lunes, 31 de agosto de 2009

Con sólo mirarte, sobre El secreto de sus ojos, de Juan José Campanella




Campanella dio un knock out. En su sexta película, se ha mostrado sólido y maduro como nunca antes. Ha conjugado lo mejor de su dirección de actores, refinado los diálogos que otrora expresara junto a Fernando Castets. Afinado su visión, con planos delicados y exquisitos, con climas soberbios, y con las mejores herramientas, perfectamente equilibradas. Todo junto y por separado, con coherencia y con un impecable envase, representa El secreto de sus ojos.
Más de dos horas, y uno sale extasiado. Sale con potencia, con esa energía tremenda que genera un buen relato. Campanella cuenta un cuento bastante redondo, y de una forma tan concreta como ambiciosa. Pero siempre previendo lo que puede pasar, y adelantándose a las circunstancias futuras, para poder así construir la trama más cerrada de su filmografía. En la receta: una novela atrapante, seductora, inteligente. Un equipo técnico talentoso, con orfebres de primera como el "Sr. Director de Fotografía argentino", Felix Monti. Y esa combinación tan bien preparada entre el drama, el romance y la decadencia. Más un elenco de primera, y de primeros. A saber: Ricardo Darín, su actor fetiche. El nuevo Luppi de las puteadas, con otro estilo, y otro contexto, pero sus “boludo” son tan argentinos como característicos en él como criatura de Campanella. Un lujo de actor, siempre arriba, con presencia, efectivo y carismático. Ideal para llevar la trama sobre sus hombros, o sobre sus ojos en este caso. Soledad Villamil. Sólida, bella pero no atractiva, inocente y ambiciosa, heroína ideal para el coprotagónico. Impecable. Guilermo Francella. Un secundario hecho a medida, bien aprovechado por este actor que logra correrse de su estereotipo, aunque no del todo, y sabe hacer crecer todos los matices de su personaje. Pablo Rago. Vale sobretodo por un largo plano dramático. Luego cumple con corrección, pero en determinado momento, su personaje lo devora, y eso le juega en contra. Alarcón, Gioia y otros, breves pero bien, en papeles fuera de lo común, acetando bajo la mirada del director.
La mejor película argentina del año hasta el momento. El director que mejor sabe combinar calidad y cantidad –de espectadores-. Vale recordar El hijo de la novia, El mismo amor, la misma lluvia, y Luna de Avellaneda.

Gracias Campanella, porque aunque no seas mi modelo a seguir, cuando vi tu última película pensé: “alabado sea el director que me transporte de ese modo durante dos horas. Bendito sea el film que genere tantas emociones y que de tanto placer a uno como espectador.” Plus: maestría visual en el plano secuencia de la cancha de fútbol. Impecable, arriesgado y difícil, pero logradísimo, sin dudas.
¡Y que sea con éxito en el Festival de San Sebastián!

5 comentarios:

Hernán dijo...

Comparto el entusiasmo con la última de Campanella, es una muy buena película (y eso que había salido del cine puteando Luna de Avellaneda). Leí en otro blog que le criticaban algunas boludeces como la ausencia de ideas en la puesta en escena, cuando en realidad la película está llena de ellas (sin ir más lejos, se me ocurre el juego constante con las puertas que se cierran y se abren). Monti hace (como siempre) un laburo brillante, y se destaca en el que para mí es uno de los mejores planos de la película: Morales caminando hacia su auto para cobrarse venganza en la penumbra de un descampado al costado de las vías, mientras la cámara sigue el detalle de su mano empuñando el revólver mientras camina. Hitchcockiano, tanto el recurso del flashback que no es como el plano.

Saludos.

Xavier Vidal dijo...

Solo hago que leer cosas buenas de esta película. Seguro que tendrá su sitio en el palmarés de donosti. Y quien sabe.. incluso os representa en los Oscar.

Tomás: sé que soy pesado, pero te animo a enviar tus notas al cineranking, por muy pocas que sean. Ya casi todo el mundo ha cedido sus primeros votos y me gustaría contar contigo para un próximo post.

Saludos y feliz semana!

Tomás Sala dijo...

Cierto Xavier, ya me pongo a elaborar mi ranking.
Y Hernán, qué triste la gente que habla sin saber no? A las claras, guste o no el estilo Campanella, es su película más lograda en cuanto a planos, encuadres, tratamientos. Y no me canso de elogiar la maravilla del plano secuencia y las puestas de cámara posteriores, y aún en la secuencia de la cancha.
Gracias x pasar

Mariano Masci dijo...

Excelente película. Y si: por lo que he visto, es la mejor del año a nivel nacional! Inolvidables muchas de sus escenas y planos, en especial: la cancha de Huracán, la escena del crimen (maravillosa la posición del cadáver) y el momento de suspenso por excelencia... el ascensor!! La cara del tipo reflejada en la parte trasera del elevador está acertadísima... y ni hablar de la actuación de Villamil en esa escena en especial!
Muy buen análisis!
Saludos!

boviedo dijo...

Coincido que ha sido la mejor película argentina que he visto en lo que va del año, aunque a mi parecer los últimos 25 min ya eran algo densos.
Quisiera remarcarle al Sr crítico la participación especial de la madre de Gómez. Una actuación impecable, raro que se le haya pasado por alto...