lunes, 9 de junio de 2008

Antes que el diablo se lleve a Lumet


Sidney Lumet es un señor director que podría estar simplemente disfrutando de los suyos y de los placeres de la vida. Pero como además es un señor artista, tiene inquietudes, a sus ochenta y pico abriles. Y al ser un señor artista, conserva su don de gran tejedor de historias, ese don de narrador brillante que lo ha llevado a la cima en Hollywood, ícono y ejemplo reconocido de las nuevas generaciones de cineastas.
Lumet, al igual que en su momento unos de sus admiradores (don Scorsese), tampoco recibió jamás el Oscar al mejor director. Tuvo la oportunidad en cuatro ocasiones. Observen nomás estos títulos y estas duplas: “Veredicto final”, con Paul Newman y Charlotte Rampling. “Tarde de perros”, con Al Pacino y John Cazale. “Network”, con Faye Dunaway y William Holden. Y, finalmente, “Doce hombres en pugna”, con Henry Fonda y Jack Warden. Es decir que al leer esto, uno deduce pronto y seguro que el Sr. Lumet ha sido un gran director de notables historias, y un enorme director, de actores.
En “Antes que el diablo sepa que estás muerto”, Lumet elige a un guionista fresco y novato de la industria, que le ofrece una intensa historia con varios giros y posiciones enfrentadas. Sidney, fiel a su estilo, confía esa trama a una dupla riquísima, conformada por Phillip Seymour Hoffman y Ethan Hawke. El primero, para variar, brilla y resplandece. El segundo, para no ser menos, y porque sabe que su director va a afinar sus mejores cuerdas interpretativas, se luce a la par, y su trabajo puede considerarse el mejor en su filmografía.
No conviene saber mucho de la trama, pero sí vale adelantar el planteo inicial: la dupla citada son dos hermanos que hacen agua en varios aspectos. Uno parece un desalmado, y el otro actúa como un vulnerable. Planean un robo, y el mismo ocurre en la primera parte del film. Pero el montaje y las lineas narrativas nos harán regresar al hecho en reiteradas ocasiones (y no literalmente), cada vez más interesantes, y menos convencionales en este tipo de historias.
El film es decididamente original, y Lumet sabe correrse de varios lugares comunes, para demostrar, una vez más, que detrás de cámaras, y más allá de virtuosos encuadres o no, hay un autor, y un sello. ¡Viva Lumet!
Pd.: la distribuidora viene postergando el estreno en nuestros cines, pero varios la habrán apreciado en las dos funciones a sala llena del último Bafici. Yo la alquilé en una DVDteca de futuros estrenos, harto de esperarla.
Pd.2: la Academia ni siquiera tuvo en cuenta al talentoso guionista debutante. Ni pudieron ver en “Antes que el diablo…” un thriller mucho más rico e intenso que el sobredimensionado “Michael Clayton”.
Pd.3: no se lleven a Lumet, ni Dios ni el Diablo, pues aún tiene polenta, y sabe qué hace falta para hacer digno al séptimo arte.

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