martes, 3 de noviembre de 2009

La ley del deseo, sobre Los abrazos rotos, de Pedro Almodóvar



Pedro Almodóvar vuelve a la carga con una historia colmada de pasiones, amores locos, odios, rencores y secretos.
Lo hace con su estilo y sello habitual. Se rodea de un notable equipo técnico, una música bien presente, y un elenco absolutamente significativo en referencia a su obra.
En Los abrazos rotos, el imán indiscutible es Penélope Cruz, una actriz tan bella como sólo Almodóvar sabe fotografiar (y el director o directora de un film llamado Las mujeres arriba, que ni me molesta en averiguar quién es.) Pero Pe no supera a esa criatura que la consagró en el séptimo arte en Volver, aunque su rol sea atractivo y desafiante para cualquier buena actriz que se precie de elegir papeles interesantes.
A su lado, Lluís Homar es un partenaire más que correcto, y en él se centra el eje de esta trama, por momentos demasiado folletinesca y rebuscada.
Hay varios cabos sueltos, e historias que no suman (como la de Tamar Novas), pero también momentos de notable clima almodovariano, secuencias que respiran buen cine, y diálogos filosos y brillantes, dignos de su pluma.
En su conjunto, las dos horas y minutos, son extremas. El manchego ha dicho que éste era su film más largo y ambicioso, y creo que eso no le juega del todo a su favor. Con todo, los primeros diez minutos seducen a cualquiera. Almodóvar nos cuenta desde el arranque el mundo del protagonista, con virtuosos planos y tempos perfectamente calibrados. Aunque no se correspondan con los minutos finales, llenos de explicaciones y cierres precisos a cada una de los nudos desarrollados. Arriesgo a que él mismo se siente incómodo con esa resolución, y por ello, el otro final de la película, ese que lo identifica con Mujeres al borde de un ataque de nervios, se presenta como un buen broche para su nueva historia de amor y pasión.

2 comentarios:

Xavier Vidal dijo...

Me encantara saber tu nota del cineranking de LAR. Exagerada y rebuscada? Si, pero cojonuda.

Saludos!

Fernando dijo...

Es un maestro encuadrando planos. De los mejores. Pero aca se metio en un telenovelon que por momentos, concuerdo, lo supera.