sábado, 21 de febrero de 2009

La razón que te demora, sobre El curioso caso de Benjamin Button, de David Fincher


Expectativas:

•Gran producción gran
•Un trailer que me había dejado con la boca abierto por el virtuosismo visual
•Las trece nominaciones al Oscar

Transición: lejos la peor de las nominadas a mejor película (aunque resta ver “El lector”), Fincher me desilusionó, quizá no la tuvo fácil con un presupuesto descomunal, un par de estrellas, y la notoria presión de los estudios por realizar “un tanque distinguido”.
Al comienzo del año casi me prometí no escribir sobre aspectos negativos de los filmes, evitaría trasnformarme en los críticos, pero la realidad es que en este film hay pocas cosas buenas. Empezando por un mediocre guión de un señor escritor que ha brindado libros formidables como los de “Forrest Gump”, “El Informante” o “Munich”, es decir: ¿qué le ocurrió? No puedo evitar caer en la expresión de que quiso lograr un revival al estilo Forrest Gump, y ciertamente su trama es lenta, insípida, artificial, llena de frases deplorables, sosa.
Otra expresión común: claro que es impecable a nivel técnico! Aunque la fotografía, en comparación, no esté al nivel de “Slumdog Millionaire”, o de “Sólo un sueño”, o inclusive de Milk, sin dudas la más arriesgada y certera desde la imagen. Los decorados, la ambientación y el vestuario son sobresalientes, y el maquillaje y los efectos visuales más que dignos y a la altura de los desafíos que presenta el relato. Sin embargo, también me decepcionó la banda sonora de Alexandre Desplat, un artista que ha registrado musicalmente films como “Syriana”, “Al otro lado del mundo” o “Crimen y lujuria”. Aquí, no acierta en la música, y la misma atenta contra el film, del mismo modo que lo hace la voz en off que expresa las frasesitas de Roth.
Por último, pero no menos importante, nos queda el elenco. Correcto, no más. Y volviendo a los Oscar: A) enhorabuena que no nominaron a Cate Blanchett, no lo merece, no hay tras ella un papel rico en matices y digno de nominación. B) Me resulta incomprensible y ciertamente mediocre la nominación a Brad Pitt. Su personaje atraviesa realmente varios dramas, pero Pitt está siempre en el mismo volumen, no hay en él exabruptos, ni bajones, ni gestos de más, ni miradas profundas, menos que menos.
C) Lo mismo vale también para Taraji P. Henson. Tiene un rol simpático y ya, su nominación es una generosidad que se permitió la Academia, y punto.

Créditos: a juzgar por lo expresado, las dos horas y media no ayudan, y ciertamente Fincher no sale airoso del reto de condensar un buen cuento de amor y fantasía. El ha expresado su desacuerdo con el montaje final, acaso sea, leyendo entrelíneas, un mea culpa?
A favor: la secuencia del reloj, la de las acciones condicionales (“qué hubiera ocurrido si…”), y cierto clima logrado en el geriátrico donde Pitt se cría, y donde muere.
Se ha dicho la falta de química entre Blanchett y Pitt, que no desentonaron como matrimonio en crisis en “Babel”, pero aquí, ciertamente, hay mayores méritos en el cruce entre Pitt y Tilda Swinton. Tal vez, Tilda hubiera encontrado otros atributos en el protagónico, pero, a fin de cuentas, no le podemos echar la culpa a Cate, e inclusive, a Brad. Desde el vamos, los cimientos eran de temer.
Aplauso para el único detalle magistral del guión: la reiteración del personaje que habla de las siete veces que un rayo lo tocó, y sus respectivos flashbacks.
N.A.: el título corresponde a una canción de Rata Blanca. He cambiado nombres de films por temas musicales, en este caso, por la alusión más que pertinente del título con la trama.

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