lunes, 15 de febrero de 2010

El suplicio de una madre, sobre PRECIOUS, de Lee Daniels

Tranquilamente, podríamos establecer una analogía entre la sufrida protagonista de Precious y la conflictiva joven de Rosetta. Pero, a ver, aclaremos algo, para evitar suspicacias y controversias: no se trata de comparar la filmografía de Lee Daniels -afroamericano con dos films en su haber, y segundo en su raza en competir por el Oscar a mejor Director- y los hermanos Dardenne -ganadores dos veces de la Palma de Oro en Cannes.- No establecerémos aquí las virtudes y defectos del cine de autor que pueden practicar los Dardenne, o del patchwork narrativo al que nos somete Daniels.
Se trata, simplemente, de enfocar la cuestión de un modo más original, pues quien haya visto ambos films, bien sabe que los roles de Gabourey Sidibe (nominada con justicia al Oscar) y Émilie Dequenne (ganadora como mejor Actriz en Cannes '99) son víctimas de un atroz círculo social y familiar.
Siguiendo con la línea trazada: ¿por qué Precious es considerada por algunos como “pornografía audiovisual” y Rosetta es una “obra maestra”? Seguramente, porque Precious tiene un nivel de explicitud y de morbo que los Dardenne siempre evitarían. Sin embargo, ambas logran sus objetivos: en determinado momento, sus protagonistas, o las circunstancias dadas, explotan.
Precious tiene el dialecto, los mohínes y ciertos clichés de los films encabezados por actores negros en personajes marginados. Desde Haz lo correcto hasta Hustle & Flow, pasando por Boy’z N the hood o Sugar, pero con la diferencia de que aquí las que llevan las riendas, para bien y para mal, son mujeres. La potencia de Mo’nique es arrasadora. Desde miradas gélidas hasta sonoros improperios, demuestra en presencia y esencia a una madre de temer, y logra que Faye Dunaway interpretando a Joan Crawford en Mamita querida parezca una serena mujer. Gabourey Sidibe, como esa hija sufrida y humillada, tiene la difícil tarea de enfrentarse a la amargura de su contexto, y esta joven sabe explotar todos los matices posibles, con el cuerpo y el alma.
Daniels, por si quedan dudas, no se mide. Va a los extremos, y sin ningún reparo hace uso alguno de la mesura. Antes que él, su guionista Geoffrey Fletcher lo precede. Y primera en el podio, Sapphire, la poetisa debutante en la novela con Push, el libro que inspiró al director para registrar las peores miserias.
Sabiendo lo sabido, entendiendo y siendo concientes de qué trata el film, y cual es el registro elegido, queda en los espectadores juzgarlo a Daniels.
Si Danny Boyle generó una guerra sin fin de polémicas con la mucho más discreta Slumdog millionaire, Precious seguramente será más recordada por el ruido que ha generado.
Lo dicho: el film está bien actuado y dirigido, y hasta escrito, con sus licencias y sus elecciones. Pero también, y a diferencia del film de Boyle, hay en Precious un film mucho más permeable a los odios y rechazos, a las polémicas y a los fervores, y todo ello opaca lo que queda con el tiempo, o no. Y Precious no será recordado como un film trascendental.

sábado, 13 de febrero de 2010

Al filo del peligro, sobre VIVIR AL LÍMITE, de Kathryn Bigelow



Vivir al límite -The hurt locker para los amigos- pasará a la historia como la primera película en la que una directora consigue el Oscar a mejor dirección. Es lo más probable, a estas alturas, y según los premios previos, las críticas, y el viento a favor.
Ahora bien: ¿es el film de Kathryn Bigelow un gran trabajo? Bueno, ella lo cumple con eficacia, pero cuesta pensar en esta obra como grande, como trascendental, y probablemente, en su sentido global, de aquí a un par de años no conserve el prestigio del que hoy parece gozar.
Aclaro, es un film digno, muy bien realizado, más que correcto, con varias secuencias tensionantes, y un elenco sólido. Pero personalmente considero demasiado la probabilidad de que gane el Oscar a la mejor Película. No lo es, y desde aquí empiezo a hacer más fuerzas que nunca por Bastardos sin gloria, el único film que saca varias cabezas de ventaja, a medida que voy viendo en pantalla grande, como corresponde, a sus competidoras.
Los que ya la han visto, y han vivido el ritmo y la tensión de los tres soldados de Vivir al límite, coincidirán conmigo en que los puntos altos son un logradísimo comienzo, con actor invitado incluído (Guy Pearce), así como también la secuencia en el desierto, con otra participación breve, esta vez de Ralph Fiennes, o un sentido dramatismo en las escenas en que el protagonista encuentra a un niño con una bomba en su vientre. Mientras que promediando el film, los últimos momentos de acción no defraudarán.
La cámara en constante movimiento, algunos encuadres virtuosos, el finísimo trabajo sonoro, y una edición impecable, hacen el resto.
¿Alcanza? Supongo que a esta altura, ya es cuestión de gustos. Bigelow la tiene clara, y así se termina de consagrar con un material que sabe manejar muy bien. Su Oscar como directora puede que sea inobjetable, aunque otra vez insisto con lo dicho sobre los Bastardos, y yo no he visto aún a un realizador que supere al soberbio de Tarantino.
Jeremy Renner es el líder que el escuadrón, y el film, necesita, con todos sus diálogos y momentos que en ocasiones transitan el cliché. Es un rol interesante, pero tampoco lo considero digno de nominación. Anthony Mackie y equipo lo secundan con oficio.
The hurt locker es un buen producto. No le es indiferente al espectador. Pero no es un film redondo. Tal vez la falla venga desde el guión, porque visualmente, Bigelow demostró que pudo hacer lo mejor que pudo, y verdaderamente no es poco, sino todo lo contrario.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Best Supporting Actor



A esta altura, hablar del Oscar a Christoph Waltz como mejor secundario es casi una redundancia. Es algo tan previsible y conocido que pareciera que la ceremonia ya ocurrió, hace un buen tiempo. Sin embargo, aún queda un mes, pero él ya tiene su trofeo asegurado.
Lo dije en su momento, cuando vi Bastardos sin gloria en un cine, y luego lo expresé aquí mismo: "No se pierdan a uno de los villanos más increíbles de la historia del cine –sí, no exagero- en la piel del desconocido Christoph Waltz." Sala de Cine, 03/10/09.
Sin miedos afirmo que supera en crueldad y en soberbia interpretativa los muy lucidos trajes de Heath Ledger y Javier Bardem, y es claro que el film no sería lo mismo sin él (esto también les cabe a los otros dos, ojo.)
Ante semejante potencia, los restantes cuatro también le sirven de escolta, al igual que las chicas con Mo'nique. Pero quiero dejar en claro que me parece vergonzosa la nominación a Matt Damon. No puedo comprenderla, sepan disculpar. Mi lógica y mis sentidos no la entienden. Me parece una elección nefasta. Es injusto para los otros nominados, con sus lugares bien ganados, y mucho más aún, para los que quedaron afuera, a saber: Christian McKay (Me and Orson Welles, buena sorpresa hubiera sido); Alfred Molina (An education); Alec Baldwin (It's complicated, una lástima, su nominación hubiese significado una mayor amplitud de selección); Anthonie Mackie (The hurt locker).
Con todo, es una alegría ver "el debut" en Stanley Tucci y Christopher Plummer, y la segunda vuelta para Woody Harrelson, que viene a representar al actor que renace después de estancarse un poco, como ocurriera meses atrás con Downey Jr., Baldwin o Matt Dillon.
No quiero que aquí haya sorpresas, y creo que a la mayoría nos pasa, a diferencia del sinsabor que puede generarnos la victoria de Mo'nique. En este caso, queremos que gane Christoph Waltz, y que pronuncie un discurso políglota, como su camaleónico Coronel Landa.

martes, 9 de febrero de 2010

Best Supporting Actrees


Analizando categorías que importan

¿Qué serían los Oscar sin el mejor actor, la mejor actriz, el mejor secundario, la destacada de reparto? No serían Oscars, sino algo insípido y aburrido.
Entonces, analicemos de lleno esos cuatro rubros que valen las más de tres horas de ceremonia, a pesar de que cada año, haya mínimo dos de los cuatro con ganadores previsibles y casi indiscutidos.

Best Supporting Actrees

Será Mo’nique, sin dudas. Las otras cuatro la escoltan. Hay dos que la acompañaron en diversos premios, una que resaltó promediando las nominaciones, y una única sorpresa, más que bienvenida.
Mo’nique es la Jennifer Hudson del año. Actriz consolidada por otros medios (la tv aquí, la música en el caso de Hudson), afroamericana, debutante prácticamente en cine, con un papel a medida que sabe explotarlo hasta lo soberbio. Dreamgirls era un film menor, Precious... está por verse, pero Mo’nique ha sido una gran embajadora, y ha ganado del primero al último premio al que ha sido nominada, caso similar al de Hudson, con la diferencia que aquella podía caer en los Oscar si Adriana Barraza o Rinko Kikuchi se convertían en sorpresas en favor de Babel.
Nadie recordará a Mo’nique de aquí a dos años, como sucedió con Hudson (¿alguien la ha visto más allá de su triste papel en el film de Sex & the City?), pero se puede decir que al menos en este caso, en los rubros secundarios, la Academia se permite premiar realmente “lo mejor del año”, y no teniendo en cuenta trayectorias o deudas, como suele ocurrir en ocasiones en los rubros actorales principales.
Desde ya que Mo’nique no está a la altura de una trayectoria como la de Julianne Moore, ninguneada por los Oscar, y cierto es que Penélope Cruz y Vera Farmiga ya están bien sólidas, con varios proyectos por delante. El caso es que si realmente Mo’nique compone un notable papel, la Academia la premiará el 7 de marzo, y luego, si te he visto, no me acuerdo. Y no está mal que así sea.

Sensaciones
No me gustó que nominen a Penélope Cruz. Es claro que está de moda. Menos si tenemos en cuenta que afuera quedó Julianne Moore o Samantha Morton. Hasta hubiera preferido alguna sorpresa como Judi Dench, o el dúo de Bastardos sin gloria (Laurent y Kruger), o Susan Sarandon...
De todos modos, sí fue una alegría ver entre las cinco a Maggie Gyllenhaal. Actriz ascendente, gran soporte de Jeff Bridges, literalmente, es una buena oportunidad para que le ofrezcan mejores papeles.

Utopía: ver triunfar a Anna Kendrick, por su hermoso papel en Amor sin escalas, o a Vera Farmiga, en menor medida.

Otros premios cantados en la historia de la categoría:
  • Mercedes Ruehl, The fisher king
  • Jennifer Connelly, A beatiful mind
  • Renée Zellweger, Coldmountain
  • Rachel Weisz, The constant gardener