domingo, 17 de mayo de 2009

En la ciudad sin límites, sobre "La Sangre Brota", de Pablo Fendrik



Hay un nuevo realizador argentino. Sus primeros dos filmes se estrenaron en Francia, y ambos estuvieron en la Semana de la Crítica del Festival de Cannes en sus dos ediciones anteriores.


El asaltante es su ópera prima, y aún no pude verla. El protagonista es Arturo Goetz, quien repite cartel en su segundo largo, junto a Nahuel Pérez Biscayart, como un padre e hijo en una relación particular. La madre tambíen tiene lo suyo. Y hay varios personajes más, que rondan por allí, con intereses personales, y con la plata como meta final o como medio para. Hablo de La sangre brota, una película desgarradora, punzante, bien en el estilo por el que ha debutado este director.


Y si las cálidas críticas y los elogiosos comentarios Lo sitúan como un director con futuro, consagrado por dos filmes, superándose a sí mismo, puedo empezar a coincidir luego de ver su segunda obra.


Pablo Fendrik escribió una especie de relato coral, entre madre, padre e hijo, pero también entre personajes relacionados con ese padre, taxista, y ese hijo, adolescente perdido.


Desde el minuto uno, Fendrik, ya en su rol de director, se las ingenia para meterse al espectador en el bolsillo, y no lo hace con una situación explícita desde la trama. Por el contrario, en los primeros veinte minutos, o algo más, el relato no parece avanzar demasiado, pero ya en la presentación de los personajes, y en los contextos en que se mueven, Fendrik va construyendo una capa de tensión y angustia notables.


Quiero decir que antes de la media hora, como director logra un clima espeso del cual ningún espectador quiere perder detalle, aunque aún no sepa qué está en juego. Luego sí las cartas están sobre la mesa, los personajes más afilados, y las acciones más definidas. Y así, in crescendo, la película aumenta las dosis, y los hilos manejados por Fendrik transitan una especie de "caos calmo".


Fendrik compone encuadres y situaciones en sitios muy transitados de Buenos Aires, pinta primerísimos planos muy crudos y, de a poco, va soltando su ira. No nos olvidemos que aquí, en algún momento, la sangre va a brotar.


Como director, además de utilizar con maestría las posibilidades de la cámara, y de darle al sonido un lugar fundamental, que se luce y está presente como en el mejor cine de Lucrecia Martel, Fendrik también se las arregla para dirigir a un elenco homogeneo y talentoso, en el que todos brillan. Y es en su protagonista Arturo Goetz donde mejor se comprueba, aunque haya secundarios notables como los de Ailín Salas, Carolina Balbi y Guillermo Arengo.


Hay algo de la tensión manejada con talento por Paul Schrader en su film Aflicción, y también climas que remiten a la filmografía de Mike Leigh. Pero Fendrik realmente sorprende, hace la diferencia, porque su película parece dirigida por alguien con muchas más horas de vuelo.


Espero que el público argentino pueda darse la oportunidad de descubrirlo, para empezar a torcer ese destino del "nadie es profeta en su tierra", tan presente en nuestro cine.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Fui a verla al Gaumont y en las 2 funciones (la mia y la que seguia) habia gente, asi que ojala le vaya bien.

Me parecio super buena pelicula y concuerdo en lo que comentas.

Si creo que no es para todo el mundo. De hecho el vejestorio del Gaumont salio IN DIG NA DO!! Pero ojala el publico mas joven sepa aprovecharla porque realmente es una pelicula mas que digna, inteligente y atrayente. 3 adjetivos que al cine argentino le cuesta por momentos conciliar.

Fernando.-

Hernán dijo...

Inteligente? La escena del "envenenamiento" con pastillas que termina en una mordida propia de una peli de terror japonesa es una tomadura de pelo a cualquier espectador. Sólo está para justificar la sangre del título y el desencadenamiento de la violencia previsible de todo el final. Además, el uso de las drogas en la película esconde una mirada moralista y algo retrógrada sobre la sociedad argentina, atascada en una posición misantrópica y poco reflexiva.
La peli me hizo recordar a Géminis, la bazofia de Albertina Carri.

Anónimo dijo...

Si, muy inteligente. Explica posicion misantropica porque la plebe no lo entendemos. Geminis es una pelicula de 4ta. y esta -reitero, en mi opinion- es muy buena.

Sea como sea, la fuiste a ver y darle publico a esta pelicula reprimiendo tus ganas de ir a ver "Una noche en el museo2", asi que mision cumplida...

juli dijo...

a mi me parece que el relato se sostiene en la dosificacion de la accion (que en si misma es la violencia). creo q por fin tenemos peliculas contemporaneas en la argentina, y lo celebro.
recomiendo "el asaltante" asi disctumos por aca, pk realmente es un film complejisimo y muy polemico

lo unico que no me gusto es q por momentos el film se vuelve muy literal. recurre solo a actos violentos para retratar la violencia y creo q martel ya supo demostrar que la violencia mas cruda puede ser retratada en situaciones familiares, cotidianas, de discriminacion, de indiferencia


volvi.
besos
juli

陳珊妮sammi dijo...

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ElChapa dijo...

A mi me encantó, jajaj...Una de las mejores del año pasado!