lunes, 18 de febrero de 2008

Expiación, deseo y pecado

Cuando Joe Wright inició el rodaje de Expiación, deseo y pecado, los productores corrían el riesgo de que este joven realizador cuya ópera prima había sido una nueva y refrescante versión de Orgullo y prejuicio, cayera en reiteraciones y similitudes con dicha obra, lo cual hubiera representado un paso atrás en su flamante carrera, y la consecuente crucificación de buena parte de la crítica mundial. Pero en esta nueva película, lo que demuestra Wright es que es un realizador que no le teme a una superproducción, ni a un elenco de actores en ascenso, ni a una novela que marcó un hito en la carrera del escritor Ian McEwan. Porque si algo se siente, se percibe y se disfruta de Expiación, es la talentosa visión y narración planteadas y llevadas a cabo por Wright, que por este trabajo inaugura la lista de los injustamente olvidados por la Academia, ocupando el primer puesto, ante la ceguera del Oscar por no ver el bello y virtuoso trabajo que un director puede ofrecer, manejando todos los hilos de un guión demandante, y sin perder jamás la coherencia, elegancia y profesionalismo.
En los protagónicos de Keira Knightley y James McAvoy (El último rey de Escocia), el experimentado guionista Christopher Hampton (ganador de un Oscar por Relaciones peligrosas) adapta la complicada historia de amor que surge entre estos jóvenes de distintas clases sociales, y que en el marco de una tarde en la mansión de ella, se concreta el amor, a escondidas de los invitados a una cena que está por comenzar.
Hay directores que además de hacer muy bien su trabajo, descubren en actrices bellas de por sí, una sensualidad para explotar y hacer irradiar en el personaje. Esa sensación la encontré en Match Point, pues creo que Woody Allen logró en ese film hacer ver realmente sensual y brutal a la Nola Rice de Scarlett Johansson. Lo mismo me pasó en este caso con Keira Knightley: no me parece una actriz hermosa ni tan sensual como la ve siempre la industria y el público, pero aquí sí, Joe Wright conduce a su personaje en la primera parte del metraje como un ser tan caprichoso como prohibido, tan bello como imposible, y su talento para dirigir es tal que la escena de sexo entre los protagonistas es tan sutil, muestra tan poco, y sin embargo está situada en ese ambiente, con ese clima por el que Wright nos viene conduciendo, que el momento erótico es de una temperatura notable.
Lo más interesante de la película es el eje dramático situado en el personaje de la hermana menor de Cecilia (Knigthley), que ama como una niña que es, a Robbie (McAvoy) y siente celos cuando los ve en incómodas situaciones. Un hecho desencadena una tragedia que va creciendo con el tiempo, las circunstancias, los giros del destino y algo de mala suerte. La niña Briony crece, y su rol es testigo de esa desgracia, por lo que la fuerza dramática del personaje es fundamental para que el film camine. La niña es la debutante Saoirse Ronan, cuyas miradas y expresiones son de temer, y realmente se luce, mereciendo la nominación como Actriz de reparto para los Oscar. Ya de joven, es la actriz Romola Garai quien la nutre de una conducta cuidada y atormentada por los fantasmas del pasado, y cumple también con creces el período que le toca interpretar. Para la vejez, Vanessa Redgrave está tan bien que en un par de minutos ofrece una clase de actuación, con unas miradas que recuerdan su inolvidable rol en el film Julia, de Fred Zinemann.
James McAvoy, como el sufrido enamorado que luego debe afrontar la guerra, ofrece una composición digna de un gran actor, por la que considero tendría que haber estado nominado como mejor Actor.
Expiación es un drama que angustia, y que nos lleva en el tiempo a lugares hermosos y a otros desoladores, actuada de modo impecable por todo su elenco, enriquecida por todas y cada una de las áreas artísticas y técnicas (por las cuales suma varias nominaciones), bellamente musicalizada por Darío Marianelli (a quien creo le darán un Oscar por Banda sonora) y dirigida por una mano maestra. Debo decirles que me molesta mucho cuando leo críticas en las que se critica a un director por sus “regodeos visuales”. Joe Wright cuenta la historia perfectamente, y se da el lujo de filmarla lo más bello posible. ¿Cuál es el problema? Cuando el film es bueno, no considero a los regodeos visuales como un punto en contra. Y sepan, por último, que Wright, como frutilla del postre, nos brinda un plano secuencia de cinco minutos excepcional, que me recuerda el excelente trabajo de Alfonso Cuarón en la temporada anterior, con sus increíbles planos secuencia en Niños del hombre, y que luego, oh casualidad, también fue olvidado por el Oscar en la categoría mejor Director. Mi admiración y respeto a dichos directores…

2 comentarios:

Fernando dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con vos. De todas maneras, no creo que ni Mc Avoy ni Ronan merezcan nominaciones al Oscar. Me parecen trabajo genuinos y comprometidos pero no a la altura de lo que "debiera significar" tener una moninacion al Oscar encima.
Respecto a la Redgrave... por Dios, lo que es ser una buena actrisz y poder demostrarlo aunque mas no sea en pocos frames!!! Y la omision de Wright realmente te hace descreer de esos premios y p4ensar que nen verdad la "Estrella de Mar" a Juan Carlos Calabro quizas no estuvo del todo mal entregada...

Tomás Sala dijo...

Muy bueno tu sarcasmo sobre los Estrella de Mar... Te recomiendo que leas la carta de Peter Travers, crítico de la Rolling Stone, dirigida a la Academia, en la que enumera films y actuaciones que no se tienen en cuenta a la hora de las nominaciones...