viernes, 29 de febrero de 2008

Curiosidades

En los Oscar, cantidad no asegura triunfo… Sino, observen en la historia de estos premios, algunos ejemplos notables, empezando por el más actual: Cate Blanchett. La actriz, nominada en cinco ocasiones al Oscar, este año contaba con dos, por su protagónico en Elizabeth, la edad de oro, y por su secundario en I´m not there. En otra ocasión, la cuatro veces nominada y nunca vencedora Julianne Moore, pasó por lo mismo. Competía por mejor actriz por Lejos del paraíso, y como actriz secundaria por Las horas. Le ganaron Nicole Kidman y Catherine Zeta-Jones, respectivamente. Sigourney Weaver se debe haber desilusionado bastante, allá por 1989, cuando contaba con ambas nominaciones por su protagónico en Gorilas en la niebla y su secundario en Secretaria ejecutiva. Venía de vencer en los Globo de Oro, triunfando en ambas categorías, pero la Academia premió a Jodie Foster y a Geena Davis. Y siguen los ejemplos…
Otra cantidad a tener en cuenta como sentencia de mala suerte ocurre en la categoría de Canción Original. Este año, el oscarizado compositor Alan Menken (ocho Oscar en su haber) contaba con tres nominaciones por Encantada, y ocurrió lo mismo con el compositor de Dreamgirls el año anterior. En ambas ocasiones, vencieron temas de películas menos populares, como la austríaca Once, o el documental Una verdad incómoda (primero en ganar en dicha categoría) respectivamente. En una ceremonia anterior, Jorge Drexler sorprendió por “Al otro lado del río”, el tema compuesto para Diarios de motocicleta, que competía con tres canciones del bodrio El fantasma de la ópera.
Y ni enumerar los casos de cineastas nominados por su rol de dirección y de guión, cuyo último ejemplo fue el prolífico y talentoso Paul Thomas Anderson, que aspiraba a tres premios, como productor, como director y como guionista, el gran perdedor de la noche, en las tres oportunidades, por los hermanos Coen.

jueves, 28 de febrero de 2008

Desglosando los Oscar


Sin lugar para los débiles, sí, vencieron los Coen, y se alzaron con tres Oscar (Dirección, Guión adaptado y Película, como productores) dejando como gran perdedor a Paul Thomas Anderson, para quien yo había pronosticado un Oscar consuelo al mejor Guión adaptado. Y si de guión hablamos, paradójicamente, una debutante como Diablo Cody se llevó su previsible premio para La joven vida de Juno, una distinción que no comparto.
En actuaciones, las masculinas estaban cantadas: Bardem, en reparto, por Sin lugar…, y Day-Lewis, protagónico, por su Daniel Plainview, único galardón para Petróleo sangriento, junto al de mejor Fotografía. Pero las sorpresas las encontramos entre las actrices, y los premios a Tilda Swinton, por Michael Clayton, y a Marion Cotillard, por La vie en rose, fueron lo más insospechado que nos regaló la Academia. La primera, se consagró por su muy secundario rol en el film protagonizado por Clooney, en lugar de la favorita Cate Blanchett, aunque en los últimos pronósticos venía bajando algunos escalones en su camino al premio por I´m not there. Y la segunda, además de sorprender, fue el premio que más me alegró. Si bien no ví aún la performace de Julie Christie en Lejos de ella, los mismos críticos locales resaltaron su actuación, pero a tono con el resto del elenco, y prácticamente ninguno la destacó como una actuación soberbia. En ese momento pensé: si gana como mejor Actriz, será por esos caprichos estúpidos del Oscar de premiar a una actriz querida (capricho que ocurre a menudo en las categorías de actuaciones secundarias.) Además, Cotillard tenía en contra ser una actriz de tierra y lengua extranjera, y eso cuesta en los Oscar. Pero Marion, por su conmovedora interpretación de Edith Piaf, La Mome, a la que se entregó en una transformación brillante al mejor estilo Charlize Theron en Monster (salvando las distancias), consiguió ser la mejor, y llevó un Oscar a Francia. Ese privilegio sólo lo han conseguido en dicha categoría dos actrices de idioma extranjero: Sophia Loren, por Dos mujeres y, anteriormente, Anna Magnani, por La rosa tatuada.
Fue otra ceremonia de premios compartidos. Los Coen le dieron a su film cuatro Oscar, seguidos por Bourne: ultimátum, que cosechó tres, correspondientes a Montaje, Mezcla y Edición de Sonido, y luego dos para Petróleo… y para La vie en rose (el otro fue por el Maquillaje.)
La conducción estuvo a cargo, por segundo año, de Jon Stewart, bastante sobrio al igual que la ceremonia anterior, e inferior a la performance desarrollada el año pasado por Ellen De Generes, a quién criticaron demasiado. No fue una ceremonia larga, pero sí de las más aburridas que he presenciado, y no en vano la de menor audiencia en la historia televisada del premio. Aún así, yo banco a Oscar, y miles de millones en el mundo, también. No nos importa que sea un premio vanidoso, de la industria hollywoodense, muchas veces de dudoso prestigio, sobretodo en los últimos años. Es un Oscar, y genera respeto y admiración…

miércoles, 20 de febrero de 2008

Habrá sangre...

Ayer tuve la posibilidad de ser parte de la avant première de Petróleo Sangriento (There will be blood), el nuevo film del talentoso realizador Paul Thomas Anderson, pero desde el vamos hay que saber que su nueva obra no tiene nada que ver con las historias corales planteadas en Magnolia, o con la acidez de Embriagado de amor, ni con la cruda Boogie Nights, aunque en cuanto a drama y decadencia sea la que más se asemeje.
Hay que decir que si el film tiene sangre, potencia, garra y ambición, se debe en gran parte a la descomunal labor del actor Daniel Day-Lewis, con sus miradas, posturas, gestos y palabras justas. No hay en él sobreactuación ni acciones forzadas o poco verosímiles para su personaje, mérito de una gran labor de dirección actoral por parte de Anderson. Es descontado que así como en años anteriores, los actores Phillip Seymour Hoffman, Jammie Foxx o Sean Penn se veían como ganadores seguros, esta vez, el Oscar a mejor Actor recaerá en Day-Lewis, quien ya tiene uno por su intensa performance en Mi pie izquierdo (Jim Sheridan, 1989).
Asimismo, el rol que le toca en suerte a Paul Dano, es de una importancia notoria en la trama, pues en su adaptación, Anderson hizo incapié en la sinuosa relación entre el poder del magnate petrolero y la religión, representada en este caso por la iglesia evangélica del pastor Dano. Hay un par de escenas entre ambos que son un verdadero duelo actoral, y para un joven y precoz actor como Dano, seguirle los pasos y destacarse al lado de un monstruo como Daniel Day-Lewis es todo un mérito. Para terminar con los destacados actorales, hay que decir que el papel que interpreta el niño debutante Dillon Freaiser, quien da vida al hijo del magnate; su rol es de los más entrañables y naturales que se hayan visto en un niño actor en mucho tiempo. El también comparte casi todas sus escenas con Daniel, y jamás está forzado, u opacado por éste. Si Paul Thomas Anderson sigue filmando así, no sólo seguirá cosechando méritos artísticos desde el guión o la dirección, sino que se convertirá en el director de actores. Y sino, vayan repasando los filmes nombrados en el primer párrafo.
Petroleo… acumula ocho nominaciones al Oscar, y más allá de la descontada a mejor Actor, creo que tiene posibilidades en el rubro Guión Adaptado. Anderson merece un reconocimiento de la Academia, quien no lo premió por sus creativos y descollantes guiones de Magnolia y Boogie Nights. Difícilmente tenga opción en la categoría de mejor Director, un premio que también parece asignado de antemano para los hermanos Coen. De todos modos, ésta no es una película para ser considerada la mejor. Está muy bien dirigida, tiene climas realmente logrados, y hay secuencias magníficas plasmadas en diversos momentos de sus casi dos horas y medias. Sin embargo, hay algo de exceso que además de tenerlo el protagonista, también lo tiene el film. Hay escenas innecesarias, y desde el montaje se pudo haber realizado un corte de menor duración. Es decir, la película atrapa, pero se toma su tiempo, y si bien es una notable obra artística, no llega a ser una obra maestra. Tal vez, había demasiadas cosas por contar, y en determinados momentos, se siente. En ese sentido, Expiación es mucho más redonda y concreta en su finalidad.
Siguiendo con el listado de cegueras de la Academia para sus nominaciones actuales, encabezadas como ya dijimos por Joe Wright y su dirección en Expiación, no se entiende cómo omitieron la correspondiente a Banda Sonora. La labor del músico de Radiohead Jonny Greenwood, es tan intensa, talentosa y brillante como la de esta trama con tantos matices, la mayoría de ellos explotados al máximo por su director. Sin duda, Petroleo sangriento es una experiencia para ver en cine, que si se tiene paciencia y se disfruta momento a momento, no decepciona.

lunes, 18 de febrero de 2008

Expiación, deseo y pecado

Cuando Joe Wright inició el rodaje de Expiación, deseo y pecado, los productores corrían el riesgo de que este joven realizador cuya ópera prima había sido una nueva y refrescante versión de Orgullo y prejuicio, cayera en reiteraciones y similitudes con dicha obra, lo cual hubiera representado un paso atrás en su flamante carrera, y la consecuente crucificación de buena parte de la crítica mundial. Pero en esta nueva película, lo que demuestra Wright es que es un realizador que no le teme a una superproducción, ni a un elenco de actores en ascenso, ni a una novela que marcó un hito en la carrera del escritor Ian McEwan. Porque si algo se siente, se percibe y se disfruta de Expiación, es la talentosa visión y narración planteadas y llevadas a cabo por Wright, que por este trabajo inaugura la lista de los injustamente olvidados por la Academia, ocupando el primer puesto, ante la ceguera del Oscar por no ver el bello y virtuoso trabajo que un director puede ofrecer, manejando todos los hilos de un guión demandante, y sin perder jamás la coherencia, elegancia y profesionalismo.
En los protagónicos de Keira Knightley y James McAvoy (El último rey de Escocia), el experimentado guionista Christopher Hampton (ganador de un Oscar por Relaciones peligrosas) adapta la complicada historia de amor que surge entre estos jóvenes de distintas clases sociales, y que en el marco de una tarde en la mansión de ella, se concreta el amor, a escondidas de los invitados a una cena que está por comenzar.
Hay directores que además de hacer muy bien su trabajo, descubren en actrices bellas de por sí, una sensualidad para explotar y hacer irradiar en el personaje. Esa sensación la encontré en Match Point, pues creo que Woody Allen logró en ese film hacer ver realmente sensual y brutal a la Nola Rice de Scarlett Johansson. Lo mismo me pasó en este caso con Keira Knightley: no me parece una actriz hermosa ni tan sensual como la ve siempre la industria y el público, pero aquí sí, Joe Wright conduce a su personaje en la primera parte del metraje como un ser tan caprichoso como prohibido, tan bello como imposible, y su talento para dirigir es tal que la escena de sexo entre los protagonistas es tan sutil, muestra tan poco, y sin embargo está situada en ese ambiente, con ese clima por el que Wright nos viene conduciendo, que el momento erótico es de una temperatura notable.
Lo más interesante de la película es el eje dramático situado en el personaje de la hermana menor de Cecilia (Knigthley), que ama como una niña que es, a Robbie (McAvoy) y siente celos cuando los ve en incómodas situaciones. Un hecho desencadena una tragedia que va creciendo con el tiempo, las circunstancias, los giros del destino y algo de mala suerte. La niña Briony crece, y su rol es testigo de esa desgracia, por lo que la fuerza dramática del personaje es fundamental para que el film camine. La niña es la debutante Saoirse Ronan, cuyas miradas y expresiones son de temer, y realmente se luce, mereciendo la nominación como Actriz de reparto para los Oscar. Ya de joven, es la actriz Romola Garai quien la nutre de una conducta cuidada y atormentada por los fantasmas del pasado, y cumple también con creces el período que le toca interpretar. Para la vejez, Vanessa Redgrave está tan bien que en un par de minutos ofrece una clase de actuación, con unas miradas que recuerdan su inolvidable rol en el film Julia, de Fred Zinemann.
James McAvoy, como el sufrido enamorado que luego debe afrontar la guerra, ofrece una composición digna de un gran actor, por la que considero tendría que haber estado nominado como mejor Actor.
Expiación es un drama que angustia, y que nos lleva en el tiempo a lugares hermosos y a otros desoladores, actuada de modo impecable por todo su elenco, enriquecida por todas y cada una de las áreas artísticas y técnicas (por las cuales suma varias nominaciones), bellamente musicalizada por Darío Marianelli (a quien creo le darán un Oscar por Banda sonora) y dirigida por una mano maestra. Debo decirles que me molesta mucho cuando leo críticas en las que se critica a un director por sus “regodeos visuales”. Joe Wright cuenta la historia perfectamente, y se da el lujo de filmarla lo más bello posible. ¿Cuál es el problema? Cuando el film es bueno, no considero a los regodeos visuales como un punto en contra. Y sepan, por último, que Wright, como frutilla del postre, nos brinda un plano secuencia de cinco minutos excepcional, que me recuerda el excelente trabajo de Alfonso Cuarón en la temporada anterior, con sus increíbles planos secuencia en Niños del hombre, y que luego, oh casualidad, también fue olvidado por el Oscar en la categoría mejor Director. Mi admiración y respeto a dichos directores…

viernes, 15 de febrero de 2008

Juno

En la temporada anterior de los premios Oscar, hubo una película que logró ubicarse en las categorías de mejor film, actor y actriz secundarios, y guión original, premio que ganó, venciendo guiones tan creativos y originales como los de El laberinto del fauno, Babel y Cartas desde Iwo Jima. Dirigido por la dupla de debutantes Jonathan Dayton-Valerie Faris, el film en cuestión era Pequeña Miss Sunshine. Al momento de su estreno en la Argentina, allá por octubre de 2007, previo a los meses de premiaciones, jamás hubiera imaginado que dicha comedia iba a estar en el top ten de casi todos los críticos y medios prestigiosos de los E.E.U.U., pero ocurrió, y Pequeña Miss Sunshine fue la revelación que parece haber encantado por su historia simple, sencilla, efectiva, con algunos logrados gags y personajes bien delineados. Encuentro en La joven vida de Juno exactamente las mismas características: película independiente, de bajo presupuesto, director casi desconocido (su único film hasta el momento era Gracias por fumar), nada de actores estrellas, pero sí un pequeño elenco sin fisuras y con personajes queribles, algunos un tanto estereotipados.
En menos de noventa minutos, Reitman nos cuenta la travesía de una adolescente embarazada, con personalidad y orgullo, que decide entregar al bebé en adopción ni bien dé a luz. Ellen Page, a quien alguno le verá cara conocida, o bien por X-Men III o por su jugado rol en Hard Candy (contados deben ser quienes la hayan visto en ambos roles, pues dichas películas tienen su público bien diverso) encarna a Juno con verdadero talento, y se pone al hombro la historia, estando presente en casi todas las escenas del film. Debo decir que en el primer tramo del mismo no hay demasiado para destacar en cuanto a realización o como película innovadora, sin embargo, y tal vez porque no se lo propone, La joven vida de Juno se va transformando en una tierna y simpática historia, que puede conmover al espectador sin el menor recurso de sentimentalismo o golpe bajo. Simplemente, las cosas van sucediendo, más allá de algunas complicaciones que en manos de otro guionista o realizador se hubieran tornado en giros dramáticos para enmarcar un melodrama, y que aquí son delineados casi al pasar, sin detener el ritmo para llegar al objetivo del personaje principal, que es el que propone el film.
Si a las nominaciones me remito, Ellen Page merece la propia por mejor Actriz, al igual que el guión de la debutante Diablo Cody (primero oficinista, luego bailarina, después escritora de un blog y a raíz del mismo contratada por un productor para escribir un film), que si bien peca de algunos esnobismos y códigos tal vez muy propios de la idiosincrasia estadounidense, brinda una historia efectiva y pura, a fuerza de recursos clásicos y sin ambiciones literarias o estructuras desgastadas. Cody trae viento a favor, y ha cosechado numerosos y prestigiosos premios de sus colegas, como el reciente del sindicato de guionistas, por lo que todo indica que vencerá en los Oscar, teniendo como rival más fuerte, pero cada vez más alejado, al escritor de Michael Clayton (Tony Gilroy.)
Las dos restantes nominaciones, me parecen innecesarias (siempre juzgando a criterio y gusto personal.) No creo que Jason Reitman merezca su nominación, pues su labor es correcta, sin mayores méritos para un aspirante a ser el mejor director. Lo mismo puedo decir sobre la correspondiente a mejor Película. La joven vida de Juno es agradable, cae bien, tiene buenas intenciones, pero no se destaca ni brilla. Definitivamente, no es una gran película.

jueves, 14 de febrero de 2008

Hoy inauguración

En reiteradas ocasiones, me preguntan qué tipo de cine prefiero, con qué películas me identifico o qué género me atrae. La pregunta resulta más incisiva si tenemos en cuenta que estudio cine, y entonces suele ser de la partida también la clásica “¿con qué director te identificás o cual preferís?”
Pero tengo que ser sincero, ya que esa será una regla básica para escribir este blog, y lo cierto es que me resulta complicado definirme por un estilo de cine, por una correinte cinematográfica, por un realizador en particular. Sí tengo en claro, al menos de momento, que si el día de mañana me convierto en director de cine, el género dramático me resulta particularmente encantador. Las películas que más me han conmovido, las interpretaciones que más admiración causaron en mí, y los climas que más me han seducido son los de un drama, sin lugar a dudas.

Pero el objetivo de este espacio no es detallar mis gustos y preferencias sobre el séptimo arte, sino más bien explayarme sobre los distintos y variados temas que nos depara el placentero arte cinematografico en el día a día. Por supuesto, entrelíneas, cada cual interpretará mi visión y mi forma de pensar, analizar y desmenuzar al cine. Así, por ejemplo, puedo empezar a hablar sobre esta etapa que tanto me gusta, pues estamos en plena temporada de premios, con el Oscar a punto de aparecer y marcar la diferencia con otras premiaciones de gremios, sindicatos, aficionados o lo que fuere. Luego,
mañana, será el turno de los estrenos nacionales, porque para el mes de abril se esperan (al menos según afirman las distribuidoras) nuevas obras de directores nacionales como Burman, Cedrón, Nardini y Bernard. Y después, será el turno de Cannes, con su siempre respetada cosecha de títulos mundiales y de repercusiones sino controvertidas al menos sorpresivas. Y solo estoy enumerando un par de temáticas previsibles de lo que abundará en la agenda cinematográfico del año corriente.

Los invito entonces a un espacio creado con la intención de hablar de cine, con objetividad, si es posible, y con la subjetividd que aflore en mis párrafos, porque todos llevamos a un crítico adentro, y no es cuestión de escuchar sólo las campanas que nos ofrecen los medios o la propia gente de la industria. Hoy tengo la posibilidad de compartir con quién quiera deambular por este blog, mis sensaciones y percepciones sobre cualquier aspecto referido al cine. Pasen y vean, somos todos bienvenidos, la función no tiene horario de partida ni un desenlace determinado. No nos interesa que se apague la luz y que haya silencio, sino más bien lo contrario: prender todas las luces y escuchar todas las voces, pues en definitiva el cine permite muchos y variados debates, y para mí ese es otro placer para aproecha. Gracias por la entrada, es por la Sala 1, la Sala de Cine…

Mejor Película

El 24 de febrero llega la 80 entrega de los premios Oscar, y parece que ya no habrá huelga que lo impida. Como siempre, a fines de cada enero, se anuncian los nominados, dejando lugar a diversos pronósticos y estadísticas sobre posibles nominados y algunos favoritos, aún antes de ser oficialmente anunciados dentro de un quinteto de nominados por la Academia. Ya desde octubre, diversos círculos de críticos de los Estados Unidos anuncian sus listas de “mejores”, y destacan sin más preámbulos a quienes consideran los mejores actores, directores, guionistas y técnicos de diversas áreas, desde el sonido hasta el montaje. Pero el primer premio que de cierto modo marca tendencia es el Globo de Oro. La prensa extranjera se ha ganado la fama de ser “la previa del Oscar” (sí, yo también caigo en el lugar común de afirmarlo), con sus divisiones en películas dramáticas o de comedia­/musical, y las variadas categorías actorales. Al momento de conocer las cinco nominadas a Mejor Película para el Oscar, hubo a mí criterio dos sorpresas en el quinteto: la comedia La joven vida de Juno, de Jason Reitman (su segundo film como director), y el thriller dramático Michael Clayton, del debutante Tony Gilroy. Las tres restantes traen consigo la fuerza de las más premiadas: Expiación, deseo y pecado, desde su concepción se preveía como un clásico ejemplo de película oscarizable, además de ganar luego el Globo de Oro al mejor film dramático. Petroleo sangriento es el drama serio con el que la Academia quiere consagrar al director Paul Thomas Anderson, quien debió ser reconocido por su excelente Magnolia o bien por Boogie Nigths, Noches de placer. Y, por último, Sin lugar para los débiles, que no sólo es la favorita elegida por diversos círculos de críticos y expertos cinéfilos, sino también la obra maestra que termina de consolidar (por si a alguien le quedaba alguna duda) a la dupla de hermanos Coen como una de las uniones más sólidas y homogeneas de la industria, combinando en la mayor parte de su filmografía un trabajado guión y un estilo visual y narrativo muy particulares.

Poco a poco, iremos desentrañando cada uno de estos cinco films, y cuando haya analizado cada uno de ellos jugaré (como hago siempre) a ser un miembro de la Academia y decidiré cual me parece la mejor película (aún si la votación me lleva más tiempo del esperado y lo decido después de que se hallan entregado las estatuillas.) Comencemos entonces por orden de visión…

La joven vida de Juno