jueves, 3 de abril de 2008

Cambio de hábitos


¿Por qué una película como Rancho aparte me gustó tanto? El jueves se estrenó y ya leí repetidas críticas en las que se habla de una fallida adaptación, con mucho de teatral y poco de cinematográfico. En Clarín hablan de una escena final que puede valer por todo el film, mientras que Diego Batlle, crítico de La Nación, lo cree innecesario desde su portal OtrosCines.com. Yo no estoy de acuerdo con ninguna de las dos, aunque sea muy logrado ese plano final, pero el film, de un veterano de la publicidad pero debutante en la ficción como Edi Flehner, vale por otras virtudes, a saber: me reí con ganas de principio a fin, no encontré gags o escenas forzadas para generar esa risa, sino todo muy cronometrado y logrado, desde las excelentes actuaciones hasta la rigurosa puesta en escena.
Me encariñé con cada uno de los personajes, y admiré los trabajos actorales, de un histrionismo y un talento únicos, lo cual me hizo olvidar que en ésta película el elenco lo forman sólo tres actores.
Aprecié varios encuadres del director, me pareció muy prolija y virtuosa su labor como realizador, y también disfruté de una notable banda sonora, y una fotografía muy interesante. Y más allá del grotesco, o costumbrismo, o de algunos diálogos o actitudes poco verosímiles, creo que Rancho aparte se construye como una encomiable ópera prima, redonda, intensa, muy entretenida y verdaderamente graciosa. ¿No son éstos excelentes motivos si tenemos en cuenta los magros resultados de cierto cine nacional de “operaprimistas”?
Ya hablé de ellos, pero quiero cerrar destacándolos nuevamente: Leandro Castello da vida a un entrañable campecino, ya de la tercera edad, al que el joven actor le saca provecho en una caracterización formidable. Luz Palazón es su hermana, devenida en mujer mundana, exitosa, que les da albergue a él y a su sobrina. Si al principio pareciera que su personaje es el menos efectivo, en el transcurso del film su rol crece de un modo desopilante, y Palazón le entrega cuerpo y alma sacándole el brillo necesario. Finalmente, Mercedes Scápola, quien hizo bien en cortar su doble apellido (el segundo es Morán, su madre es Mercedes), pues no lo necesitará de aquí en más. Esta joven actriz debuta en la pantalla con un personaje exquisito, y sus expresiones y gestos se llevan muy bien con la cámara…

3 comentarios:

Fernando dijo...

Excelente critica. No quise verla hasta que lei esto. Voy a darme una vuelta por el cine. Aunque el nombre del film me parece lo menos interesante y convocante que hay...

Tomás Sala dijo...

Una pena que no tuvo convocatoria, será por el título, como decís vos? En fin, una gran comedia que muchos se pierden por tanques que nada suman como Muerte en un funerl, en cuanto a género hablando...

juli dijo...

la vi y me gustó.
es una película muy criticable (muy efectista narratavimanete hablando, al estilo publi y lejos del canón conocido), y sin embargo vale por sí mimsa y funciona con autonomía.
las actuaciones no me sorprendieron ya que supe ver como estos tres actores se comían el escenario antes de escupir a cámara.es admirable la valentía del realizador que los liberó del estilo estrictamente cinematografico y les dio rienda suelta para actuar a la manera teatral: declamando y gritando y aullando y escupiendo y no modulando y saliendo de cuadro y diciendo mal el texto y creando e improvisando.

y después... será discutible la posición ideológica, los movimientos de cámara, el foquista despistado, el maniqueísmo, etc etc
pero es una película con una gran historia, y digna de formar parte de la historia de nuestro cine nacional

CHAN
CHAN