jueves, 29 de julio de 2010

Ultimos visionados, del '70 a hoy

La Conspiración
Rod Lurie


La culpa es de Fidel
Julie Gavras

Regreso sin gloria
Hal Ashby

El último deber
Hal Ashby

Hud
Martin Ritt

Norma Rae
Martin Ritt

Sin miedo a la vida
Peter Weir

La pivellina
Tizza Covi – Rainer Frimmel

35 Rhums
Claire Denis

Tucker: un hombre y su sueño
Francis Ford Coppola

Justicia para todos
Norman Jewison

miércoles, 7 de julio de 2010

Glenda Jackson: la actriz sobrevalorada

Sí, tiene una presencia notable. Y una voz única. Sus miradas son intensas. Claramente es una actriz con carácter.
Y, en general, a sus papeles les ha impregnado esas dosis de tenacidad, de mujer fuerte, con personalidad.
Pero cuando hablo de “sobrevalorada”, me refiero al reconocimiento excesivo que ha tenido esta actriz británica en cuanto a premios se refiere.
Recientemente vi las dos películas que le valieron sendos premios Oscar como mejor Actriz, en las entregas de 1971 y 1974.
Por un lado, Mujeres enamoradas, dirigida formidablemente por Ken Russell (Tommy), un film definitivamente “de avanzada” para la época. Con todo, del cuarteto protagónico, apenas si sobresale la Jackson, y es sin duda alguna opacada por una jovencísima y pocas veces más vista, la actriz Jennie Linden. Jackson es casi secundaria, y realmente no descolla en ningún momento. Su actuación es medida y correcta, no más.
Si vamos a las comparaciones (sí, son útiles en cuanto a “premios” refieren), Glenda competía con Sarah Miles por La hija de Ryan, Ali MacGraw por Love Story y Jane Alexander por La gran esperanza blanca. Injusto.
Pero aún considero menos justificado su lauro a mejor Actriz por un rol mediocre en una comedia idem, que en su momento hizo mucho ruido, y que al verla hoy (sí, tal vez el paso de las décadas no ayuda) genera un mal sabor al espectador. Me refiero a Un toque de distinción, dirigida por Melvin Frank y coprotagonizada por un insoportable George Segal.
Aquí la Jackson se nivela con su compañero en un “duelo” típico de guerra de los sexos y de opuestos enfrentados bastante pobre, acudiendo a gritos y morisquetas que dan pena.
Por esas injusticias de los premios, otra vez, Glenda competía por ejemplo con Ellen Burstyn por El exorcista, Joanne Woodward por Deseos de verano, sueños de invierno y Barbra Streisand por Tal como éramos.

Como dato curioso, hay que decir que ninguna de las dos veces fue a recibir el Oscar. En la misma actitud rebelde y contra la corriente de Katharine Hepburne, también galardonada cuatro veces con el premio mayor, y también alguna vez con cierta injusticia (porque por Sabes quién viene a cenar? no lo merecía.)

Yo me quedo, mejor, con sus otros dos trabajos nominados al Oscar, por los que no ganó: Domingo maldito domingo, de John Schlesinger, y Hedda, sobre la mítica heroína del teatro Gabler.

martes, 6 de julio de 2010

Familia rodante, sobre Running on Empty, de Sidney Lumet



En Argentina la conocimos como Al filo del vacío. En España la rebautizaron Algún lugar en ninguna parte. Su título original es Running on empty, y es sin dudas, el film de la semana en mi blog.
Del prolífico Sidney Lumet, con un magnífico guión de Naomi Forner, y los protagónicos de River Phoenix, Judd Hirsch (impecables ambos) y Christina Lahti (luminosa y notable).
Lumet prioriza la bella y original historia, sin lucirse a nivel visual, como en otras tantas obras suyas. Con todo, y sin ser un film de enorme presupuesto ni mucho menos, el film se gana el corazón del espectador, en una historia conmovedora y fuerte, que nos habla de ideales, sueños, talentos y amores encontrados.
Nominada al Oscar a mejor Actor Secundario (River Phoenix, aunque es protagónico) y a mejor Guión original (perdiendo ante la inferior trama de Rain Man).
Debió haber sido nominada, sin dudas, Christina Lahti, también.

Véanla.