Julieta Zylberberg, quien no ha demostrado mucho más después de La niña santa, y un protagónico a cargo de Nicolás Pauls, con su falta de expresividad a cuestas.
En cuanto a la segunda, cuando el año pasado leí el agumento, las líneas generales de la trama, pensé: qué buena historia. Es decir, un hombre que vive en pareja, se va de viaje y no aparece más. Su novia va en su búsqueda y encuentra a un hombre idéntico a su pareja, quien no la reconoce, y a su vez tiene su propia familia. La pregunta es: ¿son la misma persona que lleva una doble vida?, ¿cual es el misterio en ese hombre?, y ¿cómo reacciona esta mujer? Pero Gugliotta da vueltas sobre el asunto sin avanzar con paso firme y nuevas sorpresas o giros en la historia. Lo que sigue es un devenir de personajes melancólicos, las mismas miradas desconcertantes de seres perdidos en paisajes desérticos (mirar Nacido y criado, El salto de Christian, Extraño…) y un par de acciones inverosímiles con pretensión poética y surrealista que no benefician en lo más mínimo al film en cuestión. El resultado es lamentable.
Sólo me queda ver Gigantes de Valdés, la ópera prima también del cineasta Alex Tosenberg. En cuanto a próximos estrenos, tendremos muy pronto la tercera película de Paula Hernández (Herencia y Familia Lugones), con protagónicos de Valeria Bertucelli y Ernesto Alterio, una dupla más que interesante que conforma, además, la totalidad del elenco. Sólo ellos dos, en un film intimista titulado Lluvia. Por la misma fecha, semana antes, semana después, el debut en cine de ficción del publicista Edi Flehner, con la adaptación de Rancho aparte, la obra teatral homónima de Julio Chávez. Y hacia mediados o fines de abril, será el turno de El nido vacío, el sexto trabajo del director Daniel Burman, consagrado ya a nivel nacional, con la dupla Oscar Martínez-Cecilia Roth, y una comedia dramática que ya desde el afiche que puede verse en los cines atrae. Ojalá estas películas sumen calidad y fuerza para un año en el que el cine argentino tenga más y mejores resultados artísticos y económicos, superiores a 2007.

Sobre los Espacios INCAA

En la edición del pasado domingo 9 de marzo, en Página12 entrevistaron al cineasta Pino Solanas, con motivo de la reciente denuncia del presidente del I.N.C.A.A., Jorge Alvarez. Solanas, con conocimientos de sobra sobre diversas aspectos, hablaba de ciertas promesas nunca cumplidas, entre ellas las mejores en los complejos Tita Merello y Gaumont, o Espacios INCAA Km. 0 y Km. 1 respectivamente. Como tantas otras veces, fue en el Gaumont donde vi las películas Tres minutos y Las vidas posibles, y debo decir que cada vez que voy a dicho complejo, ruego que me toque ver el film que deseo en la sala número 1, la principal, remodelada hace un tiempo, que cuenta con una de las pantallas cinematoraficas más grandes de sudamérica. Ocurre que en las otras dos salas, las número 2 y 3, no sólo las pantallas son deficientes, sino también los proyectores y el sonido. Por desgracia, ambos films estaban uno en cada una de las salas, al menos en los horarios que asistí yo, de tarde, temprano. Así, el espectador ¿disfruta? Del film que eligió con un sonido que deja que desear y una imagen generalmente poco nítida, y sobre ello habla Solanas a la hora de hacer reformas.
Es cierto que son complejos de entrada económica comparados con las cadenas de cine, y el gran público es la gente de la tercera edad, que no merece ver al cine argentino en dichas condiciones, por más económica que fuere la entrada. En todo caso, es justo que así sea, pues estos complejos cuentan con el apoyo del Estado Argentino y están a cargo del Instituto de Cine. Por ende, deberían ser espacios no sólo confortables y pintorescos, sino también dignos de exhibir películas de nuestra industria.

viernes, 29 de febrero de 2008

Curiosidades

En los Oscar, cantidad no asegura triunfo… Sino, observen en la historia de estos premios, algunos ejemplos notables, empezando por el más actual: Cate Blanchett. La actriz, nominada en cinco ocasiones al Oscar, este año contaba con dos, por su protagónico en Elizabeth, la edad de oro, y por su secundario en I´m not there. En otra ocasión, la cuatro veces nominada y nunca vencedora Julianne Moore, pasó por lo mismo. Competía por mejor actriz por Lejos del paraíso, y como actriz secundaria por Las horas. Le ganaron Nicole Kidman y Catherine Zeta-Jones, respectivamente. Sigourney Weaver se debe haber desilusionado bastante, allá por 1989, cuando contaba con ambas nominaciones por su protagónico en Gorilas en la niebla y su secundario en Secretaria ejecutiva. Venía de vencer en los Globo de Oro, triunfando en ambas categorías, pero la Academia premió a Jodie Foster y a Geena Davis. Y siguen los ejemplos…
Otra cantidad a tener en cuenta como sentencia de mala suerte ocurre en la categoría de Canción Original. Este año, el oscarizado compositor Alan Menken (ocho Oscar en su haber) contaba con tres nominaciones por Encantada, y ocurrió lo mismo con el compositor de Dreamgirls el año anterior. En ambas ocasiones, vencieron temas de películas menos populares, como la austríaca Once, o el documental Una verdad incómoda (primero en ganar en dicha categoría) respectivamente. En una ceremonia anterior, Jorge Drexler sorprendió por “Al otro lado del río”, el tema compuesto para Diarios de motocicleta, que competía con tres canciones del bodrio El fantasma de la ópera.
Y ni enumerar los casos de cineastas nominados por su rol de dirección y de guión, cuyo último ejemplo fue el prolífico y talentoso Paul Thomas Anderson, que aspiraba a tres premios, como productor, como director y como guionista, el gran perdedor de la noche, en las tres oportunidades, por los hermanos Coen.

jueves, 28 de febrero de 2008

Desglosando los Oscar


Sin lugar para los débiles, sí, vencieron los Coen, y se alzaron con tres Oscar (Dirección, Guión adaptado y Película, como productores) dejando como gran perdedor a Paul Thomas Anderson, para quien yo había pronosticado un Oscar consuelo al mejor Guión adaptado. Y si de guión hablamos, paradójicamente, una debutante como Diablo Cody se llevó su previsible premio para La joven vida de Juno, una distinción que no comparto.
En actuaciones, las masculinas estaban cantadas: Bardem, en reparto, por Sin lugar…, y Day-Lewis, protagónico, por su Daniel Plainview, único galardón para Petróleo sangriento, junto al de mejor Fotografía. Pero las sorpresas las encontramos entre las actrices, y los premios a Tilda Swinton, por Michael Clayton, y a Marion Cotillard, por La vie en rose, fueron lo más insospechado que nos regaló la Academia. La primera, se consagró por su muy secundario rol en el film protagonizado por Clooney, en lugar de la favorita Cate Blanchett, aunque en los últimos pronósticos venía bajando algunos escalones en su camino al premio por I´m not there. Y la segunda, además de sorprender, fue el premio que más me alegró. Si bien no ví aún la performace de Julie Christie en Lejos de ella, los mismos críticos locales resaltaron su actuación, pero a tono con el resto del elenco, y prácticamente ninguno la destacó como una actuación soberbia. En ese momento pensé: si gana como mejor Actriz, será por esos caprichos estúpidos del Oscar de premiar a una actriz querida (capricho que ocurre a menudo en las categorías de actuaciones secundarias.) Además, Cotillard tenía en contra ser una actriz de tierra y lengua extranjera, y eso cuesta en los Oscar. Pero Marion, por su conmovedora interpretación de Edith Piaf, La Mome, a la que se entregó en una transformación brillante al mejor estilo Charlize Theron en Monster (salvando las distancias), consiguió ser la mejor, y llevó un Oscar a Francia. Ese privilegio sólo lo han conseguido en dicha categoría dos actrices de idioma extranjero: Sophia Loren, por Dos mujeres y, anteriormente, Anna Magnani, por La rosa tatuada.
Fue otra ceremonia de premios compartidos. Los Coen le dieron a su film cuatro Oscar, seguidos por Bourne: ultimátum, que cosechó tres, correspondientes a Montaje, Mezcla y Edición de Sonido, y luego dos para Petróleo… y para La vie en rose (el otro fue por el Maquillaje.)
La conducción estuvo a cargo, por segundo año, de Jon Stewart, bastante sobrio al igual que la ceremonia anterior, e inferior a la performance desarrollada el año pasado por Ellen De Generes, a quién criticaron demasiado. No fue una ceremonia larga, pero sí de las más aburridas que he presenciado, y no en vano la de menor audiencia en la historia televisada del premio. Aún así, yo banco a Oscar, y miles de millones en el mundo, también. No nos importa que sea un premio vanidoso, de la industria hollywoodense, muchas veces de dudoso prestigio, sobretodo en los últimos años. Es un Oscar, y genera respeto y admiración…

miércoles, 20 de febrero de 2008

Habrá sangre...

Ayer tuve la posibilidad de ser parte de la avant première de Petróleo Sangriento (There will be blood), el nuevo film del talentoso realizador Paul Thomas Anderson, pero desde el vamos hay que saber que su nueva obra no tiene nada que ver con las historias corales planteadas en Magnolia, o con la acidez de Embriagado de amor, ni con la cruda Boogie Nights, aunque en cuanto a drama y decadencia sea la que más se asemeje.
Hay que decir que si el film tiene sangre, potencia, garra y ambición, se debe en gran parte a la descomunal labor del actor Daniel Day-Lewis, con sus miradas, posturas, gestos y palabras justas. No hay en él sobreactuación ni acciones forzadas o poco verosímiles para su personaje, mérito de una gran labor de dirección actoral por parte de Anderson. Es descontado que así como en años anteriores, los actores Phillip Seymour Hoffman, Jammie Foxx o Sean Penn se veían como ganadores seguros, esta vez, el Oscar a mejor Actor recaerá en Day-Lewis, quien ya tiene uno por su intensa performance en Mi pie izquierdo (Jim Sheridan, 1989).
Asimismo, el rol que le toca en suerte a Paul Dano, es de una importancia notoria en la trama, pues en su adaptación, Anderson hizo incapié en la sinuosa relación entre el poder del magnate petrolero y la religión, representada en este caso por la iglesia evangélica del pastor Dano. Hay un par de escenas entre ambos que son un verdadero duelo actoral, y para un joven y precoz actor como Dano, seguirle los pasos y destacarse al lado de un monstruo como Daniel Day-Lewis es todo un mérito. Para terminar con los destacados actorales, hay que decir que el papel que interpreta el niño debutante Dillon Freaiser, quien da vida al hijo del magnate; su rol es de los más entrañables y naturales que se hayan visto en un niño actor en mucho tiempo. El también comparte casi todas sus escenas con Daniel, y jamás está forzado, u opacado por éste. Si Paul Thomas Anderson sigue filmando así, no sólo seguirá cosechando méritos artísticos desde el guión o la dirección, sino que se convertirá en el director de actores. Y sino, vayan repasando los filmes nombrados en el primer párrafo.
Petroleo… acumula ocho nominaciones al Oscar, y más allá de la descontada a mejor Actor, creo que tiene posibilidades en el rubro Guión Adaptado. Anderson merece un reconocimiento de la Academia, quien no lo premió por sus creativos y descollantes guiones de Magnolia y Boogie Nights. Difícilmente tenga opción en la categoría de mejor Director, un premio que también parece asignado de antemano para los hermanos Coen. De todos modos, ésta no es una película para ser considerada la mejor. Está muy bien dirigida, tiene climas realmente logrados, y hay secuencias magníficas plasmadas en diversos momentos de sus casi dos horas y medias. Sin embargo, hay algo de exceso que además de tenerlo el protagonista, también lo tiene el film. Hay escenas innecesarias, y desde el montaje se pudo haber realizado un corte de menor duración. Es decir, la película atrapa, pero se toma su tiempo, y si bien es una notable obra artística, no llega a ser una obra maestra. Tal vez, había demasiadas cosas por contar, y en determinados momentos, se siente. En ese sentido, Expiación es mucho más redonda y concreta en su finalidad.
Siguiendo con el listado de cegueras de la Academia para sus nominaciones actuales, encabezadas como ya dijimos por Joe Wright y su dirección en Expiación, no se entiende cómo omitieron la correspondiente a Banda Sonora. La labor del músico de Radiohead Jonny Greenwood, es tan intensa, talentosa y brillante como la de esta trama con tantos matices, la mayoría de ellos explotados al máximo por su director. Sin duda, Petroleo sangriento es una experiencia para ver en cine, que si se tiene paciencia y se disfruta momento a momento, no decepciona.