domingo, 19 de abril de 2009

Todos los hombres del presidente, sobre "Il Divo", de Paolo Sorrentino


Días atrás se conocieron las nominaciones a los premios David di Donatello, que anualmente se entregan en Italia a través de su Academia de Cine. Es decir, como los Goya en España, los César en Francia, o los Sur, aquí en Argentina.

Es bueno enterarse que el film “Il Divo” cuenta con 16 nominaciones, superando a la favorita y muy mimada a nivel mundial “Gomorra”.
Y dichas nominaciones me sirven como excusa para contarles sobre esta biopic tan particular, y tan exquisita. Les presento, una vez más, a “Il Divo”.

Esta ambiciosa película cuenta, con sus permitidas y obvias licencias, la carrera que intenta emprender el estadista Giulio Andreotti hacia la presidencia del país. El relato oscila entre el pasado y el presente de esta especie de celebridad de la política, con su postura fria y calculada, paciente y tenaz, y sus relaciones, nunca del todo comprobadas, con la mafia italiana más densa que haya existido.

Todo el carisma, el pintoresquismo, la ambición y los diversos métodos empleados que no vemos en la piel de Andreotti, están presentes en sus colaboradores y detractores. Por lo que “Il Divo” se vale de un notable reparto de actores secundarios, y hasta una participación sin desperdicio de esa actriz que brilla con los primeros planos: la espléndida Fanny Ardant.

En tanto que Andreotti adquiere presencia desde la mesurada, contenida y soberbia composición que encarna el actor Tony Servillo, en auge dentro de su cine, ganador del David di Donatello el año anterior como mejor Actor, por un punsante policial titulado “La ragazza del lago” (“La chica del lago”).

Pero la verdadera estrella, el artífice máximo de esta obra, es su realizador, el genial Paolo Sorrentino. Lo que hace este artista con la cámara es sencillamente maravilloso. Hay que ver nada más los complejos y elaborados planos secuencia que regala al espectador, y las magníficas puestas en escena, que remiten a la histórica “El Ciudadano” y a la virtuosa y mágica “Ocho y medio”, gracias a los amplios decorados, y al uso frecuente de lentes gran angular, ejecutados por un talentoso Director de Fotografía.

Sorrentino exprime cada posibilidad de un montaje alucinante, y se expresa también a través de una riquísima banda sonora. Jamás falta el ritmo, la tensión, y la magia que cada encuadre puede brindar si cada área entrega lo mejor de sí. Esto significa que estamos ante un director virtuoso, ampuloso, que se regodea en sus técnicas y en sus puestas, y además consigue un relato casi coral, en un film de difícil encasillamiento, pues Sorrentino no se limita, y nos pasea de aquí para allá, gracias a un incansable guión de información constante, a transiciones en el tiempo y el espacio, a personajes sin desperdicio, y a un relato colosal sin fisuras.

Sin dudas, creo que éste va a ser “el film político del año”, y eso que en Argentina aún no se estrenó, pues yo pude verlo en el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires.
Ojalá alguna distribuidora permita su llegada a los cines, porque “Il Divo” es un film que por su complejidad, su tratamiento, y su magnificencia, DEBE ser visto en la gran pantalla.

De aquí en más, sumo a Paolo Sorrentino a mi lista de directores admirados, y visitaré sus dos films anteriores, esperando pronto poder vivir una nueva experiencia cinematográfica de semejante vibración.

1 comentario:

Roke dijo...

A mí la película me gustó bastante, pero necesitas saber muy bien la vida de Andreotti y estar con siete ojos para poder seguir la película enterándote de algo. Con poco te pierdes, y eso haga que te aburras.
Pero es todo un ejercicio de dirección, edición y banda sonora. Servillo está deslumbrante.
Estoy seguro que la película gana más con siguientes visionados.

Saludos Tomás.