jueves, 26 de marzo de 2009

ESTE BLOG É UMA JÓIA


Muchas gracias a Víctor que desde su blog eligió a mi espacio como uno de los tres blogs que siempre tiene en cuenta, y en el caso de Sala de Cine argumentó "Porque disfruto mucho leyendo sus análisis."
Me siento muy halagado, y respetando la tradición iniciada en otros blogs (desde allá lejos en España!), y que se ha ido haciendo cadena, procedo a elegir mis tres blogs de referencia constante.

Mis tres premiados son:
http://laroskibajolalluvia.blogspot.com/ Una cinéfila que desde su espacio invita a la alegría constante, y con un pintoresquismo particular para ver el mundo que la rodea.
http://unblogdepelicula.blogspot.com/ El blog mejor diseñado que he visitado y visito. Sin el caudal de información sobre cine que encuentro en otros compañeros, pero sí con data interesante sobre temas menos enfocados, y visualmente atractivos.
http://marianotodooscars.blogspot.com/ Por ser el primero que descubrí y me fue llevando a los otros compañeros de Blogs Cinéfilos. Por su constante información y su modo particular de analizar los Oscar y en esta etapa post Oscar, las películas en general. Tiene un criterio muy interesante que obviamente no siempre comparto, pero que respeto.

Las reglas que debo seguir como premiados son las siguientes:
- Exibir la imágen del premio
- Elegir 5 personajes famosos con los que nos gustaría cenar, celebrando el premio.
- Poner el enlace de la persona que me ha premiado
- Elegir 3 personas para premiar
- Escribirles un mensaje en su blog para que se enteren de su premio
Y los 5 famosos afortunados con los que yo tendría la fortuna de cenar son:
Roman Polanski, Glenn Close, Charlie Kaufman, Anne Hathaway y Vittorio Storaro.

¿Por qué? No sólo por ser artistas de enorme talento, sino porque me pondría en rol de productor y los invitaría a cenar con un proyecto bajo el brazo que de algún modo marque el regreso de Polanski como un realizador de films oscuros, perversos, ambiciosos y magníficos, de la mano de un escultor de la luz como el genial Storaro. Escrito por el no menos perverso pero a la vez brillante, histriónico y tierno Charlie Kaufman, y con una gran dupla femenina actoral que, considero, simboliza a un veterano de la actuación que ha sabido brillar y componer grandes papeles como la Sra. Close, y a una juventud en constante ascenso, con mucho talento aún por explotar, como sería el caso de la Srita. Hathaway.

lunes, 23 de marzo de 2009

El viaje a ninguna parte, sobre Historias extraordinarias, de Mariano Llinás


"Historias extraordinarias" es el segundo film del director argentino Mariano Llinás, cuyo trabajo anterior fue el notable documental "Balnearios". Este nuevo trabajo viene generando expectativa y buena acogida de público, más algunos extensos espacios de textos y análisis por diversos medios. Se trata de una película de ¡cuatro horas de duración! que se proyecta en centros culturales (actualmente sólo en el MALBA.)
Fue presentado un año atrás en la 10º edición del BAFICI, con excelente repercusión y premios para su director. Los reconocimientos perduraron, y hace poco más de un mes fue considerada la mejor película nacional de 2008 por la crítica especializada (FIPRESCI.) superando a "Aniceto" de Favio, "Leonera" de Trapero, y "La mujer sin cabeza" de Martel. Paradójicamente, los Cronistas de Cine porteños que entregan los Cóndor de plata anualmente, relegaron al film a la categoría de "Video-Film", ignorando sus méritos en categorías como montaje, sonido, banda sonora y guión original. Veremos si la Academia de Cine argentino actúa con el mismo (y ridículo) rigor al momento de dar a conocer sus nominados a los premios Sur.
Más allá de la cuestión de los premios, y de la particular distribución y reproducción actual del film en cuestión, sepan que de antemano hay que tener predisposición para estar frente a la gran pantalla unas cuatro horas. Una vez sumergidos en la aventura, estamos ante una notable experiencia cinematográfica, un relato clásico y casi sin fisuras, con varias historias que le hacen honor al llamado "cine coral". A los actores (un reparto extenso repleto de papeles fugaces pero claves para el avance o retroceso en la trama) rara vez se les escucha la voz. Así como son tres los ejes que maneja el director, también hay tres voces en off de permanente audición, que nos van contando el cuento, literalmente. Sin embargo, dichas voces nunca saturan, y así, el director se vale del abuso de este recurso para subrayar logradas secuencias y pintar diversos matices en sus personajes.
Hay un sentido y logrado homenaje a "La ventana indiscreta", tiernas secuencias como las de Lola Gallo, o la de las hermanas rurales. Y a pesar de que hay en el film un misterio en torno a un crimen con resultados trágicos, el drama escasea frente a la frescura de un relato de aventuras constantes y de viajes personales en búsqueda de...
Exigirle como espectador la perfección, o la solidez absoluta en su obra, sería ridículo. Reitero: son cuatro horas. Aún así, si pienso en escenas que "sobren" sólo me resulta trascendental la secuencia de la guerra. Por lo demás, Llinás consigue un trabajo notable, se permite excentricidades pero sin perder jamás el eje en las acciones planteadas sobre las que vuelve una y otra vez, consciente de que todos los disparadores que ha desatado en su extenso relato, deben ser resueltos, a modo de recompensa al espectador, por esas horas de diversas hipótesis y posibles finales, algunos verosímiles, algunos extraordinarios.

martes, 17 de marzo de 2009

Lo que queda del día, sobre La Ventana, de Carlos Sorín


¿Es Carlos Sorín un buen director? ¿Tiene esa sensibilidad necesaria para contarnos una historia que se precie de cálida y sencilla, pero con esa magia que el cine necesita tan a menudo? Si tomamos por caso gran parte de "Historias mínimas", o algunos momentos de "El perro", o ciertos tópicos presentes en "el camino de San Diego" y en "La película del Rey", pareciera que no caben dudas de ello. Sin embargo, se despacha con un nuevo film sumamente pobre, literalmente. ¿Qué le ocurrió?
Por empezar, algo fundamental, y yo diría lo más notorio, y nocivo, y mediocre: las actuaciones. Nadie está bien en su rol, nadie actúa, nadie compone, ni se limite a "parecer natural" desde su formación, o no formación, actoral. Veamos: el protagonista, Antonio Larreta, es un señor de 80 años, que se limita a un tono de voz de difícil comprensión, un par de miradas poco sentidas, y una pose de constante observación sobre la acción que se presenta en cada escena en la que está. No es casual, entonces, que lo "mejor" del film sea la secuencia en la que Larreta camina por el campo, con divinos paisajes que hacen lucir encuadres y una fotografía preciosista que recuerda a "El sol del membrillo", de Victor Erice. Luego están las dos señoras que lo cuidan, con sus tonadas regionales, sus constantes declamaciones, y las odiosas alusiones (de tanta reiteración y sobreactuación saturan al espectador) a su patrón al que se refieren cada tres lineas de guión con un "don Antonio" esto y "don Antonio" aquello. Lo del señor que arregla un piano es meramente trascendental, y ni hablar de las dos amigas que encuentran al viejito tirado entre los yuyos: una, especie de española alterada y pasada en todo sentido; la otra, Marina Glezer, actriz aún desaprovechada por el cine argentino. ¿Nadie vio sus virtudes en "El polaquito", ni su bello rostro de la mano de Aristarain en "Roma"? Por lo que nos quedan las breves y amenas participaciones de Arturo Goetz (ese señor debe tener una de las mejores voces del cine argentino, lo cual ayuda a que sus diálogos fluyan con un sonido particular y bello, sin perder lo orgánico) y Luis Luque, que hace vibrar algunas cuerdas de calidez y expresividad.
Pero si trazamos la sinópsis de este film, estamos ante un personaje que espera la llegada de su hijo después de mucho tiempo sin verse. Entonces, ¿cómo Jorge Díez es tan inexpresivo y poco interesante en su personaje de hijo? ¿Y con qué necesidad y falta de ideas a los guionistas se les ocurre que venga en compañía de su mujer, una ejecutiva con su celular, para mostrarnos que viene de alguna gran ciudad y que los aires pacíficos rurales no son lo suyo?
Carla Peterson es una buena actriz, al menos en tv. Entonces le preguntaría a Sorín: ¿cómo permite una composición tan burda, tan cliché, tan fuera de lugar para la historia y los climas que intenta concibir? Esto habla a las claras de que Sorín es vulnerable en la dirección de actores. Véase sino malas decisiones al dar lugar a roles mal encarados como el de Julia Solomonoff en "Historias mínimas" o el de la señora que le regala el perro al protagonista del film homónimo.
Yo estudio cine, dirección más precisamente, pero cualquier espectador que se precie de reconocer buenas composiciones comprenderá la falta de preparación de algunos personajes. El caso más grueso se presenta cuando una de las señoras que cuidan a Antonio le está emprolijando el cabello con una tijera. Un director de teatro, agudo en esas observaciones, puede llegar a espantarse por la falta de verascidad en esa acción. La señora dialoga con el viejo y simula cortar el pelo. Es lamentable.
A nivel sonoro, llama la atención la obviedad de los reiterativos tic tac de un viejo reloj, a modo de leit motiv. Similiar al trabajo sonoro en los primeros minutos de "Gritos y susurros", pero nunca más forzados que aquí.
Para concluir, cuento una anécdota: el jueves, día de estreno en la Argentina, Sorín atendió un llamado de una importante radio y respondió a una breve entrevista. Al preguntarle por las expectativas de público, Sorín afirmó que estaba relajado, pues el film ya había recuperado su inversión con una exitosa venta internacional, por lo cual esperaba que simplemente lo viera gente que tuviera ganas de "un cine particular" (en clara referencia al público popular, a las masas, atajándose ya con su pequeño film.) Yo pensé: qué maravilla. Este señor es director de cine, filma sus proyectos a su modo, y se asegura una venta internacional, sin necesidad de hacerse malasangre por la respuesta del público local. Ahora que vi el film, sus expresiones me resultan chocantes, agresivas. Habría que ver hasta qué punto le tiene fe a su película para referirse tan sueltamente sobre el público. Aquí tuvimos a un gran director, Fabián Bielinski, que decía que es muy fácil filmar proyectos y luego dejarlos librados al gusto de la gente, a lo que perciba cada uno, a los finales abiertos, a que cada cual lo interprete como le plazca. Una posición bastante cómoda que toman algunos cineastas una vez concluídos sus films.
A los lectores de España, cuando se estrene, espero sus miradas sobre esta "Ventana".

miércoles, 11 de marzo de 2009

Qué he hecho yo para merecer esto, sobre "Gran Torino", de Clint Eastwood


Expectativas: Clint, siempre Clint, y aquí no sólo como director, sino también como actor.
Este es el segundo trabajo luego de "El sustituto", y quería evaluar cuán interesante puede ser un artista realizando dos films en un año, como ocurriera tres años antes con el díptico "La conquista del honor" y "Cartas desde Iwo Jima".

Transición: Eastwood está presente en casi todas las escenas del film. Es un protagónico absoluto, por lo tanto hubiese pagado por ver cómo un señor director se dirige a sí mismo en un largo de dos horas en el cual la tensión va de la mano con el humor y la ironía.
A su favor juega un guión del debutante Nick Shenk: agudo, sutil, preciso, efectivo. Con sus bemoles también: previsible por momentos, demasiado calculado, y con transiciones de algunos personajes un tanto obvias.
El film no aburre en ningún momento. El pulso narrativo es impecable, y como realizador Clint consigue lucirse en los momentos dramáticos, así como también logra pasajes sumamente cálidos y con mucha química entre sus personajes (y su personaje), como ya ocurría en "Million Dollar Baby", film al que remite bastante, así como en "El sustituto" se podía percibir al mismo hombre detrás de la cámara que en "Río místico".

Créditos: esta última etapa como director, Eastwood se destaca por formar elencos homogéneos en los que no resaltan grandes nombres, y si los hay, están en absoluta concordancia con el resto, con actuaciones medidas, sentidas y más que logradas. Tanto Hilary Swank como Angelina Jolie, o Ken Watanabe, Morgan Freeman y John Malkovich, en los últimos films, consiguen brillar a la par de notables roles secundarios a cargo de actores casi desconocidos para la industria. Que en "Gran Torino", él mismo sea la estrella, y que su rol sea tan interesante como el de sus protegidos vecinos, habla de un compromiso, un riesgo y una entrega que terminan soplando a favor en un proyecto que sale airoso, y en el que Eastwood, podríamos decir, se reivindica como actor.
Podemos estar de acuerdo en que a lo largo de su carrera sus composiciones han sido similares, como actor se ha repetido mucho, y claramente tiene sus limitaciones. Pero, vaya paradoja, ha inmortalizado e iconizado un rol como el de Harry Calahan, y pareciera que una vez aferrado a las riendas de la dirección, ha encontrado en él mismo los proyectos oportunos para ofrecer sus mejores armas en la actuación.
Nótese, por caso, y aunque hablemos de algo superficial como puede ser un premio, que las dos oportunidades en las que Clint fue nominado al Oscar como Mejor Actor, ha sido por dos films dirigidos por él mismo. Causalmente, ambos le valieron el Oscar como mejor Director (por "Los imperdonables" y por "Million Dollar Baby".)
En su momento, mucho se especuló sobre una nueva y fuerte presencia del cineasta en la última edición del Oscar, pero a la hora de las nominaciones, no consiguió estar entre los cinco directores por alguno de sus recientes trabajos, ni tuvo cabida entre los cinco mejores actores según la Academia, a pesar de que crecía el rumor de que dicha nominación actuaría con un nuevo homenaje/mimo (uno más y van) en la carrera de Harry el Sucio.
Subjetivamente, Brad Pitt y Richard Jenkins le han robado el lugar, y no sólo a él, pero más allá del Oscar, que ya pasó pareciera hace una eternidad, hay que bancarse dirigir y actuar, estar en cuadro todo el tiempo, y conducir al espectador de un lado y del otro de la cámara. Próceres como Orson Welles, Lawrence Olivier, y más recientemente (salvando distancias) Kenneth Branagh, Nani Moretti, Roberto Benigni, lo han conseguido. Clint Eastwood suma, o más bien reafirma, otro mérito a su bien ganado rango de artista.