sábado, 19 de abril de 2008


Woody Harrelson, Kristin Scott Thomas, Lauren Baccall y Lilly Tomlin más las participaciones especiales de Ned Beatty y Willem Dafoe. Gran elenco gran para la nueva película del cineasta Paul Schrader, hasta la muerte recordado por sus guiones de "Taxi Driver" y "Toro Salvaje", y no tanto por sus más de quince films, entre los que se destacan "Gigoló Americano" y la increíble "Aflicción", también traducida como "Días de furia". El sábado por la noche, y a sala llena, en el Atlas Santa Fe, vi su último opus, "The walker", traducido como El acompañante. Dentro de la sección Panorama Trayectoria, se pudo apreciar de un thriller muy particular, con tiempos reposados y jugosos y verborrágicos diálogos, siempre de la pluma del director y guionista Schrader.
Harrelson encarna a un tipo de relacionista público de la elite yanky, y su condición de homosexual lo lleva a entablar cordiales “amistades” con las aburridas esposas de los políticos del momento. Así, Harrelson se convierte en una especie de Truman Capote del momento, con sus comentarios ácidos, y su visión clara del contexto que lo rodea, hasta que llegado el momento se verá involucrado en un crimen con mucho mar de fondo.
Con una exquisita ambientación en diversas salas de estar y penthouses glamorosos, y un vestuario generoso de impecables sacos, camisas y corbatas, Harrelson se mueve cómodo en una historia que dice más de lo que desarrolla, y el carisma de su personaje influye en el resultado total de la película. El reparto femenino acompaña notablemente, al igual que la enérgica música del artista Brian Ferry, y Schrader nos relata todo con prolijos encuadres, aunque sin la potencia y el desgarro de otros trabajos suyos.

jueves, 3 de abril de 2008

¿Dónde va la gente cuando llueve?


¡Qué buena idea por parte de una realizadora y guionista enmarcar una película de casi dos horas bajo una constante lluvia! Es decir, una situación climática semejante, durante todo el relato, no puede resultar inmune en una película, y lo que consigue Paula Hernández es un contexto armónico y a la vez desolador, para contar su cuento de ¿amor?, ¿encuentros y desencuentros?, ¿relaciones humanas de diverso tipo?
Y estamos hablando de otro film argentino que, al igual que Rancho aparte, cuenta con muy pero muy pocos personajes protagónicos, donde no hay lugar para los secundarios, y si hay extras, que se vean fuera de foco… En este caso, Valeria Bertucelli (ya convertida en la actriz del cine argentino) y Ernesto Alterio, un actor más español que argentino, pero que de vez en cuando invade la pantalla con actuaciones brillantes como la que nos brindó en El método, o en la miniserie Vientos de agua.
Esta pareja sí que sabe transmitir al espectador, y miren que es difícil lograrlo cuando los personaje están construídos tan sutilmente, con tantos halos de misterio, y muchos silencios… Ambos dan clase de actuación, con sus gestos calculadamente cuidados, sus poses incómodas, sus inquietudes internas, sus gritos reprimidos… Alterio va del mutismo a lo histriónico, y de lo apático a lo enternecedor, mientras que Bertucelli demuestra ser esa clase de actrices en las que unos simples diálogos pueden ganar tanta riqueza como en ninguna otra. Su labor es impecable, y la mesura con la que se mueve a lo largo del film, se contaia con ciertos impulsos que la convierten en un personaje entrañable; por algo habrá sido bautizada desde el guión como “Alma”…
Lluvia es una pequeña gran película, sí, al igual que Rancho aparte, y Paula Hernández gana una nueva victoria con su segundo film (Herencia fue su debut).
Por momenos, requiere paciencia del espectador, pero hay que relajarse, y disfrutarla a medida que va madurando, como tantas pequeñas delicias de la vida.

Cambio de hábitos


¿Por qué una película como Rancho aparte me gustó tanto? El jueves se estrenó y ya leí repetidas críticas en las que se habla de una fallida adaptación, con mucho de teatral y poco de cinematográfico. En Clarín hablan de una escena final que puede valer por todo el film, mientras que Diego Batlle, crítico de La Nación, lo cree innecesario desde su portal OtrosCines.com. Yo no estoy de acuerdo con ninguna de las dos, aunque sea muy logrado ese plano final, pero el film, de un veterano de la publicidad pero debutante en la ficción como Edi Flehner, vale por otras virtudes, a saber: me reí con ganas de principio a fin, no encontré gags o escenas forzadas para generar esa risa, sino todo muy cronometrado y logrado, desde las excelentes actuaciones hasta la rigurosa puesta en escena.
Me encariñé con cada uno de los personajes, y admiré los trabajos actorales, de un histrionismo y un talento únicos, lo cual me hizo olvidar que en ésta película el elenco lo forman sólo tres actores.
Aprecié varios encuadres del director, me pareció muy prolija y virtuosa su labor como realizador, y también disfruté de una notable banda sonora, y una fotografía muy interesante. Y más allá del grotesco, o costumbrismo, o de algunos diálogos o actitudes poco verosímiles, creo que Rancho aparte se construye como una encomiable ópera prima, redonda, intensa, muy entretenida y verdaderamente graciosa. ¿No son éstos excelentes motivos si tenemos en cuenta los magros resultados de cierto cine nacional de “operaprimistas”?
Ya hablé de ellos, pero quiero cerrar destacándolos nuevamente: Leandro Castello da vida a un entrañable campecino, ya de la tercera edad, al que el joven actor le saca provecho en una caracterización formidable. Luz Palazón es su hermana, devenida en mujer mundana, exitosa, que les da albergue a él y a su sobrina. Si al principio pareciera que su personaje es el menos efectivo, en el transcurso del film su rol crece de un modo desopilante, y Palazón le entrega cuerpo y alma sacándole el brillo necesario. Finalmente, Mercedes Scápola, quien hizo bien en cortar su doble apellido (el segundo es Morán, su madre es Mercedes), pues no lo necesitará de aquí en más. Esta joven actriz debuta en la pantalla con un personaje exquisito, y sus expresiones y gestos se llevan muy bien con la cámara…