sábado, 24 de octubre de 2009

La Ocasión





Desde el jueves 22 de octubre del corriente, y durante cuatro jornadas, estaremos filmando nuestra tesis en súper 16 mm, que consiste en un cortomeraje de doce minutos como máximo, ficción, y con algunos pautas a respetar.
El mismo, es el trabajo final de la carrera de Realización Audiovisual, cuyo título otorga la casa de estudios a la que pertenezco, E.N.E.R.C (Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica.) Y así como yo me recibo de director con esta tesis, habrá otros cinco compañeros, los cuales cada uno en su área, egresarán junto a mí con este trabajo. Ellos son: Facundo Bailez, en Guión. Julieta Bilik, en Dirección de Fotografía. Agustín Balestrini, en Dirección de Sonido. Victoria Fermani, en Montaje. Y Agustín Burghi, Paula Martel y Mariano Mouriño, en Producción.
La ocasión, cuyo título tomé prestado de una novela homónima del escritor argentino Juan José Saer, es la historia de un reencuentro entre una docente y veterana actriz de teatro, con su querida vieja alumna, hoy consagrada como actriz en el extranjero. La ocasión habla de un reencuentro, pero sobretodo de una mujer que ha pasado los sesenta años, y con motivo de un homenaje a toda su carrera artística, se replantea distintos acontecimientos de su propia vida íntima, saliendo a la luz algunas cuentas pendientes nunca realizadas, como tener un hijo o formar una familia.
Una trama colmada de sentimientos no siempre dichos, de alegrías y angustias, de momentos tensos y otros emotivos.
Contamos para ello con un sólido trío de actores argentinos, encabezado por Regina Lamm, en el rol protagónico, una actriz con gran trayectoria en las tablas de nuestro país. Lucrecia Blanco, como esa querida alumna que hoy sigue sus pasos en la actuación, de reciente exposición televisiva en el boom que fue Los exitosos Pells, y la participación especial de un primer actor argentino destacado en teatro, cine y tv: Hugo Arana, en la piel de un colega de años, confidente y alguna vez enamorado de nuestra protagonista.
Los saludo, y será hasta la post. No quería dejar de compartir este proyecto que para mí es un sueño, en éste mi espacio, con mis colegas bloggeros. Hasta pronto.

domingo, 18 de octubre de 2009

Por 100 más



El último post publicado, sobre Bastardos sin gloria, ha sido la entrada número 100 de este joven blog.
Vamos por una centuria nueva, siempre atenta a las últimas obras sobresalientes y polémicas del séptimo arte.
Gracias a todos los que alguna vez pasaron por aquí, y han permanecido en cada nueva publicación.
Un saludo a mis colegas bloggeros de Buenos Aires, Misiones, México, Venezuela, España, Costa Rica, y tantos otros...
Hasta el 101, Tomás.-

sábado, 3 de octubre de 2009

Tiempos violentos, sobre Bastardos sin gloria, de Quentin Tarantino



Quentin Tarantino es de esos directores que tienen el don de cumplir con lo que su fama dicta. Me explico mejor: considero que Tarantino, Eastwood, Scorsese, Almodóvar, Campanella, son de los pocos directores actuales que garantizan, quién más quién menos, un nivel de entretenimiento y disfrute para el espectador, ya sea en la totalidad, o en buena parte del film que entreguen.
En el caso de Bastardos sin gloria, el placer como espectador es total. No conviene saber casi nada de la trama, pero no porque el film prometa altas dosis de suspenso o intriga, sino porque es maravilloso sentarse en la butaca y dejarse llevar por el fantástico viaje en el que nos encamina durante dos horas y media este soberbio director.
Un artista que, además, ama escribir punzantes y eternos diálogos entre sus personajes, y filmar cada encuadre con un virtuosismo que se transforma en un deleite absoluto.
Ahora bien, si Tarantino es un eterno “imitador” de sus propios ídolos, o un permanente anfitrión que homenajea a eclípticos directores, no le quita a mi criterio mérito alguno.
El sabe que en sus películas nunca deben fallar tres aspectos: el reparto, la banda sonora y el montaje. Analicemos entonces su filmografía, y difícilmente podamos objetarle a sus carismáticos y expresivos actores, el ritmo de cada una de sus ficciones y la calidad en la selección de un amplio repertorio musical.
Tarantino sabe que pisa fuerte en el séptimo arte, y por ende se plantea objetivos a nivel trama y realización que en su último film se despliegan hasta lo inimaginable. Y ya no importa la verosimilitud, o el respeto por la historia mundial contemporánea -entenderán el por qué una vez visto el film-. Importa el contexto que construye, el clima que nos hace percibir, la emoción que nos inyecta, las ganas que nos transmite.
No dejen de ver, y en pantalla grande por favor, a estos Bastardos sin gloria. No se pierdan a uno de los villanos más increíbles de la historia del cine –sí, no exagero- en la piel del desconocido Christoph Waltz. Pongan a prueba la ductilidad de Brad Pitt, enamórense de las nuevas femme fatale Melanie Laurent y Sienna Miller, dignifiquen a un joven gran actor como Daniel Brühl, o elogien el cameo de un irreconocible Mike Myers.
Vean Bastardos sin gloria, y no saldrán indiferentes ni inmunes. Aplaudan, los invito, a un gran “hacedor” del séptimo arte.